Michael Monroe + Treat + Faster Pussycat + Jolly Joker+ Lonely Fire
19 de septiembre de 2026 – El Poble Espanyol – Barcelona
Crónica: Jordi Tàrrega
Fotos: Facebook del festival (Karina Báez Ortiz)
La segunda jornada del Rock the Sun en su segunda edición será recordada por el gran show completo de Michael Monroe y por unos espectaculares y sinceros Faster Pussycat. Pero quizá quien se llevó el gato al agua en cuanto a nivel de popularidad sea la irresistible Chez Kane, que sigue enamorando allí donde va. Nos quedamos boquiabiertos con el espectacular show de Treat y también, nuestro amigo Lane Lazy cumplió con sus Jolly Joker. Desgraciadamente, no pudimos asistir al bolo de Lonely Fire que abría fuego en la Ciudad Condal.

Jolly Joker son pura actitud rockera
Apareció Lane Lazy bajo su gorro ancho, destilando actitud y estilo y con una banda que por momentos sonaba muy inglesa. La verdad es que alargaron la intro, pero se aprovecharon los 30 minutos de lo que disponía el valenciano y sus secuaces. “Sky Is so High” sonó bien, adornada con sus clásicas patadas al aire a la vez que nos recordaba que el grupo tenía nuevo disco y que “My Little Cadillac” era el nombre de la que seguía.

Hubo mucho feeling con la gente, estuvieron comunicativos y muy agradecidos a la gente que organizaba el festival, desde los promotores a las chicas de las barras. Una de las piezas que más me agradaron fue “I just Wanna Kiss You”, con dejes muy Ramones en la base rítmica. Tiraron de carisma y galones demostrando que en España pocas bandas pueden conseguir esa cercanía tabernaria con la gente. Convencieron y agradaron.

Chez Kane: la revelación previsible
Tercera vez que veo a Chez Kane en directo en tres meses, y bueno… no hay grandes novedades al respecto más allá que decir que la chica lo tiene todo para escalar alto. Ese quinteto está muy rodado y ella canta como los ángeles. “Personal Rock n Roll” y “Too Late for Love” convencen al público, con un guitarrista algo sobreactuado y con la diva vestida con piel de tigre. Antes de “Love Tornado” se dirigió al público, asegurando que sus padres estaban allí y que era el cumple de su padre.

Su hard rock totalmente 80’s tiene mucho de Vixen y de Pat Benatar, pero puesto al día, y en piezas como “Reckless” y “Bad Girl”, atraparon a un público muy participativo. Presentó a toda la banda: Oscar, Harry, James… que cumplen, pero que también fuerzan mucho lo de cantar unos coros pregrabados. Alusión al calor de la tarde, gustó especialmente con “Tongue of Love”, y recta final con temazos de la talla de “Rocket on the Radio” y “Powerzone”: dos de las que sabes seguro que caen al final siempre.
Me atrevería a decir que el concierto de Chez Kane fue el que más gente hubo de todos y que su firma de discos tuvo la fila más larga de fans. Es festiva, es sexy, posee una voz impresionante, no falla tonos y es pura actitud en directo. Está más que claro que es uno de los nombres destinados a crecer dentro del hard rock actual y esos detalles de estar entre el público como una fan más demuestran su cercanía.

Faster Pussycat en su versión más original
Vaya… de verdad que definitivamente la banda de Taime Downe ha vuelto a sus orígenes y reniega de su etapa intermedia de coqueteo industrial. Estaban irreconocibles hasta el punto de que creía que el propio Taime no era el que estaba cantando allí, pero… ¡era él! Nada mal para un tipo que lleva unos años realmente difíciles después del suicidio de su prometida en el crucero. Todo un superviviente de los 80 que lució músculo y voz en “Motorbike” y “Don’t Change that Song”.

