Rage + Rook Road + Wasteland Clan
Sala Wolf Barcelona
17 de marzo de 2026
Redacción por Jordi Tàrrega
Fotografías por Marc Tomàs i Gimó
Por mucho que sea especialmente fan de Rage, y de lo que es lo mismo, de “Peavy” Wagner, me toca decir que los constantes cambios de formación y la numerosa discografía con la que cuentan, hizo que me despegara un poco de ellos y les perdiera interés. También apareció el proyecto Refuge, que casi que me era más apetecible que su banda madre, pero… tras lo visto en Barcelona con la formación actual, me toca volverles a revindicar como la bandaza que son, siempre han sido y siempre serán. Menudo conciertazo, y eso que era la décimo-quinta vez que les podía ver.
Wasteland Clan metal postapocalíptico
Antes de que los alemanes tomaran las tablas le tocó el turno a Wasteland Clan, interesante formación en formato quinteto, liderados por una chica vocalista y unos trajes de inspiración Predator. No lo hicieron mal a pesar de tirar de pregrabados, pero la homónima “Wasteland Clan” ya nos dejó claro que su metal es muy moderno y que la chica combina limpias, growls y guturales. En “Unleash the Beast” sonaron muy bien, bajo luces amarillas, pero sin terminar de captar la atención de los presentes. Y es que no es una banda que maride especialmente bien con Rage.
“All for One” tiene su punto tecnológico y su guitarrista totalmente disfrazado de Predator (Mashl) dio mucho color al concierto, que contrastó por lo directo de “Murderer”, que empezó como si de un circo decadente se tratara. Hubo momentos teatrales, pero el grupo suena previsible y no tienen grandes rasgos personales. Acústicas que sonaban sin que nadie las tocara en “Stronger tan Before” y eso dio paso a un discurso feminista muy potente de Jesabell Blake, el problema es que la gente estaba por otros menesteres…
Mejoraron las cosas en “Wasted”, muy hímnica que incluso fue acompañada por palmas. Y se despidieron con “United in Metal”, que fue la que más gustó, pero es que el título parece sacado de 1998. Y cumplieron con creces, pero demasiado modernos para una sala tan clásica y ávida de Rage hasta el punto de que mucha gente se saltó directamente a los dos teloneros.
Rook Road: la sorpresa hard rockera germana
Atención a los germanos Rook Road, porque nos encontramos en ellos una sorpresa absoluta. Si eres fan del hard rock de corte más clásico tienes que verles en directo, pues nadie imaginaba una banda de semejante nivel. Son un quinteto con un vocalista excepcional y con un organista de Hammond que te retrotrae al classic rock de antaño en cortes como “Heart of the Sea” o “World of Betrayal”. Telón de fondo con su logo testigo de esa guitarra doblada con el Hammond de época y con un baterista que se animaba a hacer coros y voces muy agudas en “Romeo”.
Hubo problemas en la batería y su vocalista hizo un speech para conseguir tiempo para luego continuar con “Sometimes”, con un solazo de guitarra impresionante. Pero si hubo un tema que nos dejó con la boca abierta ese fue la maravillosa “Killing the Giant”, uno de esos temas puramente Rainbow que lució y que dejó a toda la Razz 2 aplaudiendo a rabiar. Ya se nos habían ganado. Y nos dijeron adiós con “Talk too Much”, una pieza muy de hard rock inglés que me recordó especialmente a Thunder. Esta gente tiene muchas tablas y ya pueden volver cuando quieran. Apuntad el nombre: Rook Road.
Rage combina pasado y presente a un alto nivel
Había esa cortina que separa la sala en dos, pero llegó mucha gente para ver a la enésima encarnación de unos Rage que siguen estando a un nivel muy, muy alto, demostrándolo ya desde la nueva “Innovation”. Si es que los temas de nuevo cuño valen mucho la pena… El sonido estaba muy alto, pero desde las zonas centrales todo sonaba perfecto. Un Peavy muy motivado y simpático y un Jean Bormann a la guitarra que se atrevió con algún que otro growl como en “Under a Black Crown”. La respuesta de la sala fue tan rotunda que Wagner nos dijo: “sois alucinantes”, a la vez que conseguía que la gente hiciera palmas en “Nevermore”.
Estaba claro que iban a caer muchos clásicos y nos recordaba de que la última vez que tocaron en Barcelona fue hace siete años. Presentó a su guitarrista para luego ir a por “Until I Die”, tema del Black in Mind. Y luego consiguieron que la gente botara en la preciosa “Days of December” del XIII. Iban repartiendo juego y la batería de Vassilios “Lucky” Maniatopoulos no es la de Terrana, pero se le acerca en lo técnico y en la pegada, que no en la espectacularidad. “A New Land” me pareció un temazo de nueva factura en el que pude vislumbrar ese logo mítico del grupo en el telón de fondo. Y luego agitaron el avispero de antaño con “Solitary Man” y “Refuge”, dos piezas míticas y especialmente queridas por lo presentes. En esta última se añadió un fragmento reggae y de verdad que nos quedamos embelesados con ese juego momentáneo.
“Fire in Your Eyes” empezó como balada hasta que creció a medio tiempo para vivir luego el “Price of War”, temazo que suena a clásico y que fue ejecutada bajo luces azules. Peavy estuvo muy simpático hasta el puto de presentar “End of All Days” como una canción de amor. Sí él te lo dice, pues te lo crees… Estábamos encantados y si después te brindan algo tan grande como el “Grat Old Ones” del Soundchaser, pues se disfruta a lo grande… La gracia es que se atrevieron con oldies tan queridas como el “Sent by the Devil” del disco Black in Mind, y obviamente, la audiencia respondió.
Fue un puntazo lo de recuperar el “Sent by the Devil”, bajo luces verdes y con toda la sala cantándola. Por otro lado, se me hace muy cansina la clásica “Higher than the Sky” por eso de hacernos cantar, pues la tocan siempre, ya que es de las imprescindibles. Más allá de los solos de Jean Bormann, huelga decir que le da muchísima movilidad y dinamismo al show yendo de un lado para otro. Y ya en los bises: atención a “Freedom”, pues va para clásico y tiene esos momentos “uooo uooo” con los que el grupo puede jugar con la gente.
La única pega es que se comieron el “Straight to Hell” y dieron carpetazo a la velada con la infaltable “Don’t You Fear the Winter”. Himnazo de la vida cantado a pleno pulmón por un público encantado con el gran concierto del grupo. Y si lo piensas… Rage tienen tanto fondo de armario que son una de las pocas bandas del mundo que podrían tocar un set totalmente diferente y sus fans estarían más que complacidos. La cantidad de canciones míticas que poseen es algo que les diferencia de muchas otras agrupaciones. Rage son una especie única y es increíble que no llenen salas mucho más grandes.

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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