Entrevista a Tarja Turunen (Parte 2): «No sabía si habría público en mis conciertos tras dejar Nightwish»

Seguimos con la segunda parte de la entrevista a Tarja Turunen con motivo de su último álbum Frisson Noir. Esta vez hablamos más distendidamente de su carreray algunas novedades. Aquí os dejamos la primera parte por si queréis recuperarla.

¿Alguna vez has pensado en crear una ópera rock con muchos invitados, varios vocalistas y un álbum completamente conceptual?

No exactamente algo así. El tiempo es mi gran enemigo. Siempre estoy trabajando en distintos proyectos al mismo tiempo. Pero sí disfruto muchísimo de las colaboraciones.

 

En este álbum, por ejemplo, están Apocalyptica, Marko y Dani. Son colaboraciones muy distintas entre sí. Siempre me gusta trabajar con diferentes músicos y cantantes porque cada uno tiene una forma diferente de hacer las cosas. Aunque el objetivo final sea más o menos el mismo, los caminos son distintos.

 

Además, como produzco mis propios discos, me resulta muy interesante observar cómo trabajan otros músicos. Como productora, siempre es fascinante ver lo que ocurre al otro lado.

 

Mi sueño sería —y también se lo comenté a Sharon cuando la entrevistamos— hacer una especie de ópera metal sinfónica con un reparto exclusivamente femenino: Sharon den Adel, Tarja, Cristina Scabbia, Simone Simons…

Sería realmente maravilloso. Sí, algo así como una hermandad del metal. Siempre me han encantado mis hermanas del metal.

 

Las hermanas del metal.

Exactamente. Sería precioso hacer algo así. ¿Por qué no? Solo necesito encontrar el tiempo.

 

Sería tan potente que se escucharía y agotaríais en todas partes. Esa es mi sensación.

Yolanda y yo estuvimos en tu concierto en el festival Leyendas del Rock. Yo también te vi en Barcelona. Pero tengo curiosidad: ¿en qué países tienes los públicos más numerosos? ¿Quizá en Sudamérica? ¿Escandinavia?

Sí, los públicos más grandes suelen estar en Sudamérica: Argentina, Brasil y México.

 

En México, por ejemplo, puedo hacer siete u ocho conciertos por mi cuenta recorriendo el país. También en Europa del Este, en lugares como Rumanía y Bulgaria. Antes también ocurría en Rusia y Ucrania. La República Checa es otro país muy importante para mí; allí también reúno grandes audiencias.

 

Es muy diferente según el país, y eso resulta muy interesante. Además, el público cambia incluso dentro de un mismo país. En Finlandia, por ejemplo, la gente del norte es muy distinta a la del sur. Lo mismo sucede en Alemania, en España o en cualquier otro lugar. La cultura te moldea, el entorno te transforma.

 

Bien, una pregunta un poco extraña. Imagina que estás dando un concierto y de repente se produce un cortocircuito eléctrico. ¿Qué haría Tarja? ¿Detendrías el concierto o seguirías cantando con tu poderosa voz hasta terminarlo?

No te imaginas cuántas veces ha pasado eso.

 

¿De verdad?

Sí, claro que ha pasado. ¡Muchísimas veces! Todo se apaga por completo. Creo que la última vez fue en París o algo así.

 

¡Por favor, estamos en el siglo XXI!

Sí, pero sigue ocurriendo. A veces también sufrimos interferencias de radio. Como usamos sistemas de monitoreo in-ear con antenas, de repente empezamos a escuchar emisoras de radio del vecindario en lugar de la música. Y nos preguntamos: “¿Qué está pasando? ¿Qué canción estamos tocando? ¿Cómo se supone que debemos seguir?”. Y sí, también ha ocurrido que un cortocircuito deje de funcionar absolutamente todo: las luces se apagan y todo queda completamente a oscuras.

 

¿Y qué haces entonces?

Realmente no hay mucho que puedas hacer. Normalmente intentas tranquilizar al público, empiezas a hablar con la gente y esperas a que todo vuelva a funcionar para continuar el concierto. Siempre ha sido así.

 

Es parte de la vida. Es parte de la música en directo. Somos seres humanos.

