Entrevista con Solarys Rey de Exsilyum (Parte 2): Tenemos muchísimas ganas de volver al estudio, pero aún más de salir a tocar

Tras descubrir los orígenes de Exsilyum y profundizar en la filosofía que da forma a Aut Omnia, Aut Nihil, llega el momento de adentrarse en los detalles que han convertido este debut en una obra tan personal como ambiciosa. En esta segunda parte de la conversación, Solarys Rey nos abre las puertas del proceso de composición y producción del álbum, repasa colaboraciones destacadas como la de José Pardial y desvela cómo será la puesta en escena de una banda que aspira a ofrecer mucho más que un concierto. Entre recuerdos de juventud, confesiones musicales y sueños de futuro, la vocalista dibuja el presente y el horizonte de un proyecto que acaba de comenzar su camino.

 

 

¿Y crees que el público actual está más abierto a este tipo de propuestas que hace diez, quince o veinte años? O, por lo que comentaba Irene, ¿sigue habiendo mucho público «true» al que le cuesta abrirse a nuevas propuestas?

 

Bueno, es que hace diez o quince años no había propuestas con una producción moderna como la nuestra. Estamos hablando de que antiguamente las producciones eran de otro estilo.

 

Nosotros tenemos la suerte de estar recibiendo muchísimo cariño por parte del público. A la gente le está gustando mucho y los mensajes que nos llegan son tremendos. Algunos están visibles en nuestras redes sociales, pero muchos nos llegan por mensaje privado.

 

Nos encanta sentir que conectamos con la gente, que les gusta nuestro sonido y la forma en la que expresamos nuestros temas. A nosotros nos llena de alegría, la verdad. Estamos encantados.

 

Antes comentabas que vosotros habéis hecho toda la producción. Cuando llegáis al estudio, ¿ya tenéis una idea clara de cómo van a ser los temas o una vez allí os dejáis llevar y evolucionan?

 

Se han vivido situaciones de estudio brutales. Desde que un tema era de una manera determinada hasta decidir quitar una introducción o cambiar una guitarra por un cello.

 

No sé si lo sabéis, pero hemos estado un año completo en el estudio. Nosotros trabajamos por las tardes en la escuela, así que todas las mañanas, de lunes a viernes, nos encerrábamos allí. Ha sido todo un proceso. Llevábamos una idea de cómo queríamos hacerlo, pero los temas han ido evolucionando conforme los grabábamos. Así que sí, respondiendo a tu pregunta, las canciones han evolucionado muchísimo.

 

¿Pero ha habido alguna que haya cambiado radicalmente desde la idea inicial hasta lo que finalmente aparece en el disco?

 

Pues mira, en concreto hay una canción que está justo en la mitad del álbum y que quizá no tiene nada que ver con el resto. Se llama «¿Y ahora qué?» En un principio era una canción ultra poderosa, muy orientada al metal clásico, con muchísima fuerza y una instrumentación enorme.

 

Pero llegó un momento en el que Akyles y yo nos paramos a pensar y dijimos: «Esto no es lo que necesita esta canción. No sentimos que el mensaje esté llegando con la sensibilidad que queremos transmitir». La versión original no la eliminamos del todo; la tenemos guardada. Pero entonces hicimos esta otra versión a piano y voz, que es la que finalmente se ha quedado en el álbum.

 

Está situada justo en el centro del disco y funciona como un respiro respecto al resto de canciones. Es completamente distinta y aporta un poco de oxígeno en medio de tantos temas intensos. Creemos que ha sido la mejor decisión porque siempre hemos adaptado la música a lo que queríamos expresar. Que una canción sea más clásica, más moderna o, como en este caso, únicamente piano y voz, depende de cuál sea la mejor manera de transmitir su mensaje.

 

Y esta, concretamente, terminó siendo completamente distinta. Esa sí fue una transformación radical.

