DIO – Intermission: cuarenta años del EP que quedó atrapado entre dos épocas

Intermission

10 de junio de 1986

Warner Bros

 

Cuando se repasa la discografía de Dio, Intermission suele aparecer en un segundo plano. Obviamente, no tiene el prestigio de Holy Diver, ni la solidez de The Last in Line, ni siquiera la ambición conceptual de Dream Evil. En este sentido, durante décadas fue considerado poco más que un lanzamiento de transición, un EP en directo publicado en junio de 1986 para cubrir el espacio entre giras, cambios de formación y nuevas composiciones. Actualmente, su valor no reside únicamente en las canciones, sino que funciona como una fotografía de una banda en plena transformación: el final de la era de Vivian Campbell, la llegada de Craig Goldy, el eco todavía reciente de Sacred Heart y el comienzo de una nueva etapa que desembocaría en Dream Evil.

 

Al hilo de este contexto, la historia de Intermission está íntimamente ligada a la crisis interna que atravesaba la banda. Las canciones en directo que aparecen en el EP fueron registradas durante la gira de Sacred Heart con Vivian Campbell todavía en la formación. Sin embargo, cuando el disco iba a llegar a las tiendas, Campbell ya había abandonado el grupo y había sido sustituido por Craig Goldy. Para evitar que el nuevo guitarrista debutara únicamente con material antiguo, se grabó una canción inédita de estudio, “Time to Burn”, que serviría como carta de presentación de la nueva etapa. La situación provocó una curiosa paradoja. En la portada trasera aparecía Goldy, pero la mayor parte de las guitarras solistas pertenecían todavía a Campbell. Años después se supo incluso que algunas partes rítmicas fueron retocadas con aportaciones de Goldy en la postproducción del directo.

 

Si hay un elemento que ha sobrevivido al paso del tiempo casi tanto como las canciones es la portada. La imagen muestra a Ronnie James Dio enfrentándose a su gigantesco dragón mecánico, la criatura que presidía los conciertos de la gira Sacred Heart. Hoy en día puede parecer una muestra casposa de la teatralidad ochentera, pero en 1986 representaba exactamente lo que los seguidores del heavy metal querían ver: fantasía, épica y espectáculo. El dragón, bautizado popularmente por los técnicos de gira como “Denzel”, terminó convirtiéndose en uno de los símbolos visuales más reconocibles de la carrera de Dio.

 

Si nos centramos ya en el contenido, el disco se abre con “King of Rock and Roll”, una de las canciones más festivas de Sacred Heart. Siempre ha sido un tema discutido dentro del catálogo de Dio. Algunos seguidores la consideran demasiado ligera para los estándares de la banda, mientras otros la defienden como una celebración desenfadada del rock duro de los ochenta. Aun así, en directo funciona de maravilla. La energía es inmediata, el público responde desde los primeros compases y Ronnie transforma el estribillo en una auténtica ceremonia colectiva.

 

 

La siguiente canción es “Rainbow in the Dark”, probablemente la canción más himno en la carrera en solitario de Dio. La versión incluida en Intermission demuestra que este tema ya había alcanzado categoría de clásico apenas tres años después de su publicación. La interpretación vocal resulta especialmente impresionante. Ronnie se encontraba en uno de los mejores momentos de su carrera y consigue reproducir la intensidad del estudio sin perder potencia ni afinación. En este sentido, muchos críticos posteriores han señalado precisamente la fuerza de su voz como uno de los principales atractivos del EP.

 

La siguiente pieza, “Sacred Heart” es la más ambiciosa del álbum y ocupa el centro de la primera cara. Con sus cambios de ritmo, su atmósfera medieval y sus referencias fantásticas, representa la esencia de la propuesta artística de Dio durante aquellos años. En directo adquiere una dimensión distinta. Los teclados de Claude Schnell tienen más presencia y la canción gana dramatismo gracias a la interacción de Ronnie con el público. Además, estaba íntimamente asociada al espectáculo visual del dragón, por lo que para muchos aficionados escucharla supone revivir automáticamente aquellas imágenes.

