In This Moment – Witch

78/100

Discográfica: Better Noise Music

Fecha de lanzamiento: 28 de agosto de 2026

In This Moment llevan dos décadas convirtiendo el metal en algo más que una cuestión de riffs. Desde que Maria Brink y Chris Howorth pusieron en marcha el proyecto en 2005, la banda ha construido un universo propio donde música, teatralidad, sensualidad y oscuridad conviven con una naturalidad poco habitual. Con Godmode ya demostraron que todavía tenían espacio para evolucionar, y este nuevo trabajo profundiza precisamente en esa dirección: menos necesidad de demostrar contundencia y mucha más atención a las atmósferas, los detalles y las posibilidades expresivas de una canción.

 

Lo primero que llama la atención es la producción. Los arreglos que rodean a la voz adquieren una importancia enorme, con capas de sintetizadores, efectos, coros y segundas voces que convierten muchas composiciones en pequeñas escenas sonoras. Maria Brink no aparece simplemente como vocalista, sino como el centro de un entramado en el que cada eco, respuesta y armonización parece colocado para reforzar el carácter emocional de las canciones.

 

«Shame» abre el álbum con esa sensación de teatralidad contenida, mientras que «Crawl» y «Into The Dark» muestran una faceta más atmosférica, donde la instrumentación deja espacio para que las voces respiren. Pero si hay un corte que resume especialmente bien esta evolución es «I Want 2 Believe», junto a Dayseeker. La colaboración aporta una dimensión mucho más emocional y contemporánea, con el contraste vocal entre ambas formaciones enriqueciendo una canción que se mueve entre la fragilidad y la intensidad.

 

 

Colaboraciones que amplían el universo de In This Moment

 

Las colaboraciones están utilizadas con inteligencia y no parecen añadidos destinados únicamente a engordar el listado de invitados. En «Heretic», la participación de Kim Dracula introduce una personalidad mucho más imprevisible y experimental. Su presencia encaja con la estética extrema de In This Moment y añade una cierta sensación de caos controlado que convierte el tema en uno de los más singulares del álbum.

 

También resulta especialmente interesante «Another Brick In The Wall», donde Kat Von D aporta su personalidad a una reinterpretación que permite a la banda jugar con una canción universalmente reconocible sin limitarse a reproducirla. La elección funciona porque In This Moment sabe llevarla a su terreno, cargándola de dramatismo y de esa estética oscura que forma parte inseparable de su identidad y con mucha electrónica, algo que Kat Von D maneja a la perfección desde hace años.

 

Más allá de las colaboraciones, el disco está lleno de pequeños detalles. Las capas vocales, las transiciones, los cambios de intensidad y los arreglos electrónicos hacen que prácticamente cada canción tenga una personalidad propia. «Father» destaca por su carga emocional, mientras «Sleeping With The Enemy» y «Without Me There’s No You» exploran territorios más sombríos y personales. El cierre con «Something I Can Never Have» deja una sensación deliberadamente amarga, como si el álbum terminara apagando lentamente las luces después de una representación.

 

 

Personalmente, lo que más valoro de este trabajo es que In This Moment no parece obsesionada con sonar más pesada, sino con sonar más completa. La banda entiende que la intensidad también puede construirse desde el silencio, una segunda voz o un sintetizador situado en el lugar adecuado.

 

Después de veinte años, esa capacidad para seguir encontrando nuevos matices es probablemente su mayor fortaleza. In This Moment continúa haciendo metal, sí, pero lo utiliza como materia prima para construir algo mucho más amplio, oscuro y emocional.

 


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