 

 

Bueno, y dentro de las colaboraciones encontramos un nombre que nos suena bastante y que además nos gusta mucho: José Pardial. Desde aquí también le mandamos un saludo, aunque dudo que nos esté viendo, pero quién sabe. ¿Cómo surge esta colaboración?

 

Bueno, José Pardial, que es una maravillosa persona y un cantante excelente, además de un profesional impresionante, apareció en nuestras vidas de una forma muy natural.

 

Tuvimos la oportunidad de asistir a un concierto de Avalanch hace un tiempo, en Córdoba, durante la gira de su 30 aniversario. Nos encantó el concierto y poco después le escribimos para comentarle cuánto nos había gustado.

 

A partir de ahí surgió una amistad muy bonita. Le contamos lo que estábamos haciendo y, de manera muy natural, apareció la idea: «Oye, ¿y si hacemos algo juntos?». Le enviamos algunos temas y, concretamente, la canción «Conflicto», que es la que canta conmigo. Le encantó desde el primer momento. Así que decidimos hacer la colaboración y ha sido una auténtica pasada trabajar con él.

 

Y hablando de conciertos, si no me equivoco, el pasado 22 de mayo presentasteis el disco en un formato más íntimo, casi en petit comité. Cuando empecéis a mostrar estas canciones en directo de forma habitual, ¿tenéis la sensación de que habrá algún tema que el público vaya a reinterpretar o hacer suyo de una manera especial? 

 

¿Tenéis la sensación de que alguna canción puede convertirse en una de esas que se quedan para siempre, en uno de esos temas imprescindibles del repertorio?

 

Bueno, realmente hay muchos temas que tienen estribillos bastante potentes y, por las letras, ya estamos recibiendo feedback sobre la conexión que generan.

 

Tenemos, por ejemplo, «Mentira», que es súper pegadiza. Tan pegadiza que hasta los niños nos la están cantando. Algunos amigos nos han enviado vídeos de sus hijos cantando el estribillo.

 

Pero todavía está por ver qué ocurre en directo. Nos quedan unos meses para poder llevar nuestro espectáculo al escenario. Ahora, durante el verano, nos vamos a encerrar para preparar lo que será el show y esperamos que para invierno podamos presentar la propuesta en vivo y estar sobre el escenario, que es lo que más nos gusta.

 

Y el feedback que tuvimos el pasado 22 de mayo fue muy positivo. Lo que hicimos fue una escucha privada, en petit comité, y fue algo muy bonito, muy íntimo. Asistieron muchos medios de comunicación, además de algunos fans y seguidores.

 

Escuchamos las doce canciones del disco y realmente hubo algunas que sentimos que conectaron especialmente con el público.

 

 

Y para el directo, ¿habéis pensado ya si os vais a mantener vosotros dos o si vais a contar con más músicos?

 

Sí, claro. Akyles y yo somos, digamos, el núcleo de Exsilyum, pero en directo nos acompañará una banda completa. Iremos con dos guitarristas y varios músicos más. Cuando lleguemos al escenario vamos a estar muy bien acompañados.

 

De hecho, los solos de guitarra del álbum están repartidos entre varios guitarristas. Algunos los ha grabado Álvaro Ruiz, un gran guitarrista que actualmente está de gira con Pastora Soler. También está Leo Peña, que además ha sido el ingeniero de sonido del disco. Y Ángel Gómez, otro guitarrista que ahora mismo está en Canadá, aunque estamos intentando convencerlo para que vuelva a España y pueda participar con nosotros. Así que sí, estaremos muy bien acompañados por grandes músicos.

 

Nosotros queremos cuidar muchísimo el directo. La visión que tenemos para la gira y para los conciertos es tan ambiciosa como la que hemos tenido con el álbum. Si para grabar el disco hemos dedicado un año entero a cuidar cada detalle y mimarlo hasta el extremo… De hecho, si no llega a ser porque nos pusimos una fecha límite, todavía seguiríamos revisando cosas, cambiando detalles y dándole vueltas. Nos tuvimos que imponer un plazo porque, si no, no habríamos terminado nunca.

