Titulo: Una niña buena
Autor: Elísabet Benavent
Editorial: SUMA
Publicación: 14 de abril de 2026
Una niña buena es de esas historias que se leen con el corazón un poco encogido y la sensación de que alguien te ha puesto un espejo delante sin pedir permiso.
Me gustaría dedicar este Goya a todas las niñas buenas. A todas aquellas mujeres a las que educaron para asentir, obedecer, sonreír y callar, pero no para ser felices. Ni para escoger su camino. Para las que no saben decir que no y sufren por ello. Las que aprenden a reprimir su ira, su tristeza y su vacío. Las que buscan la aprobación del otro, aunque para ello tengan que olvidar su propio bienestar, porque el mundo les ha dicho que esa es la única manera de que las quieran. Para las que se infravaloran y creen que no tienen criterio ni valen la pena; para las que están seguras de que sólo merecerán amor si son obedientes, discretas y complacientes. A todas vosotras, a las que sólo os valoraron cuando actuabais según los deseos de otros, os dedico este premio. Y lo hago para daros fuerza, porque soy una de vosotras. Dejadme deciros que si algo me ha enseñado este rodaje, este papel, este último año de mi vida es que lo contrario de una niña buena no es una niña mala: es una que se quiere lo suficiente como para escucharse a sí misma y tomar el control de su vida. Esto es por y para vosotras, niñas buenas, por nuestra revolución.
Desde la mirada de una lectora que disfruta del romance, aquí no estamos ante un amor idealizado de postal, sino ante uno que llega como llegan las cosas importantes: con dudas, en el peor momento posible, heridas abiertas y bastante ruido emocional. Júlia Casanovas, su protagonista, es el centro absoluto de esta novela íntima y muy humana. Fue actriz, de las que prometían carrera brillante, pero terminó apagándose por algo mucho más cotidiano de lo que parece: complacer demasiado, callarse demasiado, ceder demasiado. Y cuando una vida se construye siempre para no molestar a otros, al final acaba siendo ajena. Lo interesante, y aquí entra ese toque más analítico, es cómo la historia convierte la culpa y la obediencia emocional en el verdadero antagonista. La madre de Júlia, controladora y omnipresente, funciona casi como una voz interna que no se apaga, incluso cuando ella intenta reconstruirse.

Júlia cambia los escenario y el público por un bar de barrio y sus parroquianos, hasta que un misterioso joven se acerca a ella para decirle que la necesita. En ese instante German (el joven), un profesor de instituto en un pueblo de León, y escritor de un Bet Seller del momento, cambia por completo el destino de Júlia, la cual acaba convertida en María, la protagonista del libro, en su adaptación cinematográfica.
Volver a ese mundo no es fácil claro, y menos aún si te reencuentras con el amor de tu vida, al cual llevas idealizando y esperando 12 años. Aquí es cuando todo se complica ya que la novela, a lo largo de sus páginas deja claro que la evolución personal es inevitable, y que podemos añorar a esa persona que se marchó hace tanto y desconocerla por completo en el presente.
Como lectora, lo que engancha no es solo la intriga o el vínculo que se insinúa, sino ese viaje de autodescubrimiento con aroma a segundas oportunidades. Es una historia sobre aprender a elegirte sin pedir perdón, sobre romper el guion de “niña buena” aunque tiemblen las manos (y hasta las pestañas) y sobre ese tipo de amor que no viene a salvarte, sino a recordarte quién eras antes de olvidarte de ti.
La persona adecuada aplaudirá cada paso que des en dirección a curar tus heridas y repararte. Y te apoyará para las grandes y las pequeñas batallas, da igual de que se trate, porque solo querrá verte ganar.

Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.
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