El Drogas
Sala Razzmatazz – Barcelona
9 de mayo de 2026
Redacción: Alfonso Díaz Cazorla
Fotos: Andrés Rodríguez
Black Izar
Coincidiendo con el aniversario de su última visita a la ciudad condal, el carismático Drogas regresaba a los escenarios de la capital catalana. A diferencia de lo que sucediera entonces, cuando su descarga tuvo lugar en el recinto del Poble Espanyol, en esta lluviosa tarde/noche de sábado, la cita estaba programada en la sala grande de un Razzmatazz que acabó presentando el aspecto de las grandes ocasiones: con ambas plantas abiertas y todo el aforo vendido.
Sí, por supuesto, para gran parte del público El Drogas será siempre parte importante e imprescindible de Barricada. Sin embargo, su carrera al margen del mítico combo navarro empieza a tener un peso ya muy relevante dentro del rock nacional. Y es que, analizando las letras que ha firmado, tanto en Barricada como en sus diferentes “aventuras”, podríamos decir que se ha convertido a sus 66 años en indiscutible cronista de algunos de los acontecimientos que más han marcado a nuestro país y sus gentes a lo largo del último siglo. Su afilada pluma ha disparado a diestro y siniestro contra injusticias, políticos, instituciones; ha tratado diferentes temas de actualidad social y, por supuesto, también ha indagado en heridas de «Nuestro Pasado».
Que la tarde pintara a tormenta no fue óbice para que la sala acabara llenándose hasta la bandera, aunque el acceso al recinto fue muy escalonado, con el personal ingresando desde primera hora de la tarde. La espera, pues, para algunos fue larga, con lo que la expectación y la impaciencia podían palparse en el ambiente. Es más, durante los minutos que precedieron al desembarco de los músicos, el público coreó en varias ocasiones el clásico de Barricada “Esta Noche”. Y es que durante la velada, aunque no hubo mención expresa, la figura del mítico y carismático Boni estuvo muy presente.
Seguramente lo más fácil para El Drogas sería confeccionar un repertorio que estuviera centrado casi de forma exclusiva en el catálogo del mítico combo pamplonés, y más ahora que la banda ha dejado de existir. No obstante, a lo largo de la noche tuvimos ocasión de escuchar temas de todos sus proyectos. El arranque fue eléctrico, vibrante, con una buena retahíla de clásicos de “Los Barri”: “Sean Bienvenidos», nos ponía en movimiento con su explosivo ritmo circense. “Esperando en un Billar” fue la primera perla para los seguidores más veteranos, que la celebraron efusivamente. Mientras que la tripleta de arranque quedó finiquitada con el inconfundible riff de “Problemas”, el single que sirvió como carta de presentación para el controvertido “La Araña”, de mediados de la década de los 90.
Con una banda enchufada, rodada y totalmente cohesionada, El Drogas ejerció como el perfecto anfitrión. Salió a escena luciendo el “look” que le ha acompañado en los últimos años: pañuelo en la cabeza, gafas de sol, chaleco y americana, y no paró de moverse por el escenario mientras animaba intensamente al personal para imprimir una dinámica aplastante al show. No nos dio un segundo de tregua, enlazando críticas afiladas y directas como las contenidas en “Mientras Arde Tu País”, ese dardo envenenado contra la institución monárquica que lleva por título “Come Elefantes”, y “Peineta y Mantilla”, dando así cancha al material que ha facturado en estos últimos años.
Por supuesto que tampoco se quedó fuera del repertorio de esta noche algún guiño a Txarrena. Así que no faltaron “Nos Queda Poco Tiempo”, “Empujo Pa´Ki”, que personalmente fue de los pocos temas que no acabaron de convencerme, ya que me dio la sensación de que se le puede sacar más partido en directo; “Azulejo frío”, “El Charco”, comandado por su machacante línea de bajo, y su versión del clásico “Frío”, que acabó siendo una de las más celebradas. Pero, evidentemente, teniendo en cuenta que había mucho fan veterano entre la audiencia, esta respuesta quedó totalmente eclipsada ante la explosión de júbilo que provocaron “Tentando a la Suerte”, “Campo Amargo” y la reivindicativa “Víctima”. Otras de las que convirtieron la sala en un auténtico hervidero fueron “Todos Mirando”, con todo el personal botando incansablemente y, por supuesto, la imprescindible “Okupación”. Además, cada vez que atacaban uno de estos himnos clásicos, el carismático frontman alzaba su micro para que todos cantáramos e incluso llegó a bajarse en varias ocasiones al foso para estar más cerca de sus seguidores.
Mucha rabia, mucha actitud y mucho rock n’ roll hubo esta noche. No obstante, también tuvimos momentos más relajados e intimistas, en los que el carismático frontman desnudó su alma. Y es que es imposible no emocionarse al escuchar la desgarradora letra de “Botones De Mimbre”, que habla sobre el Alzheimer, y más aún cuando es rematada con la frase: “Las canciones son lo último que olvidan”. Aunque en un contexto diferente, “Los Maestros” y ”La Estancia”, ambas de “La Tierra Está Sorda”, también sonaron intensas y emocionantes, recibiendo como premio la cerrada ovación de un respetable que se mostró absolutamente entregado.
Fue una noche de rock potente, de emociones fuertes, de muchos recuerdos. Así que, para rematar las más de dos horas que la banda estuvo sobre el escenario repartiendo cera, el cuarteto se reservó el que fuera probablemente el single más exitoso de Barricada en toda la década de los noventa, “Oveja Negra”, con una letra que, lamentablemente, más de 30 años después sigue conservando plena vigencia. Tampoco podía faltar la mítica e irrepetible “No Hay Tregua”, para dejar que el broche de oro lo pusiera un himno atemporal del rock patrio como es “En Blanco Y Negro”.
Sería injusto decir que vimos un concierto similar al de hace un año, ya que El Drogas y sus acólitos, además de dar un buen meneo al repertorio, optaron por un enfoque más potente y directo; más propio de sala que de festival al aire libre. Algo que dio un plus de cercanía e intensidad al show, y eso se notó en la entrega del público y en el ambiente que se creó en la sala. Fue una noche memorable en la que tuvimos ocasión de volver a disfrutar de un montón de temas que forman parte del «cancionero de batalla» de cualquier seguidor del rock nacional que se precie. ¡A Gusto!