 

Y con la gira queremos hacer algo parecido. No queremos cuidar únicamente la parte musical, que ya es bastante importante, sino ofrecer una experiencia completa. Queremos acompañar la música con audiovisuales, escenografía, vestuario, atrezo… En definitiva, tenemos una idea muy clara en la cabeza y queremos hacerla realidad.

 

Hombre, el outfit que llevas en el videoclip de «Mentira» está muy chulo.

 

Muchas gracias.

 

 

Yo quería cerrar la entrevista preguntándoos una cosa. Si este es el punto de partida de Exsilyum, ¿con qué elementos queréis quedaros de cara al futuro y en cuáles os gustaría seguir experimentando?

 

Bueno, cuando nos pusimos a componer, compusimos una barbaridad de canciones. Llevamos más de dos años componiendo sin parar.
Para este álbum escogimos doce temas, pero se han quedado muchos más guardados. Y no te voy a mentir: tenemos muchísimas ganas de volver al estudio y seguir grabando. Pero también tenemos muchísimas ganas de salir a tocar.

 

Tanto Akyles como yo somos auténticos animales de escenario. El contacto con el público, el feedback directo de la gente… eso es lo que realmente nos apasiona y es lo que llevamos haciendo durante los últimos veinticinco años.

 

Así que ahora mismo nuestro objetivo principal es llevar Aut Omnia, Aut Nihil al escenario. Ese es nuestro objetivo actual.

 

Con qué facilidad lo pronuncias, perdón. (risas)

 

Es que me encantan los idiomas. Aut Omnia, Aut Nihil.

 

Esto es algo que nos hemos saltado antes, pero viene del latín y tiene un significado concreto, ¿verdad?

 

Sí. Significa «todo o nada». Y es curioso, porque la historia detrás del título es bastante especial.

 

Durante todo este proceso nos han ocurrido muchas cosas que no sabemos si son casualidades, coincidencias o algo más, pero han sido situaciones muy mágicas.

 

La primera canción que compusimos fue precisamente «Todo o Nada». Por eso decidimos llamar así al álbum. Y no viene de una postura extremista, sino de una forma de entender la vida. Cuando uno se embarca en un proyecto, o pone en él todo su corazón, toda su energía, toda su pasión y todo su amor, o hacerlo a medias no termina de ser honesto.

 

Cuando empezamos a componer teníamos muy claro que íbamos a entregarnos por completo. Más adelante, mientras seguíamos escribiendo canciones —de hecho, una de ellas comienza en nórdico antiguo porque somos muy amantes de los idiomas y especialmente de las lenguas ancestrales—, pensamos en utilizar una introducción en latín para reforzar esa idea del «todo o nada».

 

Finalmente el tema quedó en español, pero el concepto permaneció. Por eso se quedó Aut Omnia, Aut Nihil como título del álbum.
Y después descubrimos que, además, se trata de una expresión ya existente en latín. Nosotros no lo sabíamos. Es una frase hecha, algo parecido a lo que serían nuestros refranes o expresiones tradicionales en español.

 

Eso es: todo o nada, o algo así. Mira, por ejemplo, que ahora no caía. Pues resulta que en latín eso existe como frase hecha. Lo buscamos y dijimos: «Mira, qué casualidad». Aunque a lo mejor las casualidades no existen, pero qué casualidad.

 

Pues para ir acabando siempre hacemos estas preguntas clásicas que les hacemos a todos los artistas que entrevistamos. La primera es ¿Has llorado alguna vez en un concierto? Y, si lo recuerdas, ¿qué banda y qué canción fueron?

 

Sí, he llorado. He llorado muchas veces, porque a mí la música me toca de lleno. He llorado, por ejemplo, con «Still Loving You», de Scorpions, y con «Don’t Cry», de Guns N’ Roses. He llorado en muchas ocasiones.

A mí la música me emociona muchísimo. Y si está cantada desde un punto muy, muy, muy interno, depende del artista, me llega bastante.

 

El otro día lo leíamos de uno de nuestros invitados, creo que de Xavi, el bajista de Motorhits, que decía: «Si la música no me hace sentir, apaga y vámonos».

 

La segunda pregunta que hacemos siempre a nuestros invitados es: ¿recuerdas cuál fue el primer disco que compraste con tu propio dinero?

Uf, qué difícil. Dios, es que no me acuerdo; son tantos años ya… Realmente, ¿cuál fue el primero? Ni idea. Yo creo que, por lo menos, Guns N’ Roses o Scorpions fue de los primeros.

 

De hecho, el primer grupo de metal que vi en directo fue en el año 1992, en la Exposición Universal que se celebró aquí en Sevilla, y fue precisamente Scorpions. Lo vi en acústico, fue una gozada y, además, un privilegio, porque tenía al grupo a cuatro metros. Fue una locura.

 

A partir de ahí me enamoré del metal, me enamoré a fondo.

 

Aquello eran pabellones: cada país tenía el suyo. En este caso era el pabellón de Alemania y yo no tenía ni idea de que ese día iba a haber un grupo. Pero, justo paseando por la puerta, una de esas casualidades que ocurren en mi vida, me dieron una entrada para ver un concierto que se hacía allí, en ese pabellón.

 

Total, que entro y había como un anfiteatro pequeñito, con unos escalones. Me senté justo abajo, en el primer escalón, y salió un grupo.

 

Fíjate, qué inculta era yo con 15 años, que no sabía quién tenía delante. Eran Scorpions en modo acústico, y me quedé alucinada.

 

Pocas personas pueden decir que han tenido esa suerte.
Sí, sí. Además, lo recuerdo como algo muy especial en mi vida, porque marcó un antes y un después.

 

 

Y la última, que ya antes se adelantó un poco, así que creo que va a quedar bien: si tuvieses un presupuesto ilimitado para montar un espectáculo en directo en un escenario, ¿qué te gustaría hacer? ¿Cuál sería el show definitivo de Exsilyum?

 

¡Ay, qué maravilla! Pues mira, claro, porque seamos realistas: todo es una cuestión de presupuestos. Pero a mí me encantaría, y si Akyles estuviera aquí diría exactamente lo mismo, poder hacer una experiencia inmersiva. Es decir, que desde que entrase el público empezase a sentir que está dentro de una experiencia envolvente. Que todo participe: el olor, la iluminación, incluso te diría que la temperatura, los audiovisuales…

 

Es que a nosotros nos gusta mucho el espectáculo. No te digo que no lo vayamos a hacer, porque somos muy locos los dos.

 

Bueno, pues yo creo que por nuestra parte estaría todo. No sé si nos hemos dejado algo por preguntar, que seguramente sí, porque siempre quedan inquietudes. Queríamos agradecerte tu tiempo por estar aquí con nosotros esta noche y felicitaros de nuevo por este debut, deseándoos todo el éxito que podáis tener y más con él. Así que nada, a ver si nos vemos pronto.

 

Ojalá nos podamos ver pronto, conocernos en persona y tocarnos. Nosotros somos mucho de la verdad verdadera, que aunque hoy en día se haga todo a través de lo digital, nos gusta mucho sentir a las personas. Y os mandamos un beso gigante y un abrazo a ti, Yolanda, y a ti, Irene.

 

Agradeceros a las dos que nos hayáis dado este espacio para expresar nuestro trabajo, que para nosotros es muy especial, poder lanzarlo al público y mostrarlo ya de manera definitiva, porque hemos estado trabajando mucho tiempo para poder enseñarlo. Y bueno, muchísimas gracias a las dos.

 

Pues nada, nos vemos el año que viene seguro. Un beso. Chao.

 

Entrevista a Exsilyum (Youtube): «No podemos promocionar ni publicitar nuestro videoclip Mentira»


Descubre más desde Stairway to Rock

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta