Pride of Lions – Unbridled

85/100 

10 de julio de 2026

Frontiers Records

El día que Jim Peterik (Survior y compositor del “Eye of the Tiger”) se encontró con un chaval llamado Toby Hitchcock, se dice que el primero vio la luz. Un portento vocal que no suele ser de los más nombrados a la hora de tener en mente a los mejores cantantes del hard rock contemporáneo. Su disco debut de 2003 era una barbaridad, y el resto también es maravilloso. Pudimos traerles a ambos para un desenchufado en Radio El Prat cuando hacíamos nuestras locuras en Electric Circus, el show de radio de Themetalcircus. Hay videos de eso, y de verdad que fue glorioso.

 

Son ocho discos ya de este proyecto, esta vez con Larry Millas como productor en un producto 100% Frontiers. Hay aquí la maravillosa forma de componer de un Jim Peterik que apunta hasta los 70 en muchas composiciones y que consigue elevar el hard rock y AOR de manual a una actualidad total de sonido. Hay muchas bandas de hard rock, pero pocas tienen la gracia y el pedigrí de los Pride of Lions.

 

Sorprende, y mucho el inicio de la canción homónima por ese solazo de entrada muy a lo Van Halen por parte de un enorme Mike Aquino y que precede a un gran cañonazo de hard rock de etiqueta. Feeling, positividad y galones. Qué bien suena esta gente y qué ganas tienen todavía de sonar a clásicos con sonido moderno, pero con mucha personalidad. Menudo trabajo de guitarras jugando arriba y abajo en una demostración total de virtuosismo integrado a una gran canción. “Edge of Forever” sigue mismos patrones, siendo más solemne, un medio tiempo muy marcado por la batería de Ed Brackenfeld y la gran voz de Hitchcock, que es perfecta para el estilo practicado.

 

Pero cuando a mí me llegan de verdad es cuando optan por ese estilo más pomposo y teatral, a o Styx, en la excelente “Don’t Waste a Wish on Me”. Pocas bandas componen de esta forma tan 70era en su hard rock y Pride of Lions se salen con toda la pompa posible. Y en una línea más “antigua” incluso, está otra maravilla que lleva por nombre “1000 Long Goodbyes”. Aquí hay la influencia de los Herman’s Hermit, y se nota en los juegos de voces y coros tan trabajados y efectivos… La guitarra es otra barbaridad, pero es como si se hubiesen basado en el “No Milk Today” y la hubiesen adaptado a los tiempos y a su estilo. TE-MA-ZO.

 

“What the Whole World Needs to Know” es el primer acercamiento a power ballad, algo que dominan y disfrutan. Aires de Foreigner y esos teclados de Peterik tan elevados y protagonistas llevan el corte en volandas. Y parece que el bajo de Bob Lizik queda en segundo plano, pero es el andamio perfecto. A lo largo del disco Brackenfeld utiliza unos cascabeles sutiles, pero muy presentes. Y sí… el listón no baja en ningún momento. En “I’ll Be Your Rock” la demostración vocal es rotunda en el enésimo medio tiempo melódico y sentido. Son auténticos y artesanos, y esos juegos de los dos vocalistas a la vez es de otro nivel.

 

“Hell or High Water” tira de unos arreglos exagerados y 80eros en un tema de esos de hermandad y mechero encendido. Es de las que suena menos modernas y más viejunas, pero… es que Pride of Lions vienen de donde vienen. Ecos Survivor por doquier y sobredosis de teclados arropando la resultante. “Ride the Lightning” poco o nada tiene que ver con la canción de Metallica. Sedosidad calmada en una balada algo predecible, con muchas guitarras y en la que vuelven a demostrar que son muy especiales y únicos a la hora de actualizar ese hard rock-AOR de época.

 

Impecables en “Lose like a Winner”, con un groove algo diferente al resto y con la guitarra de Peterik jugando a la vez que es él quien canta esta. El hecho de poseer dos cantantes en el grupo, es que algo totalmente diferencial y un lujo para una banda de hard rock actual. Seguimos para bingo de medios tiempos en “I Can See in the Dark”, con Peterik a la voz. Sin llegar al altísimo nivel de las otras, vuelven a marcar galones en un tema evocador y en el que la guitarra de Mike Aquino vuelve a brillar, aunque más comedida.

 

 

También “Can’t Let Go” navega en ideas ya expuestas y en otro medio tiempo muy guitarrero en el que la combinación de las voces de los dos capos le dan mucha clase. Las guitarras vuelven a ser otro punto alto de una canción que convence y que va con las teclas de Peterik, acabando en un up-tempo muy elegante y lucido. Terminan el disco con “A Mighty Noise”, bajando pulsaciones a balada y en una coda bonita con otra combinación de voces por parte de nuestros protagonistas.

 

Sinceramente considero que el legado absoluto de Pride of Lions, de Jim Peterik y de Toby Hitchcock está especialmente ninguneado. Son ya muchas décadas de lucha de una banda norteamericana de hard rock impoluto que tiene más mercado en Europa que en otra parte. Personalmente creo que cuando juegan a ir a los 60 y a los 70 y combinan voces consiguen magia. El resto, más previsible, es de gran calidad, pero no deja de ser comparable con otros grupos. Pero cuando juegan con las dos voces y navegan en terrenos de Herman’s Hermit o de Styx… Posiblemente no tengan rival.

 


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