Kilmara + Tryax
Sala la Nau, Barcelona
3 de mayo de 2026
Organiza: Etin Produccions
Crónica: Alfonso Díaz
Fotografía: J.M. Llovera
No se me ocurre mejor forma de finiquitar un largo fin de semana que con un concierto de heavy metal. Y si es de una de nuestras bandas: miel sobre hojuelas. A veces tendemos a dejar de lado lo nuestro y no sabemos reconocer el esfuerzo y la dedicación de bandas como Kilmara. Tenaces y luchadores, Kilmara y muy especialmente su líder, John Portillo, están a las puertas de cumplir 25 años en la brecha. Durante este tiempo han publicado 5 largos de estudio y las han visto de todos los colores: cambios de formación, paso por discográficas importantes, presencia en festivales, giras internacionales…
Journey To The Sun, su última entrega de estudio, es su obra más sólida, ambiciosa y compacta hasta la fecha, consiguiendo reunir a una de las mejores formaciones, si no la mejor, de su longeva trayectoria. La de esta noche era una cita especial. Más de un año después de su edición, la banda se presentaba de forma oficial en casa —ya lo hicieron abriendo para Dynazty el pasado mes de octubre—, en la Sala La Nau y acompañados de Trayax. Una vez más, hay que tirar de las orejas a una “escena” que no respondió a la llamada como merecía.
Una lástima que la sala no acabara llenándose, ya que los barceloneses están viviendo su mejor momento como banda, y eso, además de haber quedado plasmado en el ya mencionado Journey To The Sun, quedó refrendado sobre el escenario. Para poner la guinda a esta noche de domingo, la banda contó con un buen número de invitados, lo que acabó propiciando que pudiéramos disfrutar de hasta cuatro voces diferentes interpretando sus temas. Además, también tuvimos oportunidad de revivir viejos tiempos, ya que uno de esos invitados fue su vocalista original, Christian Kohl.
Trayax
Lo dicho, con todavía una afluencia de público bastante discreta en el recinto, aparecían en escena los encargados de dar el pistoletazo de salida a la velada, Trayax, acompañados de una introducción de aromas medievales. Viejos conocidos para los seguidores de la escena barcelonesa, este sexteto egarense puede presumir de haber participado en certámenes como el Canyelles Rock o en la última edición del festival Ripollet Rock.
A lo largo de su presentación, Trayax tuvieron ocasión de desplegar su apuesta decidida por un heavy metal melódico, rápido y potente, repleto de pinceladas y elementos power metaleros. Además, todo lo anteriormente expuesto quedó convenientemente aderezado con las esencias “maidenianas” que desplegó su tripleta de “hachas” en temas como la inicial “The Power Of The Storm”, o en cabalgadas rotundas y avasalladoras como las que marcaron “Cave Of Madness”, que formará parte de lo que será su próximo trabajo.
A lo largo de su descarga también hubo ocasión de cantar con el puño en alto los contagiosos coros que sirvieron para potenciar el estribillo de aromas hard rockeros del marchoso “White Lines”. Pero, evidentemente, cuando más cómodo y motivado se vio al sexteto fue a la hora de atacar temas rebosantes de velocidad netamente power como “Like A Rolling Stone”, que servía para caldear el ambiente mientras los miembros de la banda hacían headbanging.
Para encarar la recta final de su compacta descarga, Trayax se reservaron otro guiño a su anterior King Of The Night (2019), dando buena cuenta de “Sons Of The Lightning Storm”, durante el que intercalaron tanto la presentación de los miembros de la banda como un fugaz guiño al mítico Ozzy. Mientras que el colofón definitivo llegaría con otra mirada al pasado, con otra de aquellas piezas que ya formaba parte de lo que fue su primera demo Sons Of The Lightning Storm, la camaleónica “She’s The Killer”.
Kilmara
No tendríamos que esperar mucho para que saltaran sobre las tablas los indiscutibles protagonistas de la velada: Kilmara. Personalmente, creo que Journey to the Sun ha sido algo más que otro lanzamiento en la carrera de Kilmara. Ha significado el cenit de una etapa que se inició con “Across The Realm Of Time” y que espero se prolongue y siga haciéndoles crecer. Con esto no quiero decir que la banda haya renunciado a todo lo que había hecho anteriormente, ni mucho menos.
Algo que dejaron claro con el repertorio que presentaron y en el que concedieron un protagonismo destacado a su pasado, recabando la participación del que fuera su vocalista, Christian Kohl, para varios de los temas que interpretaron. A lo que me refiero es que la banda parece haber encontrado el enfoque idóneo. Ha apostado por una formación, un sonido, una estética y una puesta en escena para este disco, y lo está llevando hasta las últimas consecuencias. Así que no fue una sorpresa que la nave que aparece en la portada del disco estuviera presente en el telón que presidió el escenario.
Por supuesto, tampoco faltaron esos uniformes que se han convertido en su indumentaria de directo para las presentaciones del disco, las deportivas blancas de bota, ni los calcetines por encima de los pantalones. En definitiva, esa estética vintage, inspirada en los videojuegos ochenteros, que sobrevuela en torno al concepto global de Journey to the Sun.
