Entrevistamos a Kris Barras de la Kriss Barras Band, exluchador profesional de muay thay y MMA y guitarrista y cantante. Sigue llevando sus dos pasiones al límite combina la música profesional con la gestión de un gimnasio en el que entrena a luchadores. No es el único caso de lucha libre y música, pues en Fozzy está Chris Jericho o incluso hay el caso de Thor.
En esta primera entrega hablamos de su nuevo disco Monters We Made, de su paso por España teloneando a Kotzen/Smith o de la maravillosa experiencia de haber tocado en el Royal Albert Hall junto a los chicos de Black Cherry Smoke.
Hola, Kris. aquí Jordi Tàrrega, desde Barcelona, y Yolanda Sabater, desde Canterbury. Ambos escribimos para Stairway to Rock en España. Antes de nada, gracias por dedicarnos tu tiempo y enhorabuena por su nuevo álbum, Monsters We Made.
Gracias.
Para empezar, ¿podemos preguntarte dónde estás ahora mismo?
Ahora mismo estoy en un gimnasio donde entreno todos los días. También doy clases aquí y gestiono el gimnasio.
Ah, qué bien. Creemos que tu nuevo disco es realmente sólido. Tiene muchas canciones pegadizas y mucho potencial para convertirse en singles. Hablando precisamente de los sencillos, el videoclip de “Riot of One” se grabó en un ring. De algún modo, mezclas la lucha y la música, tus dos mundos.
Así es. Como he dicho en otras ocasiones, fui luchador profesional de MMA cuando tenía veinte años. También trabajé mucho como entrenador de artes marciales mixtas y de muay thai.
Durante unos años me alejé de ese mundo porque estaba completamente centrado en la música. Ahora he encontrado un mejor equilibrio y he vuelto a ayudar en el gimnasio. Doy algunas clases, entreno mucho… Me mantiene en forma, me mantiene sano y puedo combinar las dos facetas.
El título del álbum, Monsters We Made, está claramente relacionado con la portada. ¿Podrías explicarnos esa conexión? ¿Cómo se unen el título, la portada y el concepto general del disco?
Monsters We Made toma su nombre de una de las canciones del álbum. La canción habla de ser tu propio peor enemigo. Trata de acabar metido en situaciones complicadas, ya sea en una relación o en cualquier otro aspecto de la vida, pero siendo tú mismo quien las ha provocado. Las cosas se descontrolan porque no has sabido llevarlas y terminas creando tu propio monstruo. Esa es la idea principal.
Quiero comentarte cuáles son mis canciones favoritas. La primera es “Monsters We Made” y, curiosamente, la última, “Levitate”. ¿Qué puedes contarnos sobre ellas?
“Monsters We Made” es una de mis canciones favoritas del disco. De hecho, por eso decidí que el álbum llevara ese título. Me encanta el estribillo. Creo que es uno de los mejores que he escrito nunca. Es una gran canción y hemos podido tocarla en directo varias veces este año, durante la gira con Adrian Smith, de Iron Maiden. Es una de las composiciones de las que me siento más orgulloso.
“Levitate” tiene una historia interesante porque la escribí junto a Blair Daly y Zach Malloy. Ambos han compuesto con grupos como Shinedown, Halestorm o Black Stone Cherry. Son músicos con muchísimo talento.
En realidad, escribimos esa canción cuando me estaba preparando para grabar Death Valley Paradise, hace ya varios discos. Al final tenía unas veinte canciones para elegir y “Levitate” se quedó fuera.
Cuando empecé a trabajar en este álbum revisé ideas antiguas para ver si había alguna que pudiera recuperar, modificar o reinventar. “Levitate” fue una de ellas. Le di completamente la vuelta: cambié todos los riffs, mantuve la base de las melodías vocales, modifiqué parte de la progresión de acordes del estribillo y reescribí los riffs. Eso le dio una nueva vida y finalmente terminó entrando en este disco.
Yo hay una canción que disfruto especialmente. En general, el álbum transmite mucha energía y un enfoque muy positivo, pero “The Unspoken” me parece definitivamente la balada del disco. Es más lenta y quizá más dramática. ¿Estás de acuerdo?
Sí. También es una de mis favoritas de todo el disco. Tiene claramente ese aire de balada. Fue la última canción que terminé para el disco. Curiosamente, los versos proceden de otra canción que también se llamaba “Unspoken”, aunque era muy distinta. Era bastante más pesada, con un enfoque progresivo, pero los versos eran los mismos.
Era una buena canción, pero sentía que no encajaba con el resto del álbum. Así que conservé los versos y la melodía, escribí un estribillo completamente nuevo y la transformé en una balada de hard rock mucho más directa. Estoy muy satisfecho con el resultado.
