El pasado 30 de noviembre, Madrid fue testigo de una despedida histórica. Joaquín Sabina se bajó definitivamente de los escenarios con el último concierto de su gira Hola y adiós, poniendo punto final a casi medio siglo de trayectoria musical. A sus 76 años y ante más de 12.000 personas en el Movistar Arena, el cantautor de Úbeda cerró una etapa irrepetible, consolidándose como una de las voces más influyentes de la música en español, capaz de marcar a generaciones a ambos lados del Atlántico.
RTVE ofrece la oportunidad de revivir ese adiós inolvidable a través de un concierto que reúne 23 de sus canciones más emblemáticas, entre ellas «Calle Melancolía», «Yo me bajo en Atocha» y «Princesa», elegida como broche final de una noche cargada de emoción y memoria colectiva.
El recital se completa con una entrevista exclusiva del periodista Carlos del Amor, en la que Sabina repasa su vida y su carrera con la sinceridad que siempre lo ha caracterizado, dejando al descubierto los sentimientos que afloran ante una despedida tan definitiva como necesaria.
Era la despedida de Joaquín Sabina de los escenarios, de la vida pública, de la música en general. Mi corazón se parte en dos, pero, por una vez, la televisión pública estuvo a la altura: el concierto se grabó en formato de largometraje para la posteridad, para que todos los que hemos seguido y amado la historia y el cancionero de Sabina podamos revivirlo siempre que lo deseemos. Siempre que nuestro espíritu decaiga y necesitemos rememorar alguna de sus poesías, sumergirnos en la melancolía, perder algún tren o volver a cogerlo de nuevo…
Y mi corazón llora al pensar que ya no volveré a escuchar a Joaquín Sabina entonar clásicos como “Yo me bajo en Atocha”, “Calle Melancolía” o “19 días y 500 noches”; es triste, pero también necesario dejar que las cosas sigan su curso. Afortunadamente, siempre tendremos este recuerdo imperecedero, disponible para revivirlo cuando queramos.
Este especial emociona por muchas razones: vemos a un Sabina entregado y conmovido durante casi todo el concierto, compartiendo con el público un vínculo que se siente en cada nota. La cercanía con su audiencia es palpable: agradece y menciona repetidamente a quienes lo han acompañado a lo largo de los años, y juntos cantan al unísono cada canción, creando un coro que une voz y corazón.
No falta el reconocimiento a su banda, con compañeros de fatigas como Antonio García de Diego al teclado, o la infatigable Mara Barros, que reciben el aplauso junto a él, recordando la complicidad y la historia compartida detrás de cada tema
Entre los momentos más memorables del recital destacan, además de los ya mencionados, “Peces de ciudad”, “Por el bulevar de los sueños rotos” y, como broche final, “Princesa”. Aunque algunas canciones se quedan fuera de la lista, es imposible abarcar todos los himnos que han marcado a generaciones; cada tema es un pedazo de historia que permanece en nosotros.
El documental concluye con una pequeña pero emotiva entrevista de Carlos del Amor con Sabina en la mítica casa del escritor, en Calle Relatores, núm. 22, esquina Tirso de Molina. En ella, se recorre la carrera del cantautor: homenajes a Antonio Machado, recuerdos de Úbeda, sueños y pretensiones de su adolescencia, la familia… Se reflexiona sobre cómo la fama transformó su vida, cómo sus canciones han dejado huella en toda España y se han convertido en un fenómeno intergeneracional, y cómo, tras casi cinco décadas, Sabina ha decidido cerrar esta etapa de su vida artística con plena conciencia y decisión, poniendo un punto y final a su carrera.
Hasta siempre, maestro.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
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