Aftermath
15 de abril de 1966
Decca
El Aftermath de los Rolling Stones es el disco en el que por vez primera no hay ni una sola composición ajena. Aquí no hay versiones ya y un aura de oscuridad, potenciada por el sonido de sitares y las marimbas, es lo que da toda la personalidad a una banda tocada por una barita mágica. Estamos ante canciones atemporales y en e l“nada de relleno”. La pieza clave del disco es la presencia de Jack Nitzsche, un compositor y arreglista que venía avalado por Phil Spector y Brian Jones y que destacaba por sus ideas innovadoras. Y de Jones toca decir que había ido perdiendo el interés por las guitarras en pos de la experimentación con el sitar.
Hubo en la edición estadounidense varias canciones que fueron omitidas como “Mother’s Little Helper”, “Out of Time”, “Take It or Leave It” y “What to Do”. Pero ojo… que las cambiaron por todo un “Paint It, Black”. Disco menos salvaje que consolida a la dupla Jagger-Richards como compositores, y a pesar de que la base sigue siendo de blues y rhythm & blues el folk asoma con fuerza e incluso la psicodelia. Prescindieron de músicos de sesión y fueron ellos, que estaban dispuestos a rivalizar con los Beatles.
El disco
El “Paint It Black” es más que una canción, es un hechizo. Maravilla sonora y obra maestra sin duda alguna que define a los Rolling y les hizo enormes. Todo el mundo la conoce y sonará por los siglos de los siglos. Oscuridad, sitares y percusiones varias edifican esta maravilla hipnótica de la que no me voy a explayar pues ya le dedicaremos un capítulo de canciones perfectas. Otra de las más icónicas es el “Stupid Girl” con el juguetón teclado de fondo y la guitarra que se adorna sin parar gentileza de nuestro pirata favorito. Puro sentimiento Stone y maravillosa línea vocal bordada por un Jagger imparable.
Y seguimos con el altísimo nivel compositivo en la evocadora “Lady Jane”, delicada y con esos punteados. Lo redondea todo esos parones al final del estribillo dando solemnidad a una tonada mágica que en su desnudez manifiesta transmite tanto con aparentemente tan poco. Y seguimos con el póker ganador con esa maravilla que lleva por título “Under My Thumb”. Es una de las más grandes canciones de los Rolling y esos arreglos que incluyen palmadas hacen que tu cuerpo se mueva al son de una música que vuelve a embrujarte. Jagger siendo Jagger e imaginativos arreglos que incluyen xilófono para dar color. Saturación de sonido y originalidad sólo al alcance de los elegidos.
El “Doncha Bother Me” muestra su cara más clásica y bluesera de raíces. Tema prototípico de los Stones con percusiones variadas a cargo de Watts y el sentimiento que siempre gastaba Keith Richards a la guitarra. Luego “Think” funciona a la perfección, con un sonido plenamente de la época y ese toque tan británico y sofisticado que gastaban en esos días.
El mítico teclado de Nitzsche repiquetea acompañando el “Flight 505”, con alegres arreglos de viento repunteando una pieza maestra. Cadenciosa, sexy y deliciosa. Se nota mucho el bajo de Bill Wyman y Brian y Keith juegan con sus guitarras con clase y desparpajo. La armónica es la piedra de toque de “High and Dry”, estilosa y con una gran línea melódica. Va acompañada de arpegios y de unos platos de poco brillo por parte de el siempre presente Charlie Watts. Y es una de las canciones que mejor canta Mick en el disco, y decir esto es mucho.
“I Am Waiting” brilla especialmente por el tratamiento de esas acústicas que acompañan toda la canción y crecen junto al bajo que es más protagonista que la batería. Hay juegos de coros y mucha delicadeza en un corte mágico. Es preciosa… Y terminan con ese verso libre que es “Going Home” que se va más allá de los 11 minutos, cargada de armónica y con alma de jam que va creciendo y dando cancha a los instrumentos.
Y toca hablar de la extraordinaria “Mother’s Little Helper”, que posee muchos puntos de conexión con el “Paint, It Black”, especialmente por esa influencia oriental. Aquí hay algo de psicodelia, pero lo que te atrapa desde la primera escucha es esa cadencia hipnótica y los adornos de una pieza maestra. Otro tema es lo controvertido de la letra y el uso-abuso de las pastillas por parte de las madres británicas. Pero los tiempos eran otros, y aquí se eleva especialmente un Brian Jones que juega con todo tipo de instrumentos y le da todo el carácter y la especialidad de esta magna obra.
Veredicto
Con Aftermath los Stones daban el paso definitivo como grupo y demostraban que eran capaces de dominar la escena musical mundial y competir con los todopoderosos Beatles. Es un disco con muchas canciones míticas y que ya han quedado para los anales de la historia. Estamos hablando de la consolidación compositiva de Keith y Mick, de la entrada de un Nitzsche apoyando al grupo en cuanto a sonido y composición. Pero este disco no sería lo que es sin la genialidad de Brian Jones y el hecho de dejar la guitarra de lado para explorar otros sonidos. Es una obra maestra absoluta y uno de los cinco mejores discos de los Rolling de cuantos han llegado a grabar.


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