La idea de “The Unspoken” es hablar de guardarse las cosas para uno mismo, reprimir los sentimientos, no hablar de los problemas y de las consecuencias que eso puede acabar provocando.
El álbum se publicará en agosto, ¿verdad?
Sí, el 14 de agosto.
Entonces publicaréis otro sencillo. Apostaría a que “Monsters We Made” será uno de ellos. ¿O no? Me refiero a la canción “Monsters We Made” y creo que se convertirá en un clásico.
Bueno, eso espero. No estoy seguro de cuándo saldrá exactamente como single, pero debería publicarse muy pronto.
¿No lo sabes?
No me cuentan esas cosas. Yo entrego el disco a la compañía y ellos se encargan de todo. No conozco las fechas ni ese tipo de detalles. Solo sé cuándo sale el álbum, pero el sencillo debería aparecer pronto. Y sí, desde el principio supimos que iba a ser un sencillo. Por eso empezamos a tocarla en directo ya a principios de este año.
La interpretamos durante la gira. De hecho, la tocamos en Barcelona y en Madrid cuando actuamos con Smith/Kotzen. Y funcionó realmente bien. Ya en el segundo o tercer estribillo se podía ver a la gente cantando la letra con nosotros. Eso siempre es una muy buena señal y te hace pensar que la canción funcionará muy bien como sencillo.
En la descripción del disco decís que está inspirado por el blues y el rock. Sin embargo, también percibo algunas influencias de metalcore. Quizá me equivoque, pero creo que están ahí. ¿Cuáles dirías que son tus principales influencias?
Son muchísimas las influencias acumuladas a lo largo de los años. Cuando empecé a tocar la guitarra estaba muy metido en el rock clásico y el blues, con músicos como Gary Moore o Whitesnake. Después, al hacerme mayor, empecé a escuchar mucho más a bandas como Slipknot, Limp Bizkit, Korn o Linkin Park. Esa era la música que marcó mi adolescencia.
Cuando tocaba en grupos siendo adolescente, ese era precisamente el estilo que interpretábamos. Creo que este álbum no es tan pesado como el anterior, Halo Effect. Ese disco sí tenía una influencia más cercana al metalcore. En este hemos bajado un poco esa intensidad.
Diría que este disco se sitúa en un punto intermedio entre Death Valley Paradise y Halo Effect. Pero sí, creo que tienes razón: hay influencias de blues, de rock y también un poco de metalcore.
Es una combinación muy interesante. Creo que no hay demasiada gente explorando esa mezcla entre blues rock y metalcore y me parece una gran idea.
Muchas gracias.
Tengo que decirte que mi canción favorita de Kris Barras Band es “Hail Mary”. Quería preguntarte qué importancia tiene para ti ese tema.
Probablemente fue la primera canción que realmente empezó a llamar la atención sobre mí. Fue el primer tema que sonó en las emisoras de radio y siempre ha funcionado muy bien en directo. Es una de esas canciones que el público siempre canta con nosotros cuando la tocamos.
Y es uno de esos temas que nunca desaparecerán del repertorio de la Kris Barras Band. Siempre estará ahí. A día de hoy sigo disfrutando muchísimo tocándola. Ver al público cantar toda la letra es una sensación increíble.
También quería preguntarte por uno de los grandes momentos de tu carrera: cuando tocaste en el Royal Albert Hall con Black Stone Cherry.
Sí.
¡Guau! ¿Cómo fue aquella experiencia?
Fue una auténtica locura. Es una experiencia muy difícil de describir, porque sabes que por ese escenario han pasado algunas de las bandas y artistas más icónicos de la historia. Cuando estás allí arriba lo sientes de verdad. Además, el edificio es tan alto que casi parece que estés dentro de una enorme cueva. Te hace sentir muy pequeño.
Pero fue increíble. Una noche absolutamente inolvidable. Toda aquella gira fue fantástica. Los chicos de Black Stone Cherry son personas extraordinarias. He tenido la suerte de girar con ellos en dos ocasiones y son unos tipos increíbles. Nos divertimos muchísimo.
A finales de este año vais a hacer otra gira por el Reino Unido… También se lo pregunté a Chris Robertson cuando lo entrevisté. Le dije que sería fantástico que volviera a repetirse algo como aquel concierto en el Royal Albert Hall. La primera vez no pude asistir, pero quizá haya una segunda oportunidad. Pero me dijo que hay una lista de espera de unos tres años para poder reservar el Royal Albert Hall.
Es una locura. Sí. Al fin y al cabo, es un lugar icónico. Todo el mundo quiere tocar allí.

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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