Epica, Amaranthe y Charlotte Wessels deslumbran en Barcelona en una noche de metal sinfónico moderno llena de matices

EPICA + AMARANTHE + Charlotte Wessels

Sala Razzmatazz, Barcelona

Organiza: Madness Live

Redacción y fotografía por Irene Kilmister.

 

Charlotte Wessels conquista Razzmatazz con sensibilidad y carácter propio

 

Charlotte Wessels fue la encargada de abrir la noche en Razzmatazz para Amaranthe y Epica, y lo hizo dejando claro que su etapa en solitario no es un paréntesis, sino una afirmación artística. Aunque el arranque estuvo marcado por una sensación de calma un tanto peculiar, el show no tardó en asentarse y la actuación fue creciendo hasta alcanzar momentos de auténtica conexión emocional con el público.

 

Desde “Chasing Sunsets” y “Dopamine”, Wessels desplegó esa mezcla tan suya de dulzura, timidez escénica y una voz sobresaliente, capaz de moverse con naturalidad entre pasajes delicados y explosiones más intensas, incluyendo pinceladas de gutural bien integradas. El repertorio reflejó fielmente la diversidad de su disco en solitario, con temas como “The Crying Room”, “Soft Revolution” o “Tempest”, todos recibidos con atención y respeto por una sala entregada.

 

Mención especial merece Timo Somers, guitarrista de enorme solvencia, cuyos solos y sensibilidad elevaron el conjunto, especialmente en uno de los momentos más memorables del show: ese diálogo íntimo entre guitarra y voz en “The Crying Room”. El cierre con “The Exorcism” fue teatral, intenso y convincente. Una apertura elegante, emotiva y con personalidad propia.

 

 

Amaranthe arrasan Razzmatazz y firman el concierto de la noche

 

Amaranthe demostraron en Barcelona por qué su directo sigue siendo una referencia dentro del metal moderno. En una gira compartida con Epica, los suecos ofrecieron el concierto más sólido y espectacular de la velada, incluso pese a que Elize Ryd y Nils Molin no atravesaban su mejor noche vocal, y se notó. Aun así, la maquinaria del grupo funcionó con una precisión casi quirúrgica.

 

La intro narrada sumergió a Razzmatazz en una atmósfera futurista antes de que “Fearless” arrancara el show a toda velocidad. Desde ahí, el set fue un despliegue constante de energía, coreografías y sincronización visual, con momentos destacados como “Viral”, “Digital World” o una imponente “Damnation Flame”, reforzada por plataformas, ventiladores y una puesta en escena milimetrada.

 

 

La fuerza del trío vocal sigue siendo el eje del proyecto. Aunque no fue su noche más fina a nivel técnico, la química escénica entre Elize, Nils y Mikael Sehlin mantuvo al público completamente enganchado. Temas como “The Catalyst” elevaron la intensidad, mientras “Amaranthine” aportó el necesario respiro emotivo, interpretado solo con Olof al piano y la voz de Elize, y más tarde en su versión original con la banda al completo.

 

El tramo final, con “The Nexus”, el encore y el guiño a Queen en “That Song”, confirmó la sensación general: Amaranthe puede tener altibajos puntuales, pero cuando el conjunto rueda, pocas bandas igualan su impacto en directo. Potencia, tecnología y espectáculo al servicio del metal del presente.

 

 

Y por último…. Epica conmueve con una lección de sinfonismo y emoción

 

Epica pusieron el broche más sinfónico y majestuoso a la noche en Razzmatazz, demostrando por qué siguen siendo una de las grandes instituciones del metal sinfónico europeo. Desde los primeros compases de “Apparition” y “Cross the Divide”, la banda dejó claro que su directo se mueve en otra dimensión: épico, contundente y perfectamente equilibrado entre fuerza y elegancia.

 

En el centro de todo brilló una Simone Simons sencillamente increíble, dominante, segura y emocionalmente conectada con cada canción. Su interpretación fue impecable tanto en los pasajes más etéreos como en los momentos de mayor intensidad, siempre respaldada por unos compañeros que aportaron coros y matices vocales clave, enriqueciendo el conjunto sin restarle protagonismo.

 

 

El repertorio combinó clásicos incontestables como “Martyr of the Free Word”, “Unleashed”, “Never Enough” o “Cry for the Moon” con cortes más recientes como “The Grand Saga of Existence”, manteniendo una narrativa épica y coherente. Uno de los momentos más especiales llegó con “Tides of Time” en versión piano, un respiro íntimo que permitió a la sala contener la respiración.

 

La cima emocional de la noche fue, sin duda, “Sirens – Of Blood and Water”, con la colaboración de Charlotte Wessels. Dos voces magníficas, distintas pero complementarias, unidas en un tema cargado de emoción que puso la piel de gallina y simbolizó a la perfección el espíritu de la velada.

 

Con “Beyond the Matrix” como cierre, Epica confirmaron que su propuesta trasciende. Una actuación solemne, poderosa y profundamente conmovedora.

 

 

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