 

Y cada vez que hablo después con los fans cuando han ocurrido estas cosas, siempre están encantados. Les gusta porque hace que la experiencia sea única y real.

 

Incluso me imagino escuchándote cantar en la oscuridad total. Sería algo realmente especial.

O muy inquietante. (Risas) ¡Qué miedo! Tarja Turunen cantando en la oscuridad… ¡qué aterrador!

 

¿Recuerdas la primera vez que lloraste en un concierto? ¿Recuerdas qué canción era y qué banda o artista estaba actuando?

¿Como artista o como espectadora?

 

Ambas respuestas son interesantes.

Dios mío… Sí, recuerdo la primera vez que lloré de verdad. Debía tener unos 18 años. Estaba sentada en un auditorio bastante grande. No era exactamente un concierto, sino una experiencia musical en la que yo no participaba. Era una interpretación coral de la ópera Tannhäuser de Wagner. Había un coro formado únicamente por hombres. Ese momento fue un auténtico frisson para mí.

 

No podía dejar de llorar. La fuerza de aquellos cincuenta hombres cantando con voces operísticas era absolutamente increíble. Se me erizó todo el cuerpo. Ahí fue cuando realmente lloré. Tendría unos 18 años. Fue un momento de puro frisson.

 

¿Y como intérprete?

Bueno… casi lloro en todos los conciertos. Qué difícil… Tengo que decir que, después de mi etapa en Nightwish, empecé mi carrera en solitario en 2007. Fue una época muy emocional para mí porque no sabía cómo iba a reaccionar la gente. No sabía si habría público en los conciertos, cómo recibirían mi música o qué iba a pasar. Recuerdo muy bien aquella primera gira en solitario. Comenzó en Berlín y terminó siendo una experiencia increíble. Casi cada noche lloraba de felicidad, simplemente al ver cómo la gente cantaba mis letras.

 

Era la primera vez que vivía algo así como artista: escuchar al público cantar mis canciones. Evidentemente, había sido cantante de una banda durante muchos años, pero aquella no era mi música. Hay una gran diferencia entre interpretar canciones ajenas y escuchar a la gente cantar las tuyas.

 

Fue algo muy emocionante. De alguna manera sentí: “Puedo hacer esto”. Mi confianza empezó a crecer. Y en aquel momento yo estaba destrozada emocionalmente.

 

También debía de dar bastante miedo, siendo sinceros.

Sí, estaba rota. Por eso el amor de mis fans se convirtió en mi refugio, en mi fuerza. Y siguen ahí hoy en día. Fue una etapa muy importante para mí, sentir su apoyo y su cariño.

 

Estoy absolutamente enamorada del álbum Beauty and the Beat. ¿Crees que podrías hacer algo parecido de nuevo?

Sí, es un proyecto maravilloso.

 

Es que soy violinista y me encanta la música clásica. ¿Te planteas hacer algo similar en el futuro? La versión de O Mio Babbino Caro es increíble.

Muchísimas gracias. Me hace muy feliz escuchar eso. No es algo que me digan muy a menudo.

Pues deberían decírtelo.

No, de verdad. Soy muy crítica conmigo misma cuando se trata del canto clásico. Pero me alegra mucho oírlo.

 

Son proyectos que exigen muchísimo tiempo y que, vocalmente, son más exigentes que mis actividades dentro del heavy rock. Pero me encantan esos desafíos. De hecho, sigo tomando clases de canto de vez en cuando y continúo intentando mejorar como cantante lírica.

 

Este verano tengo algunos conciertos semiclásicos aquí y allá. No demasiados, pero estoy dedicando gran parte del verano al canto clásico, a ponerme de nuevo en forma físicamente y a concentrarme también en ese tipo de música.

 

Siempre es algo positivo para mí, aunque necesito encontrar el tiempo para hacerlo. Nunca se sabe dónde podréis encontrarme en el futuro. Y sigo teniendo el sueño de trabajar en un nuevo álbum clásico y desarrollar más esa faceta, pero necesito encontrar el momento adecuado…

 

Crucemos los dedos.

Bien. Tarja, muchísimas gracias por tu tiempo. Muchas gracias. Hasta luego.

 

Muchas gracias, Tarja. Esperamos verte pronto.

Muchas gracias, chicos.


Descubre más desde Stairway to Rock

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta