Dalriada – Ígéret: 15 años del secreto mejor guardado de Hungría

Ígéret

12 de febrero de 2011

AFM Records

Era 2011 y ¡Sorpresón desde Hungría! Por mucho que el folk metal esté ya estaba saturado hasta más no poder y que ya estábamos a punto de terminar como ya sucedió con el power metal y su moda a finales de los 2000, saltaba la sorpresa con Dalriada. Pero a esas alturas ya no eran unos novatos precisamente. Llevaban ya ocho años de carrera y varios discos hasta que ese año consiguieron firmar con AFM Records y nos brindarían este maravilloso Ígéret, en el que demostraban que eran capaces de pasarles la mano por la cara a la mayoría de bandas punteras del estilo de entonces… y de ahora.

 

«Ígéret fue un hito importante en la carrera de la banda. Tocamos muchos temas de ese disco, incluso a día de hoy. Ese álbum recibió muchísima atención por parte de los medios y la discográfica hizo mucho para conseguir una promoción efectiva. Estamos encantados con el esfuerzo que hicieron». (András Ficzek, líder de Dalriada)

 

Eran mucho más complejos, ricos en matices y en instrumentos, y sobre todo destacan porque la voz que lidera el combo es femenina. Atención a Laura Binder, pues comanda una banda tan atractiva como desconocida. Y recordemos que su disco de 2008, Szelek, llegó hasta el número 2 de las listas húngaras y el posterior Arany-Album consiguió meritorios premios en su tierra magiar.

 

El disco

Con este bagaje y con Ígéret daban el salto definitivo y se nos presentaban en sociedad a golpe de folk acústico y eléctrico, tonadas tabernarias y festivas umpah-umpah, violines y teclados. A eso hay que sumarles alguna que otra voz gutural puntual y mucha calidad compositiva. Quedaban más cerca, eso sí, de grupos como Elvenking o la actual encarnación de Skyclad que de Týr o Korpiklaani.

 

La riqueza que muestran en los cambios es absolutamente deslumbrante. No inventan nada, pero aun así suenan más que originales. La combinación de voces limpias de András Ficzek y Laura Binder llega al súmmum en el tema que da título al disco, «Ígéret». De mucha complejidad compositiva y mucha riqueza en matices e instrumentos.

 

“Hajdútánc” vendría a ser el “Paint It Black” para el grupo. Las letras provienen de una canción tradicional húngara. El título vendría a ser: La danza de Hajdus (y los hajdus son pastores armados). Estamos muy orgullosos de ella y seguimos tocándola en la actualidad en cada concierto». (András Ficzek, líder de Dalriada)

 

El tema que se lleva la palma es, sin duda, «Hajdútánc», atrapándote ya desde el inicio. El folk húngaro es realmente bello y especial. Los solos de guitarra y violín se suceden, así como los cambios comandados por un incesante doble bombo. «Igazi Tűz» es una preciosa mezcla del violín de Skyclad con las melodías del Este. Los coros le dan a su música una épica realmente especial. Entonces pensábamos que si realmente esta banda consigueguía plasmar tantos matices y belleza en un escenario, podríamos estar delante de una sorpresa mayúscula. La producción es pulcra y perfecta, el disco sumamente ameno y completo y lo suficientemente variado y atractivo.

 

Vuelven las combinaciones de guturalidades y voces limpias en «A Hadak Útja», demostrando el enorme abanico de posibilidades con el que cuenta esta agrupación musical. Hacia el final encontramos las dos suites tituladas con el nombre de «Leszek A», ambas dominadas por el piano. Es aquí cuando la banda demuestra su amplio dominio de los instrumentos, los muchos solos y unos cambios de ritmo sorpresivos que acarician lo progresivo. Finalizan con una outro en la que sale a relucir su vena más troll.

 

Veredicto

Dalriada son una delicia para todo amante de la música folk, vikinga y/o festiva. Poseen un amplio bagaje y unas ideas realmente trabajadas: desde las cuidadas líneas vocales al virtuosismo con los instrumentos, todo en su justa medida. Se acercan a Eluveitie por momentos, pero posiblemente lo hagan más a los ya mencionados Skyclad y Elvenking. Les hemos podido ver ya en salas y en festivales y todo esto lo consiguieron con el disco Ígéret, que posiblemente sea el que mejor les representa y el que más me gusta. De todas formas… no he llegado a verles en un show rutilante, así que tocará esperar a verles otra vez y que puedan lucir como merecen. Era 2011 y ellos el secreto mejor guardado de Hungría.

 


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