Canciones perfectas: «Totális metál» de Pokolgép

Contexto

No fueron pocas las dificultades que tuvieron que sortear los pioneros del heavy metal al otro lado del telón de acero. Hace unos meses recordábamos las hazañas de Ария en la Unión Soviética y hoy ha llegado el turno de hacer lo propio con Pokolgép en Hungría.

 

Situémonos. El país está gobernado por el Partido Obrero Socialista Húngaro de János Kádár, que lleva tres décadas al frente de una dictadura con algunas particularidades. Su llamado «comunismo gulash» incorporó elementos de economía de mercado y el régimen contaba con su propia discográfica, Hungaroton. Si unos jóvenes de Budapest, como los que integraban Pokolgép, querían publicar un disco, primero tenían que conseguir que el aparato estatal aceptara comercializar su música. Y si la música en cuestión era heavy metal, esa aberración venida de Occidente, podían ir olvidándose.

 

Pokolgép llevaba intentando superar ese escollo desde que se fundó en 1981 y comenzó a ofrecer conciertos clandestinos. Supongo que no le granjeó demasiadas simpatías con el régimen el que su nombre, «máquina infernal», hiciera referencia a una clase de bomba de fabricación casera. Después de aparecer en un popular concurso televisivo en 1983, el fenómeno era ya demasiado grande para que Hungaroton siguiera ignorándolo. Tras intentar convencer infructuosamente al grupo de que suavizara su sonido, la empresa estatal terminó dando su brazo a torcer. El pasado mes de agosto se celebró el 40 aniversario de la publicación del LP debut de esta leyenda del metal húngaro, Totális metál (1986; literalmente, «metal total»).

 

El primer álbum de heavy metal publicado en el país fue todo un éxito de ventas. Lo grabaron József Kalapács al micrófono, György Pazdera al bajo, László Tarca a la batería, y Gábor Kukovecz (único miembro de aquella formación que sigue en Pokolgép) y László Nagyfi a las guitarras. Nagyfi además se encargaba de los coros, y efectúa algún escarceo como voz solista en la canción que analizaremos hoy. Un tema que ha vuelto a estar de actualidad gracias a Metallica.

 

A la banda de California se le pueden reprochar muchas cosas, pero entre ellas no se cuenta el desprecio por la escena metálica global ni por sus orígenes. La primera vez que los muchachos de Lars Ulrich actuaron en tierras magiares, en 1988, fueron teloneados por Pokolgép. Y el 11 de junio de este año 2026, en su concierto en el Puskás Aréna de Budapest, Metallica tocó «Totális metál», corte homónimo de ese álbum publicado hace ya cuarenta años. Alguna razón habrá para que escogiera versionar precisamente esa canción.

 

La música

El disco Totális metál es muy deudor de Accept y Judas Priest, y la canción con la que comparte nombre no iba a ser una excepción. Tenemos aquí heavy metal tradicional, con unos coros de los de cerveza (o Tokaji) en alto y un estribillo simple y pegadizo. Aunque, y esto es importante porque no es la tónica general del álbum, todo ello rodeado por un halo de thrash.

 

Me seduce el riff melódico inicial, sobre todo cuando reaparece tras el solo. Su sencillez es engañosa. Piezas como la «Sinfonía nº 5» de Beethoven nos demuestran que crear algo inmediatamente reconocible con apenas un puñado de notas puede tener más mérito que construir una gran estructura progresiva.

 

Por lo demás, el contraste entre la elegancia de ese arranque y los gritos que explotan justo después es lo que hace que la canción sea memorable. Evocan esas voces un ejército de heavies aporreando las puertas del infierno, dispuesto a salir de allí para asaltar los cielos. Volviendo a Metallica, parece que es precisamente la agresividad de los coros lo que Kirk Hammett más valora de «Totális metál».

 

La letra

Para quien conozca a Manowar, sobra la traducción. La letra es una reivindicación tribal del heavy metal, con múltiples referencias al cliché ochentero. Ahora bien, no es lo mismo hablar de rebeldía en Nueva York que en la Hungría de 1986. Al igual que las restantes letras del disco, la de «Totális metál» tuvo que superar la preceptiva censura, así que debemos valorar como se merece el atrevimiento del grupo.

 

Veredicto

¿Qué es la perfección? «Totális metál» no es la mejor canción del primer álbum de Pokolgép. El hit de ese disco es «A jel» y mi preferida es «B.S. emlékére», un sentido réquiem por Bon Scott (AC/DC). Totális metál, de hecho, no es el álbum que yo recomendaría a quien no conozca al grupo. Pokoli színjáték (1987) es la obra maestra de su época clásica, pero es que incluso disfruto más de su último trabajo, Vissza sose nézz (2024), que del primero.

 

He de reconocer que tuve muchas dudas a la hora de escoger una canción perfecta de Pokolgép. Y no por carecer de candidatas: al contrario. Incluso obviando el contenido de Pokoli színjáték, lo fácil hubiera sido optar por «Gép-induló» (Éjszakai bevetés, 1989). Posiblemente su composición más conocida, que anticipa melodías propias de Gamma Ray. Y si se trataba de ser excéntrico, podría haber acudido a su era moderna y decantarme por «Szemtől szembe», de Metálbomba (2016). Seleccionar un tema tan básico como «Totális metál», y tan poco representativo del conjunto de la obra de Pokolgép, me generaba algún reparo. A pesar de todo, en un sentido muy particular, es una canción indiscutiblemente perfecta. Habrá quien diga que defender el criterio musical de los Metallica de 2026 no habla demasiado bien del mío, pero creo que acertaron con su reciente homenaje.

 

La perfección no consiste sólo en sublimar un ejercicio técnico, sino en conseguir exactamente lo que uno se propone. Pokolgép, después de todas las penurias que atravesó hasta que logró publicar su debut, quería defender el género musical que amaba. «Totális metál» no pretendía ser sutil, sofisticada ni particularmente original. Quería ser totalmente metálica en aquella Hungría kadarista, hasta sus últimas consecuencias. Cuarenta años después, ahí residen su encanto y su perfección. Esta canción no necesitó ser la mejor de su disco homónimo para convertirse en el más sincero de los himnos generacionales húngaros que ese álbum contiene.

 

 


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