Mentira
Juan Gómez-Jurado
Editorial: Penguin
Año: 2026
Cuando me enteré de que Juan Gómez-Jurado sacaba nuevo libro este año, me entró un poco de pereza, pues creo que el universo Reina Roja, aunque me ha enganchado fervientemente, necesita algo de barbecho y yo ya estaba algo saturada. Nada más lejos de la realidad: el escritor de best sellers de novela negra favorito ahora mismo en España nos trae una novela fresca, divertida y con una temática totalmente alejada del universo Reina Roja. Aunque, bueno, todo gira en torno a una serie de asesinatos y a nuestra misteriosa protagonista, de la que solo conocemos algunas pinceladas al principio.
Hay ciertas reminiscencias de Reina Roja, ya que en esta ocasión el Señor White no está presente, pero nuestra protagonista, Eva Ramos, tiene un superior o alter ego al que conocemos como el Barón, quien la guía a través de la extorsión, el peligro y situaciones ilegales y amorales, por supuesto. Sin embargo, se nos presenta casi como un maestro Miyagi, y a lo largo de la narración se intercalan capítulos en los que hay una moraleja o donde se somete a Eva a situaciones límite que terminan convirtiéndose en una enseñanza. Aunque a veces roza lo absurdo, lo banal y lo desagradable, al fin y al cabo estamos ante una novela.
Pero vayamos a lo importante. La historia se centra en un pequeño pueblo ficticio situado en la sierra de Somiedo. Nuestra protagonista y su hermano llegan en circunstancias atropelladas, en medio de una tormenta de nieve in extremis que los obliga a quedarse allí retenidos. Además, las previsiones no son nada esperanzadoras. Al menos deberán permanecer una semana incomunicados, pues la nieve ha cerrado todos los accesos.
Nuestra protagonista pasa por varias identidades durante la novela, pero llega a Somiedo haciéndose pasar por jueza. Los aldeanos dan por cierta esta profesión y, amparándose en ello, le piden ayuda para resolver una serie de asesinatos. Bueno, en realidad, cuando se lo piden solo se ha cometido uno, pero a medida que pasan los días y ella se adentra más en el pueblo y conoce sus entresijos, aparecen nuevos homicidios.
Además de estos asesinatos, que se producen en circunstancias extremas debido al duro invierno y a las intensas nevadas, se nos presenta un pueblo dividido en dos bandos. Desde siempre ha existido la leyenda de que en lo más profundo de esa montaña hay importantes yacimientos de oro, y esta creencia ha generado dos posturas enfrentadas: quienes están a favor de la excavación y la expropiación y quienes desean conservar la montaña tal y como es.
Este debate ha creado una grieta insalvable entre los vecinos, llevándolos a enfrentarse constantemente, guardar rencillas y odiarse mutuamente. Por eso, cuando comienzan a producirse los asesinatos, resulta muy fácil que se señalen unos a otros. Sin embargo, esto hace que todo sea aún más enrevesado. Poco a poco la historia va esclareciéndose, aunque he de decir que, personalmente, no vi venir el final en absoluto. Sé que muchos suelen decir: «Estaba claro quién era», pero en mi caso me sorprendió por completo.
Me ha parecido una historia muy entretenida, curiosa y con mucho gancho. Mantiene el estilo característico de JGJ, pero sin repetirse. No caí en ello hasta que leí las notas finales del autor, pero la novela está ambientada, con muchas comillas, en la historia real del caso de Tor, un sangriento conflicto vecinal ocurrido en el pequeño pueblo pirenaico de Tor (Lleida, España) por la propiedad de una inmensa y codiciada montaña.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
