Brian Robertson – Diamonds and Dirty 2026 Expanded Edition

70/100 

29 de mayo de 2026

HNE Records / Cherry Red Records

El guitarrista escocés célebre por haber estado en las filas de Thin Lizzy y Motörhead editó su primer disco en solitario en 2011, y 15 años después, tenemos una reedición ampliada con un disco extra de grabaciones que quedaron olvidadas en los tiempos que se grabó esta obra. Diamonds and Dirty era un buen disco, lo que ya es otra historia es lo que hay en el segundo, que puede gustar o no, pues de verdad que no es lo que uno asocia al gran Brian Robertson.

 

Él fue una parte imprescindible para llegar a entender las twin guitars y trabajó codo con codo con Lynott y Lemmy, así que puede presumir de estatus y de leyenda. También ha sido siempre un tipo algo controvertido y barriobajero, y sus trifulcas tanto con los Motörhead como con los Lizzy son sobradamente conocidas. Reedita el “Diamonds and Dirt” y lo acompaña de otro disco extra grabado en la misma época junto a R. Jeffrey y que, como ya hemos dicho, va en una dirección más atmosférica y menos rockera.

 

Pero primero hay que recordar que, en el disco original, musicalmente, Brian hacia la onda Thin Lizzy, pero incluso en raíces blues y en el rock n’ roll clásico. Es el disco que siempre le había apetecido hacer y en el que saca a relucir todas sus influencias. Una obra muy amena, que entra a la primera y en la que Robbo va de cara y ofrece un compendio de temas aptos para todos los públicos, y con mucho gancho, aparte de tres versiones de clásicos de los Lizzy. Hay un elenco de músicos participantes como Ian Haughland (Europe) a la batería, Neil Sufdin (M.S.G.) a las voces y a Nalle Pahlsson de Treat al bajo.

 

Excelentes músicos que accedieron a construir este capricho musical del guitarrista. De entrada, destacaría el medio tiempo excelso “Texas Wind”, con las seis cuerdas de Robbo muy presentes y protagonistas, pero sin perderle el pulso al tema. Gran estribillo y un inicio susurrante de Sufdin apoyado por coros femeninos. Mucho color… Sus influencias blues e incluso sureñas salen a relucir en la sureña “Devil in My Soul”. Espectacular que este hombre se atreva con el rock sureño y también salga airoso. Otro momento para lucir habilidades dactilares lo encontramos en “Thats All…!”, otra vez con ecos del Sur en las acústicas y un trabajo excelente por parte del cantante sueco, apoyado por la voz de Liny Wood.

 

Los cortes en los que participó Lynott en su confección son quizá los más interesantes, pero eso no quita que “Diamonds and Dirt”, “Passion” o la citada “Texas Wind” no valgan la pena. La verdad es que en trabajo de composición ha quedado todo intachable. En “Blues Boy” puedes llegar a imaginarte como quedaría el corte con Lynott a las voces. En las ya conocidas de Thin Lizzy “It’s Only Money” (del Nightlife) y “Running Back” (del Jailbreak) hay mucho homenaje y respeto. Han quedado muy bien, hasta el punto de que Robbo ha realizado una versión lenta de “Running Back”. Está bien que se haya decidido por temas más oscuros de la discografía Lizzy y no las más recurrentes y obvias.

 

Luego hay hasta 13 temas extra, algunos instrumentales, siendo todos extensos y en los que brilla la guitarra de un Robertson que siempre enamora, pero que esta vez se acompaña de cajas de ritmo y efectos. La sensación de que estás delante de demos es constante por mucho que añada voces femeninas reales en “Hang ‘Em Low”. Y luego hay composiciones que te dan sensación de banda sonora de videojuego 80ero de 8 bits con una enorme guitarra, eso sí, y voz femenina.

 

Protagonismo de Liny Wood en “Can’t Work, Eat, Sleep”, con un bajo real y punzante en un tema muy popero. Y en “How Can We Survive” hay el canto de los pájaros mezclándose con la voz de la vocalista. Es curioso, hasta cierto punto experimental. “Life on the Nile” viene con un intrincado patrón de batería y una guitarra muy funk, en otro tema muy ambient que se va hasta los 6 minutos de extensión.

 

 

Recordemos que hay dos temas extra en el disco reeditado como son “Linger Myy Love” y “Blues Boy (Outtake)”, pero el material del segundo disco va por otros derroteros… Y “Monsoon”, bueno… d verdad que parece hilo musical en sala de espera de dentista por mucho que la guitarra del maestro sea de gran técnica y belleza. La base electrónica de “The Art of Poise” puede desesperarte, y si consigues llegar hasta “Pillar to Post” toca decir que no está todo perdido, pues es un rock n’ roll instrumental muy entretenido. Lo que la batería sintética lastra mucho…

 

Actualmente Brian Robertson se encuentra retirado del negocio, pero está abierto a grabar material similar al que ve la luz en este segundo disco. Si fuera así, que se acompañe de músicos con instrumentos reales y todo lucirá todo diez veces más. Es grande recuperar la escucha de ese disco de 2011 y ver que todo ha envejecido bastante bien. Él no será recordado por su material en solitario, y sí por su paso en bandas fundamentales de la historia del Rock.

 


Descubre más desde Stairway to Rock

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta