Big Big Train
7 de octubre de 2026
El Poble Espanyol
Organiza: Neverland Concerts
Redactores: Jordi Tàrrega
Fotos: Marc Tomàs i Gimó
ABSOLUTA BARBARIDAD… si esta agrupación multinacional y transatlántico del rock progresivo ya nos había regalado el disco del año: Woodcut, ahora también podemos decir que nos han regalado el concierto del año, y con mucha diferencia. Y mira que veníamos contentos y extasiados del Be Prog! pero Big Big Train son el no-va-más, con una alineación estelar y con un show dividido en dos partes y de más de dos horas. No necesitan teloneros. De verdad que ¿qué loco saldría antes de esta gente?
Impresiona verles a todos, con la batería al lado y en primera línea, el teclado en el otro, trompeta y violinista detrás junto al bajista. Todos cantaron voces solistas y casi todos tocaron un mínimo de dos instrumentos. Alberto Bravin nos dio el “Bona nit” de rigor en catalán para luego ir a por “Salisbury Giant”, en una demostración técnica colosal y en la que el sonido fue más que perfecto. Es que se escuchaban las maracas pequeñas de Paul Mitchell y la pandereta de Bravin. Cuántos matices, qué musicalidad y todo bajo luces liláceas dando ambiente.

Los coros de “London Plane” eran rotundos, con cambios de ritmo sorprendentes en un set que era café para los muy cafeteros… Era su show 100, y quisieron celebrarlo de una forma especial: canciones nada habituales y un festín familiar de prog preciosista. En “Swan Hunter” ya cuesta seguirles el ritmo. Alberto ya va con guitarra, canta Nick y todo se sucede con clase y harmonía, así como los solos del genial Rikard Sjöblom. Momentos de fanfarria para luego presentación, unas palabras y una “Kingmaker” apoteósica, con diferentes cantantes solistas y un solazo de batería integrado de Nick D’Virgilio que provocó la primera ovación de la noche. Serían unas cuantas…
El momento divertido fue cuando Alberto empezó a hablar catalán con un muy buen acento y divirtiendo a los presentes antes de “Lost Rivers of London”. El mismo cantante toca el teclado cara a cara con un excelente Oskar Holldorff, que tuvo sus muchos momentos solo a la voz durante la velada. Rikard iba con guitarra de dos mástiles y luego la sobrada absoluta del solo de batería y trompeta (“Drumpet”). ¿Quién hace eso? Y al salir otra vez el septeto Bravin llevaba una camiseta del Barça, pero con el símbolo de Spotify tachado como protesta. Volvieron a asombrar con “East Coast Racer”, con haces de luz blanca y con un tramo en el que nos hicieron cantar. Gran final antes de la pausa.

Prometieron estar en 15 minutos, y cumplieron. Las pantallas traseras habían proyectado imágenes, pero en la segunda parte cobraron más protagonismo y Woodcut en su integridad fue algo monumental. Gregory Spawton iba con un bajo de dos mástiles y rotunda ovación para ese inicio mágico con “The Artist”, seguida por “The Lie of the Land”. Momento irlandés con Clare Linday cantando y con Paul Mitchell en primera línea con su trompeta. El disco es enorme y las canciones se suceden ante el asombro de los presentes. La belleza de “Arcadia” tomó el recinto con imágenes de fondo.
Pero si hubo un tema que consiguió ese algo especial ese fue el “Warp and Weft”. Momentos solistas a la voz para un enorme Nick D’Virgilio, y luego acaeció ese brutal canon polifónico con todo el grupo cantando diferentes melodías. Impresionante es poco… En “Chimaera” cantó Rikard y el grupo tuvo momentos con tres teclados a la vez. Rutilante tramo final con momentos más Pink Floyd en “Light Without Heat” o esos juegos vocales de pura orfebrería en “Dreams in Black and White”. En la instrumental “Cut and Run” flipamos, pero bueno… es que lo de esta banda es una absoluta maravilla.

Y el final estuvo a la altura de lo ofrecido con la delicada “Hawthorn White” y la maravillosa “Counting Stars”… Inmenso bolo que dio carpetazo con un “Last Stand” estratosférico y con la banda haciéndose fotos. Temazo optimista y con Nick D’Virglio haciendo tres reverencias para un público entregadísimo. No vi lágrimas, pero las merecieron. Lo de Big Big Train es absolutamente apoteósico. En fin… que estuvimos en su primera gira es España y dejan en pañales a todos. Si te mola el prog actual esto es crema. Esperemos que sea la primera de muchas visitas… Y ya que somos proggies, os diré que incluso superan a Camel, que ya es mucho decir…
Y ya voy a lo más grande: un show de Big Big Train está a la altura de lo que hicieron Genesis en los 70…

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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