 

“Time to Burn”, último tema de esta primera cara, es la única canción inédita del EP y es, por otro lado, también la más importante desde una perspectiva histórica. Compuesta junto a Craig Goldy, “Time to Burn” anticipa parte del sonido que dominaría Dream Evil un año después. Tiene una estructura más directa que muchas composiciones de Sacred Heart, pero mantiene intacto el equilibrio entre melodía y contundencia que caracterizaba a la banda.

 

Con la segunda cara, llega el corazón emocional de Intermission, con una largo medley  de casi diez minutos. La combinación de material de Dio con clásicos de Rainbow funciona como un viaje por toda la carrera de Ronnie. No se trata simplemente de un pupurri; es una reivindicación de su legado como cantante. “Long Live Rock ’n’ Roll” y “Man on the Silver Mountain” conectan directamente con los años de Rainbow, mientras que “Rock ’n’ Roll Children” representa el presente de la banda. El resultado es una celebración de la trayectoria completa de Ronnie James Dio en uno de los momentos más inspirados de su carrera.

 

 

Después de esta bomba, el cierre no podía ser otro. Desde su publicación en The Last in Line, “We Rock” se convirtió en el himno definitivo de la banda. La versión de Intermission captura precisamente aquello que hacía especial a Dio en directo: la capacidad de transformar una canción ya conocida en algo que nos represente como individuos.

 

Por otro lado, Intermission recibió una acogida desigual, ya que el principal problema era evidente: muchos seguidores esperaban un álbum completo. Después de tres discos de estudio extraordinarios, encontrarse con apenas seis canciones generó cierta sensación de producto provisional. Incluso algunas críticas posteriores han seguido describiéndolo como un trabajo demasiado corto para ser un LP y demasiado extenso para ser un simple EP. Sin embargo, también existían argumentos a favor. Para los fans de la época suponía la oportunidad de escuchar oficialmente parte del repertorio de Sacred Heart en directo. Además, “Time to Burn” ofrecía una primera muestra del nuevo guitarrista. Así pues, comercialmente, funcionó de manera razonable. Las posiciones en las listas británicas y estadounidenses demostraron que la popularidad de Dio seguía siendo notable en plena explosión del heavy metal de los ochenta.

 

Como era de esperar, las declaraciones más reveladoras relacionadas con Intermission suelen proceder del contexto que rodeó la salida de Vivian Campbell. Décadas después, Ronnie James Dio recordó en Guitar World que Campbell era “absolutamente perfecto” y destacó que asumía riesgos y tocaba con una velocidad extraordinaria. La frase resulta especialmente significativa porque muestra el enorme respeto que existía hacia el guitarrista pese a las tensiones posteriores. Por su parte, Campbell ha reconocido que podía percibir el orgullo que Ronnie sentía por él durante aquellos años. Recordando sus primeros tiempos en la banda, explicó: “I could tell he was very proud of me”, una reflexión que ayuda a comprender la complejidad de una relación que terminaría deteriorándose poco después [MusicRadar, 8 de junio de 2025].

 

Veredicto

 

La percepción actual de Intermission es muy diferente a la de 1986. Lo que entonces parecía un lanzamiento menor se contempla hoy como un documento histórico. Los aficionados valoran especialmente su condición de cápsula temporal: captura a Ronnie James Dio en plenitud vocal, documenta el final de la era Campbell y sirve de puente hacia la llegada de Craig Goldy. También ha influido su relativa rareza. Durante años fue complicado encontrarlo, lo que contribuyó a convertirlo en una pieza codiciada por coleccionistas. Las reediciones posteriores ayudaron a redescubrirlo y a situarlo en un contexto más justo dentro de la discografía del grupo.

 

A cuarenta años de su publicación, Intermission sigue sin competir con los grandes clásicos de Dio. No tiene la importancia histórica de Holy Diver ni la consistencia de The Last in Line. Pero tampoco necesita hacerlo. Su valor reside precisamente en ser un disco imperfecto. Un lanzamiento concebido para ganar tiempo que terminó convirtiéndose en un documento irrepetible. Escucharlo hoy es asistir al final de una formación legendaria, contemplar el relevo entre dos guitarristas fundamentales y recordar una época en la que Ronnie James Dio combatía dragones gigantes cada noche mientras seguía cantando mejor que casi cualquiera de sus contemporáneos. Puede que naciera como una simple pausa entre capítulos, aunque hoy en día se escucha más bien como el epílogo de una edad dorada.

 

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