Me gustó mucho ver a una banda unida, en la que se podía percibir la conexión e implicación de todos sus miembros. John Portillo sigue siendo ese líder sobrio, que prefiere estar en un segundo plano dominando la situación. Didac Plà aporta la simpatía, la cercanía, la garra, la conexión con el público. Su nueva incorporación, el batería Neil Gómez, ha sido todo un descubrimiento que se ha acoplado como un guante a sus compañeros. Dani Ponce es un frontman explosivo y carismático, que hace participar al personal, amén de un vocalista solvente, que derrocha feeling, y que no necesita desgallitarse para despuntar.
Y Carles Salse y su guitarra son la guinda del pastel, lo que le faltaba a Kilmara. Un compendio de técnica, buen gusto y elegancia a la hora de atacar los desarrollos solistas, aunque siempre sumando al tema y dejando a un lado individualismos innecesarios. No éramos muchos, pero estaban bien arropados; tocaban en casa. Contando con el respaldo de sus más fieles seguidores y de un buen puñado de amigos y familiares que no quisieron perderse una cita que fue especial, mágica y entrañable. Con una sonrisa dibujada en el rostro, como debe ser.
Dispuestos a disfrutar tanto, o más, que los que estaban frente al escenario, Kilmara aparecían en escena para dejar claro que lo suyo es el metal. Ponle la etiqueta que quieras; en algunos momentos, cercano al power, en otros a tesituras más melódicas. En cualquier caso, en composiciones como la que presta nombre al disco, “Journey To The Sun”, o la más enérgica y por momentos speedica “Wildfire”, el quinteto se encargó de dejar patente el descomunal potencial de su nuevo material.
Sin embargo, Kilmara no fiaron todo el peso del repertorio a su más reciente entrega discográfica. Como era previsible, Journey To The Sun tuvo un papel preponderante, aunque también tuvimos ocasión de disfrutar de varios temas de su anterior “Across The Realm Of Time”, el trabajo en el que se plasmó la incorporación de Daniel Ponce. Así que los barceloneses no quisieron dejarse en el tintero el derroche de épica que desplegaron a lo largo de la aguerrida “The End Of The World”, las ambientaciones más evocadoras y envolventes de “My Haven”, que fue la excusa perfecta para que Dani nos pusiera a todos a dar palmas; ni tampoco, encarando ya la recta final del show, las suntuosas melodías de esencia arábiga que marcaron la deliciosa “Principles Of Hatred”.
Ya lo habían anunciado: esta noche iba a haber sorpresas. Y vaya si las hubo… Hasta en dos ocasiones se les unió quien fuera su vocalista, Christian Kohl, para protagonizar sendos duetos junto a Dani. El primero llegaría durante los compases iniciales del show, cuando sus excompañeros ya se habían quitado la presión inicial. Así que ambos vocalistas unirían fuerzas para interpretar uno de los cortes que mejor acogida ha tenido siempre en sus directos: “The Break Up”, invitándonos a viajar a aquel “Love Songs And Other Nightmares”, que se publicó hace ya más de una década —parece mentira lo rápido que pasa el tiempo—.
El segundo “duelo” entre ambos vocalistas llegaría algo después, durante “Blindfold”, con la que nos invitaban a centrar nuestro objetivo en Don’t Fear The Wolf (2010), dejándonos con la estampa de ambos vocalistas frente a frente, sujetándose del hombro, antes de encarar una trepidante recta final. Otro de los invitados con los que contó el combo catalán fue Hector LLauradó, quien precisamente cubrió la vacante de Dani durante los conciertos en nuestro país acompañando a Dynazty.
El vocalista de Whirlwind, —que acaban de publicar su nuevo trabajo 1640—, se sumó a la fiesta para aportar su registro incisivo y afilado, dando una tesitura y un potencial netamente heavy metalero a sus dos aportaciones: “Power Of The Mind” y “Disciples”, que les quedó de auténtico lujo, con Héctor estirando sus cuerdas vocales al máximo mientras Dani aportaba unas tonalidades más rasgadas y arenosas para acabar firmando entre ambos uno de los momentazos de la noche. Y es que, tal y como proclamó el propio Dani: “Héctor es la voz del metal en Barcelona”.
El tercero de los invitados que desfilaron esta noche por el escenario fue un artista internacional, David Balfour, vocalista de los irlandeses Maverick, quien aportó su granito de arena para convertir el estribillo de “Take Me Back” en uno de los más coreados de la velada. Fue una noche mágica e irrepetible en la que pudimos ver de cerca a una banda que, sin duda, si fuera alemana estaría tocando en recintos de mayor capacidad.
Sea como fuere, Kilmara todavía se reservaron un par de gemas antes de despedirse definitivamente de sus seguidores. La primera fue liderada por el ritmo intenso, profundo e implacable del melódico uptempo “Chances”. Y, por si todavía faltaba algo para rematar la velada por todo lo alto, Dani salió a escena blandiendo una espada mientras nos invitaba junto a sus compañeros a zambullirnos de lleno dentro del vendaval melódico contenido en “Alliance Of The Free”.
A las puertas de una nueva aventura internacional, Kilmara volvieron a reivindicarse en casa, ante su público, como una de las mejores formaciones dentro de la escena nacional. Llevan prácticamente 25 años en la brecha y, visto lo visto, me queda claro que Kilmara no están dispuestos a rendirse y van a seguir presentando batalla hasta conseguir la repercusión y la atención que merecen.
























