80/100
18 de septiembre de 2026
Avispa Music
Jero Ramiro está de vuelta, y tras su salida de Saratoga ha vuelto con un proyecto homónimo que hará las delicias de los amantes de su música y sus composiciones. El proyecto se llama Jero Ramiro, pero no hay que dejarse confundir por el nombre, porque más que un proyecto en solitario es una banda sólida formada por grandísimos músicos que suman y aportan. Y si este disco es un ejemplo de lo que está por venir en esta nueva etapa, no podrían ser mejores noticias.
Cuando alguien de la talla de Jero abandona la banda que ayudó a crear y a hacer crecer, a menudo aprovecha para explorar otras inquietudes musicales. Así lo hizo en el primer proyecto en solitario que lanzó tras su primera salida de Saratoga, ese proyecto instrumental llamado Tenebrarium que en 2008 no terminó de cuajar. Pero este caso es más parecido al de la banda que le siguió, la de Santelmo. No hay experimentos musicales, sino que coge una fórmula compositiva que sabe que funciona y la mejora dándole una personalidad única.
Este álbum viene a ser como una fusión entre Saratoga y Santelmo, sus dos bandas anteriores. Ha cambiado el tipo de voz que tanto vinculamos con sus composiciones, alejándose de los agudos imposibles de cantantes como Leo Jiménez y Tete Novoa. Isaac Palón, el vocalista de los Jeros (no puedo evitar referirme así a esta banda), tiene una voz mucho más metalera, ronca y agresiva, a la vez que muy versátil. Y este es un soplo de aire fresco que hace que los temas sean más incisivos y transmitan mucho más.
Pero es que no es solo el vocalista, esta nueva banda tiene también a integrantes del renombre de Javi Canseco, siempre carismáticos y cuyas líneas de bajo tienen un protagonismo notable en la mezcla. Se escucha, se siente, y dan una intensidad aplastante. Y pasa lo mismo con Rodrigo de Lucas, con su batería siempre certera dándole una solidez sobresaliente a los temas. En estos, nos encontramos con arreglos de teclas puntuales y segundas guitarras que posiblemente luego no veamos en directo, pero suenan como un cañón. Es un metal directo, clásico y sin pretensiones.
Y hablando de los temas, este disco está formado tanto por nuevos como por otros que son viejos, algunos compuestos para Saratoga, e incluso nos encontramos con una revisión de la que para mí es la mejor canción que Jero Ramiro ha compuesto nunca.
El disco comienza con “La Cuna del Mal”, un auténtico trallazo que sirve como declaración de intenciones. Es potente, directa, incisiva y con un gran riff inicial, y un estribillo explosivo. Como carta de presentación es perfecta, todo lo que los fans del guitarrista pueden esperar, y posiblemente uno de los mejores temas del disco. Tanto es así que el siguiente, “Cautivos del Odio”, parece estar un escalón por debajo en intensidad. Pero eso no quiere decir que sea malo.
De hecho, la manera en la que está hecho el estribillo con gritos por detrás mientras se canta parece pensado para que el público de los conciertos lo dé todo. Estoy convencido de que en directo va a funcionar de una forma magistral. El tercer plato del menú es “Joker”, que fuera el segundo single de este trabajo. Una pista potente que hace alusión al personaje de cómics.
Con solo estos tres primeros cortes ya sabemos lo que nos espera, porque ya identificamos el estilo de metal clásico, con potentes riffs, baterías cabalgando de fondo y muchos solos de guitarra. Tiene una identidad sonora muy definida y reconocible, y un estilo cohesionado entre canciones.
En cuarto lugar, tenemos “La Próxima en Caer”, directo y con un estribillo muy coreable. Destaca sobre todo por su letra, muy profunda y tocando un tema tan importante y sensible como el de los malos tratos y los maltratadores reincidentes. Me quito el sombrero con esta apuesta, y para mí es junto a “La Cuna del Mal” y la canción que cierra el disco un integrante del Top3 del trabajo. Después tenemos “Eclipse”, una pista un poco más cercana al medio tiempo, y que cuenta una historia de amor de dos personas opuestas que se encuentran por una sola noche y luego siguen cada uno con su vida sin saber si volverán a encontrarse. También me ha sorprendido muy positivamente.
Tras un “1777” que actúa como respiro instrumental de menos de un minuto llega “Fiebre”. Con él, de nuevo vuelve a tocarse un tema social delicado como es el de los refugiados que tienen que huir de su hogar debido a las guerras y las matanzas. Es un medio tiempo sencillo, más pausado, pero lleno de significado y profundidad. Llega después el momento de relajarse con “Lágrimas de Luz”, una balada de corte clásico con estrofas lentas y una explosión de intensidad en el estribillo.
Tras el respiro, “Ahora soy Dios” vuelve a llevarnos a la velocidad y el frenetismo, con un muy buen riff y solo inicial, y un estribillo de esos que invitan a que el público lo grite con el puño en alto. Le sigue “En el Corazón de Fuego”, con un puente que recuerda a temas como “El Gran Cazador”, jugando con poner gritos de fondo tras la voz principal, y luego estallando en un potente estribillo.
Y, para terminar, el mejor postre posible: “Junio del 44”. Esta es una canción que Jero compuso para su banda Santelmo en 2010, y que a mi parecer es la mejor canción que ha compuesto en su carrera. Al menos en mi caso, me gusta mucho más que cualquiera de los grandes clásicos de Saratoga, pero esto ya es solo una opinión personal. La nueva versión suena fresca, atronadora, perfecta. Un magnífico cierre para dejarte con ganas de más.
En definitiva, aunque es posiblemente un álbum con altos y bajos en cuanto a sus temas, se trata de un primer trabajo sobresaliente, una perfecta toma de contacto de una nueva banda que promete darle muchas alegrías a los amantes del metal clásico en español. Ahora ya solo queda lo más difícil, ser capaces de llevarlo al directo, con menos arreglos y solo una guitarra. Tengo muchas ganas y mucha curiosidad de ver lo que son capaces de hacer encima de un escenario.

Experto en tecnología y amante de la buena música. Abierto a todo tipo de géneros, pero amante del prog en particular. Me encontrarás más en conciertos de pequeñas bandas locales y nacionales que en los de grandes leyendas del rock internacional, y también en algunos que otros festivales.
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