Crónica Pendragon: La magia progresiva de Merlín hechiza Barcelona

Pendragon

Apolo 2, Barcelona

3 de noviembre de 2026

Organiza: Neverland Concerts.

Redacción: Pere Guiteras.

Fotografías: Marc Tomàs i Gimó.

Los británicos Pendragon son, junto a Marillion y IQ, las bandas pioneras del neo prog: una vertiente progresiva ochentera, que se caracteriza por una predominancia de los sintetizadores. Liderados por el carismático vocalista y guitarrista Nick Barrett, uno de los miembros originales todavía en activo junto al bajista Peter Gee, llevan casi cinco décadas en activo. En 1986 se les unió a los teclados Clive Nolan mientras que, desde 2015, se encarga de la batería Jan-Vincent Velazco. Después de conocer su nombre, de clara inspiración sobre el mito del Rey Arturo, quise escuchar su música y me quedé maravillado, por lo que no quería perderme su directo.

 

 

Puntuales sobre las 20h de la noche salieron al escenario de la Apolo 2, con una buena asistencia del público. Empezaron con «Indigo», perteneciente a su Pure de 2008, para luego proseguir con la reciente «Eternal Light», del aclamado Love Over Fear (2020). Desde el primer minuto, la magia progresiva del mago Merlín pareció hechizarnos. Cabe mencionar el brillante papel de sus dos coristas: Sally Minnear y Johanna Stroud, esta última incluso tocando el violín. Llegaba la hora para «North Star, Part III: Phoenician Skies», incluida en su más actual disco de estudio (North Star, de 2023), que fue seguida por «360 Degrees» y «Starfish and the Moon» del ya mencionado penúltimo disco, con «Learning Curve» entre medio de ambas (Believe, 2005). Quisieron acordarse en un momento emotivo de su técnico de guitarra Mark Westwood, quien estuvo en bandas como Shadowland, que nos dejó recientemente.

 

Viajaron atrás en el tiempo a los inicios de la mítica formación: «Alaska» del debut The Jewel de 1985, además de «Kowtow», de su tercer disco homónimo de 1988. Velazco y ambas coristas abandonaron el escenario momentáneamente, para dejar paso a un breve interludio acústico muy intimista: «The Black Knight» de su primer disco (no descartaría que fuera una referencia a Monty Python, si tenemos en cuenta el exquisito sentido del humor británico de Nick),  junto a «The Edge of the World» (Believe) y «The King of the Castle», del majestuoso The Masquerade Overture, de 1996. Evidentes influencias medievales.

 

 

Encarábamos ya la recta final de esta pastoral travesía con «Sister Bluebird» y «Breaking the Spell» (del gran The Window of Life de 1993), además de «Afraid of Everything» (Love Over Fear). El público aclamaba extasiado semejante exhibición, cuando se retiraron momentáneamente del escenario. Quedaba la preciosa cereza final: un auténtico himno del progresivo, como es «Masters of Illusion». ¡Sin lugar a duda, un conciertazo para el recuerdo, de los que amamos este elaborado género! ¡Doy las gracias a mi amigo Marcos, por haberme recomendado que no me los perdiera!

 


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