78/100
24 de abril de 2026
Maldito Records
Nunca se podrá agradecer lo suficiente a Saratoga lo que ha hecho y sigue haciendo por el heavy metal español y en español. Lograron consolidarse entre los líderes de la hornada de metal patrio de la década de 1990 y aquí siguen, presentando su duodécimo álbum. Han pasado ya ocho años desde que nos brindaron nueva música, por lo que sus seguidores deben estar ansiosos por hincarle el diente.
En circunstancias normales pasaríamos, sin preámbulos, a la crítica de En estado puro. Sucede, sin embargo, que esta obra nace marcada por la marcha de Jero Ramiro, uno de los fundadores de la banda. Para valorar el álbum que tenemos entre manos, en justicia y sin sensacionalismos, creo que es necesario abordar primero esta cuestión.
El disco se grabó en otoño de 2025. Para entonces, ya se sabía que Jero Ramiro dejaba de formar parte del grupo. Entre tanto, Charlie (Parra del Riego) no se fue. El virtuoso guitarrista peruano, que venía siendo músico en directo de Saratoga en sus giras latinoamericanas, se incorporó a la banda como miembro de pleno derecho. Es él quien participó en esa grabación. La situación era especialmente extraña, teniendo en cuenta que Jero Ramiro todavía tocaría con Saratoga hasta el que acabaría convirtiéndose en su concierto de despedida. Eso sucedió el pasado 10 de enero de 2026 en Madrid.
Así que el disco se grabó con Jero Ramiro siendo como el gato (o la iguana) de Schrödinger. Era y no era, a la vez, el guitarrista de Saratoga. A priori, esta clase de situaciones invitan al desastre. Pero hay un segundo problema mucho más objetivo. Jero Ramiro era uno de los principales compositores y autor de muchas de las mejores canciones de los madrileños («Charlie se fue», sin ir más lejos).
Sería absurdo hacer de menos a los demás compositores con los que cuenta Saratoga, empezando por Niko Del Hierro. Recordemos, además, que Jero Ramiro y la banda que cofundó ya separaron sus caminos en el pasado. Su ausencia no impidió a Saratoga componer canciones que hoy se corean en sus directos como cualquier otro de sus clásicos («El vuelo del halcón», «No sufriré jamás por ti», etc.). Así que hay que valorar este problema dentro de un orden. No obstante, perder un buen compositor siempre es un hándicap.
Con todo lo anterior a cuestas, que En estado puro, más allá de su excelente producción, sea un disco disfrutable hay que valorarlo como se merece. Máxime cuando el aroma a Senjutsu (2021, Iron Maiden) que desprende su portada presagiaba lo peor.
Las canciones de apertura y cierre de En estado puro llevan la firma de Tete Novoa. Se encuentran los temas compuestos por el cantante entre los más «aventureros» del álbum. «Inteligencia Artificial (I.A.)» arranca con un potente riff metálico, pero transiciona a sensibilidades extremadamente melódicas e incluye estructuras más modernas de lo que sería habitual en Saratoga. Su infeccioso estribillo es la mejor prueba de lo bien escogido que estuvo como single. También muy radiable es «Somos fuego». A lo largo de todo el álbum, la presencia de Charlie Parra se hace notar en la pléyade de pequeños detalles que introduce. En esta canción encontramos uno de los más simpáticos, cuando una recurrente melodía en segundo plano nos evoca «Maniac» de Michael Sembello (tema que el guitarrista limeño versionó allá por 2012 en su canal de YouTube).
Entre esas dos canciones, Tete Novoa se corona con «Alma de cristal». No lo digo tanto por la música (estamos ante una balada AOR deudora del Sunset Strip de los ochenta) como por la letra. Quienes tengan en su círculo cercano algún niño con trastornos como puedan ser la parálisis cerebral o el síndrome de Rett apreciarán especialmente su enfoque.
En este álbum hay cierta evolución, pero no busquemos revolución. Haciendo honor a su título, el estado en el que se encuentra la música de Saratoga me sigue pareciendo bastante puro. De forma llamativa, son las composiciones del nuevo integrante las que más se amoldan al libro de estilo de la banda. Con una guitarra neoclásica y un título como «A toda velocidad» (es decir, a la de la luz), parece que Charlie Parra quería invocar a Stratovarius. Consecuentemente, nos entrega una descarga de europower noventero. Esta canción no hubiera desentonado en Vientos de guerra (1999).
Por si hubiera alguna duda de que «el nuevo» se ha erigido en el guardián de las esencias powermetaleras de Saratoga, son precisamente otros vientos, «Vientos de libertad», los que lo confirman. Esta canción existe para el lucimiento de Tete Novoa y a nadie vamos a descubrirle a estas alturas al de Pinto. Aunque seguramente me encuentre en minoría, me parece la mayor bestia que ha cantado en Saratoga.
La composición de la otra mitad del álbum ha corrido a cargo de Niko Del Hierro. Hasta para los estándares de Saratoga, he de decir que el bajo suena potente en la mezcla de En estado puro, con una fuerte presencia en lo musical. Esto alcanza el paroxismo en «Alma perdida», la más inspirada de las aportaciones de Niko Del Hierro al disco. La base rítmica lleva todo el peso de la canción, llegando incluso a ausentarse la guitarra en algún tramo.
Y ya que hablamos de la base rítmica en su conjunto, es cierto que Arnau Martí no aparece en los créditos de ninguna composición, pero eso no significa que no contribuya. Conviene destacar que, al igual que Charlie Parra, aprovecha «el artista anteriormente conocido como Voor» para dejarnos pequeños detalles y marcar su estilo en todos los temas del disco. Aunque el batería se incorporó desde los valencianos Noctem a Saratoga hace ya tres años, este no deja de ser su primer disco con los madrileños. También se cernía sobre él una sombra nada desdeñable, la de El Estepario Siberiano, que había brillado en estudio regrabando los grandes éxitos del grupo en XXX (2021). Yo diría que misión cumplida.
Volviendo a los restantes temas de Niko Del Hierro, tenemos variedad con la pacifista «Basta de horror», corte de heavy metal clásico; «Silencio», que combina ese heavy con una melodía vocal muy new wave (no «OBHM», de la otra); y «Todo acabó», donde oscilamos entre unas solemnes líneas de bajo protagonistas y un estribillo happy metal. Aunque nada podría aportar mayor variedad al disco que «Te vistes de león», el tema íntegramente cantado por el propio Niko Del Hierro.
Cuando empieza la canción, parece que viene de visita Helloween, pero quien acaba presentándose es Reincidentes. Es un sorprendente temazo de rock urbano, y es difícil no querer cantarle a alguien eso de «te vistes de león, pero eres puro fraude». A poder ser, señalándole con el índice mientras sujetamos un mini de calimocho. Y digo mini, no katxi, ya que por algo Niko Del Hierro es de Carabanchel. Por lo demás, llevo desde que se publicó Mi ciudad (1997) intentando convencer a muchas personas de que no existe una sola fuente fiable que indique que «Perro traidor» estuviese dedicada a Fortu (Obús) por su marcha de Saratoga. No ha habido manera. Supongo que esos serán los mismos que querrán ver ahora en este león a alguien concreto…
Esto es lo que nos ofrece En estado puro. Un buen punto de partida para que esta formación se consolide, de cara a celebrar el 35 aniversario de Saratoga en 2027. Ad multos annos.


Doctor en Derecho, licenciado en Ciencias Políticas, novelista especializado en fantasía y bajista en excedencia. Apasionado del metal en todas sus formas, debuto como redactor musical en Stairway to Rock.
