Starbenders en Brighton: una hora que nos supo a poco

Starbenders + Vain Wild

Sábado 13 junio de 2026

Club Patterns, Brighton

Divergent Promotions

Crónica y fotos: Yolanda Sabater Algarra

La verdad que tenía muchas ganas de ver a Starbenders en acción y aún no había tenido oportunidad. Es difícil pues se prodigan poco por España, aunque van a recalar dentro de poco (19 de junio en Madrid y en el Azkena Rock el día 20 de junio) por lo que cuando se confirmó la gira por Reino Unido allí que me lancé para asistir a una de las fechas.

 

Al final me decanté por Brighton, una ciudad cuanto menos interesante y con mucho encanto y que se transforma totalmente de día y de noche. Es la ciudad ideal para disfrutar de una banda como Starbenders que siempre se han caracterizado por su estética extravagente y sus letras abiertas de mente y como iconos de lo andrógino.

 

Una pena eso sí que tuvieron poca afluencia, ya me lo habían comentado compañeros que habían asistido a Southampton, pero eso no dejó entrever que aunque pocos, tienen una audiencia muy fiel y que no dudó en acercarse a la Sala Patterns para disfrutar de Starbenders y de su recién publicado nuevo disco The Beast Goes On.

Väin Wild

Para esta parte de la gira por Reino Unido han contado con una banda local, Väin Wild. Estos jóvenes músicos tienen muchas ganas de conquistar los escenarios y no se amilanan ante una audiencia reducida. Poco a poco van ganando tablas sobre las tablas, aunque en ocasiones el ímpetu les juega alguna mala pasada y se les pudo ver algo descoordinados. Practican un glam metal actualizado, cargado de carisma, riffs de guitarra contundentes y una imagen muy cuidada y extravagante; buena muestra de ello fue su cantante, Artem, que apareció luciendo un llamativo gorro de estilo moscovita.

 

Tras recorrer el país presentando su álbum debut homónimo de 2026, la banda sigue consolidando su reputación en directo. Y aunque el público de primera hora no era especialmente numeroso, pusieron toda la energía posible en el espectáculo. Combinaron temas de su primer trabajo con algunas versiones de clásicos del rock, ofreciendo una reinterpretación moderna y consciente de sí misma de la época más gloriosamente excesiva del género.

 

Starbenders

Pero vayamos al meollo del asunto. Unos minutos después de la hora prevista, aunque con una puntualidad casi británica, la banda de Atlanta saltaba al escenario al son de la introducción de Carmina Burana. Como era de esperar, todos los focos apuntaron hacia nuestra frontwoman por excelencia, Kimi Shelter, cuando hizo su aparición para interpretar «Blood Moon», tema perteneciente a su anterior álbum, Take Back the Night (2023).

 

El concierto se centró principalmente en su anterior trabajo y en el actual, algo que no supuso ningún problema, ya que ambos discos cuentan con grandes canciones que ganan aún más fuerza en directo. Eso sí, eché en falta uno de sus temas más aclamados, «The Game». Aunque también es cierto que debe de ser una de las composiciones más complejas de defender sobre un escenario.

 

 

Teníamos muchas ganas de escuchar las canciones de su nuevo álbum y no tardaron en llegar. Como tercer tema sonó uno de los platos fuertes de la noche, «The Beast Goes On». Kimi lo clava vocalmente en directo y la audiencia respondió con entusiasmo. Aunque la interpretación no resulta tan perturbadora como el videoclip, sigue siendo una auténtica delicia para los oídos.

 

Kimi desprende un magnetismo y un hechizo difíciles de describir. Se percibe que, cuando sube al escenario, entra en una especie de trance. En ocasiones parece completamente abstraída, disfrutando y sumergiéndose en su propio espectáculo; sus movimientos, sus gestos y la intensidad de su mirada así lo corroboran. Lo maravilloso es que consigue transmitir esas sensaciones al público, haciendo que tú también formes parte de ese viaje. A continuación llegaron otros dos temas del nuevo álbum: «Tokyo», con su estribillo tremendamente adictivo, y «Summon My Heart», donde Kimi explora sus registros más agudos y muestra su faceta más cercana al disco.

 

 

El resto de la banda tampoco se queda atrás y parece haber encontrado su alineación ideal. Aaron Lecesne al bajo, Kriss Tokaji a la guitarra y Qi Wei a la batería conforman una formación sólida y perfectamente compenetrada. Creo que también influye el hecho de que compartan una etapa vital similar, así como inquietudes, energía y juventud.

 

Tras estos cuatro temas, bajaron las revoluciones y «We Are Not OK» la interpretaron de una manera más tranquila y baladística, con una Kimi que se atrevió incluso con la pandereta. La banda hizo dos breves recesos en los que aprovecharon para improvisar un par de jam sessions cortitas, en las que Kimi pasó a un segundo plano. Entre ellas se colaron dos de los temas más disfrutables: «Chantilly Boy», que la audiencia LGTBI disfrutó hasta cotas máximas, y que me emocionó por la hermandad que allí se formó, y «Cold Silver».

 

 

La verdad es que prefiero centrarme en los aspectos positivos, pero ciertamente el sonido de la sala fue bastante complicado, pues desde los primeros compases los bajos y la batería predominaban y llegaban a resultar molestos en algunos momentos, llegando incluso a tapar por completo la voz de Kimi. Esto mejoraba considerablemente cuando me alejaba un poco, pero la sala tampoco dejaba mucho más margen de maniobra.

 

«Nothing Ever Changes» y «Saturday» llegaron como un huracán. En esta última, Kimi animó a la audiencia a formar un corro de lo más “hippie” o, mejor dicho, de lo más Midsommar (espero que algunos entendáis esta referencia), otro guiño más a la hermandad que se formó en la sala. Aun así, todos nos quedamos alucinados al ver que era el último tema. El concierto duró una hora y cuatro minutos, una pena, porque yo habría podido seguir escuchando a Starbenders tres horas más. Y es que, para mí, son una de las bandas del momento, aunque por desgracia dejaron un sabor un tanto agridulce.

 

 

 


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