Starbenders – The Beast Goes On

87/100 

27 de febrero de 2026

Sumerian Records

Cuarto disco de Starbenders, una de las sensaciones y realidades más atractivas del plantea rock actual, edita su cuarto trabajo de estudio y vuelve a asombrar a propios y extraños. Era especialmente complicado superar a Take Back the Night, y las primeras sensaciones son de que el disco no llega al nivel del anterior, pero si lo vas escuchando y entras en su mundo, terminas atrapado por algo muy grande. La Bestia del título es aquí como símbolo del mundo que continúa o como la voluntad del grupo ante la adversidad y en el caer en la desorientación o la apatía compositiva.

 

Toca destacar el fichaje de la baterista Qi Wei que sustituye a Emily Moon con excelentes prestaciones. La producción de Matthew Pauling y las influencias de grupos como The Sisters of Mercy, Killing Joke, Ghosts de post punk y glam ayudan a hacer algo único, pero… por mucho que todas mis palabras sean positivas, muchas y muchos teníamos la sensación de que con este disco iban a explotar, cosa que no ha sucedido (todavía).

 

Ya solo el inicio de “The Beast Goes On” ya percibes que hay algo muy grande en esta banda. Kimi Shelter es pura expresividad y combina sonidos retros en una pieza que es muy cercana a Ghost: sencilla pero muy efectiva. Medio tiempo muy atmosférico y brumoso, de estribillo inmaculado y muchas conexiones con el post punk. Y el teclado de época de Pauling le da ese giro en la salida del solo de guitarra. Tocarán esta canción toda su vida. En “Nothing Ever Changes” hay más rabia y velocidad, mostrando su cara más punk y una mayora pegada. La combinan con pasajes atmosféricos, y puede funcionar bien en directo.

 

Pero si queremos irnos a las joyas de la corona hay que pasar por la fabulosa “Tokyo”. Programación, samplers de época y esas guitarras oscuras tan de The Sisters of Mercy. Atmósfera oscura y la encandiladora voz de Kimi. Queda culminada con un excelente estribillo en un single perfecto del que te puedes imaginar humo por doquier. La otra dorada es el bellísimo medio tiempo de “Summon My Heart”, que en el estribillo sube a up tempo especialmente melódico y enérgico sobre el entarimado de la línea de bajo de Aaron Lecesne. Los efectos de programación funcionan y me parece otra de las que han venido para quedarse.

 

Y luego nos vamos a ese tremendo final que es el “June”, que fue single y que me parece otra de las grandes maravillas de un disco completo y brillante. Es un hechizo oscuro comandado por acústicas y brumas espectrales. Puede recordarte a las mejores Heart y la tristeza que emana es casi dolorosa. La batería de Qi Wei es tan sencilla como efectiva y el grupo demuestra que está en un momento creativo imponente. Y cerrando la parte genial está la versión extraordinaria de Bad Religion “21st Century (Digital Boy)”: sencillamente atómica. Ojalá todas las versiones fueran tan perfectas como esta.

 

“Cold Silver” demuestra la clase de esta banda tan especial. Kimi canta como desganada, pero evocando muchos sentimientos en un corte de sonidos muy 90’s y de una densidad cercana a bandas oscuras como Killing Joke. Grande Kriss Tokaji a la guitarra dando originalidad a un disco muy variado. “Chantilly Boy” es un tema muy rockero y eléctrico, y a ala vez con un punto popero muy elevado. La gran vocalista canta con voz de niña que nunca ha roto un planto por momentos, pero siempre transmitiendo fuerza.

 

“Forever Mine” tira directamente del bajo de Aaron y va con sonido saturado y algo de distorsión vocal. Cumple y sigue ofreciendo más caras y estilos en su túrmix personal del que parece que todo encaje a la perfección, pues el final del tema juega con las sonoridades doom. Pero la fórmula de temas directos y de menos de cuatro minutos es su santo y seña y el “Hello Goodby” puede llegar a recordarte a los mejores Hole de los 90. Hay mucha carga de programación, pero también mucha clase. “Saturday” es alegre dentro de ese punto triste y de esas guitarras de la propia Kimi y de Kriss con tanto delay y efecto.

 

 

 

“Somebody Else” es un medio tiempo y oscuro con aires de Type O’Negative, pero con voz femenina. Verso y estribillo convergen a la perfección y los teclados y los sintentizadores visten al tema con maestría y maridando con su rock básico y visceral. Y se completan los 13 cortes con “To Be Alright” y esa entrada de Hammond 100% Purple. La habilidad de combinar pasado y presente y que funcione es algo que pocos se les acercan. Esta pieza es realmente preciosa, y es que es poco Starbenders, pero a la vez es muchas cosas. De largo, en la que Kimi más se luce como vocalista. Esta chica ha nacido para ser una estrella.

 

The Beast Goes On me parece un disco espectacular a mano de una de las bandas más especiales y con más futuro de la actualidad. A pesar de su juventud llevan ya 14 años y la espectacular cantidad de canciones buenas, ese punto estético propio y esa amalgama de sonidos clásicos que es una síntesis única, hacen de ellos una de las agrupaciones con más futuro de la escena actual. Y a todo esto Kimi Shelter tiene esa aureola de diva. Aquí hay grandes canciones y una banda destinada a reinar.

 

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