Su sleazy macarra de época queda potenciado por los coros reales y especialmente por la segunda voz de su batería Chad. El primer clasicazo que cae es el “Cathouse”, que sonó especialmente bien igual que “Slip of the Tongue”. Sus dos primeros discos vertebraron un set que decaía cuando atacaban algo de material más nuevo como “Like a Ghost”. Remontaron con ese baladón FMero que es “House of Pain” y la tremenda versión del clásico de Carly Simon “You’re so Vain”. Tramo y momento de festival.
Interesante que recuperasen el “Where there’s a Whip, there’s a Way” y la siempre festiva “Bathroom Wall”. Muy posiblemente el tema más icónico de la banda. A todo esto, subrayemos el papel espectacular de la guitarra de Kieran Robertson, secundado siempre por ese bajista imponente que es Danny Nordahl. Y ya con las novias, roadies y amigos sobre el escenario se marcaron el “Babylon”, otra de las absolutamente definitivas que incluyó un guiño a Motörhead cuando hicieron sonar el “Ace of Spades”.

Treat: la clase absoluta del festival
Y mucha atención a Treat, pues si hubo quienes pensaban que estaban demasiado arriba en el cartel, o sencillamente, prefirieron ir a tomar unas cervezas en la terraza, o directamente no verles, se perdieron un gran concierto con una banda muy a la altura. Gran puesta en escena con los espárragos de luces al ritmo de “One Minute to Breathe”. Clase a borbotones en lo que se anunciaba como gira de despedida. Y parece mentira, pero ves como tocan “Papertiger” y ves que esta gente, todos, supervivientes de los 80, siguen en una forma envidiable.
Presentó el gran vocalista Robert Ernlund la preciosa “1985”, pero cuando de verdad impresionaron fue con la épica de “The Skies of Mongolia”, con un grupo muy elegante y fiable. Para nada se les hizo pequeño el escenario y su hábitat es más un gran escenario que una sala. Esa es la sensación que dejaron, pues el sonido era pulcro e inmaculado. “Rev It Up” rockeó en la noche barcelonesa sobre pulso de la batería de Jamie Borger. Se les notaba la veteranía y que siguen disfrutando de estar allí.

Si me quedo con una quizá ser “Home of the Brave”: hard rock épico de factura intachable seguido por “Freudian Slip”, ambas de su disco de 2022. Es una pasada poder evidenciar en directo que el grupo ha ido mucho más allá de su pasado y que desde 2010 han ofrecido discos muy, muy buenos. En el baladón “We Own the Night” del discazo de 2010 Coup de Grace Robert lució sombrero bajo las luces lilas. Yo creo que en ese punto estábamos todos ya a sus pies.
El “Roar” del mismo disco también brilló, pero fue en “Conspiracy” cuando Anders Wikstrom se lució en el solazo de guitarra. Temazo de 1989 para luego cerrar por todo lo alto con la muy festiva “World of Promises”. Cantamos a pleno pulmón y ya luego, la foto de rigor, con música épica de fondo. ¿Estamos ante la despedida definitiva de Treat? Creo que en este final hay más “Trick” que Treat”…

Michael Monroe se desmelena con una bandaza
Y estaba claro que el show del festival iba a ser para este ciclón finés que siempre lo pone todo patas arriba, así que no hubo sorpresa alguna con una fiesta continua de decibelios, actitud y temazos. Si es que ya empieza con “Dead, Jail or Rock n’ Roll”, así que con eso… ya os lo digo todo. Lleva una bandaza y “Old King’s Road” sonó sucia y directa. Obviamente aquí todos los coros son reales, esto es rock n’ roll sin aditivos y el primer guiño a los Hanoi Rocks acaeció con el “Motorvatin”. El bajo de Sami Yaffa es un seguro de vida.
Pero es que en la batería está todo un Frank Ferrer, ex de Guns N’ Roses y eso se notó en “Last Train to Tokyo” y en “Black Cadillac”. Outerstellar es el nuevo disco que presentaba y cayeron hasta cuatro temas del mismo, destacando “Rockin’ Horse” o “Black Cadillac”, con un recuerdo para Johnny Thunders que su líder subrayó en sus palabras. Y me sorprendió enormemente visitando el “I Can’t Get It” de los Hanoi, pues no la esperaba para nada. Harmónica y saxo ya habían hecho acto de presencia y don Monroe no iba a hacer prisioneros.

No subió por el andamio, sí a una zona lateral en la que cantó un par de himnos de Demolition 23: “Nothin’s Alright” y “Hammersmith Palais”, que fueron un éxtasis colectivo. Del nuevo disco presentó el “Rode to Ruin”, de riff festivo y positivo, pero es que luego caía “Boulevard of Broken Dreams” de su banda definitiva. Pura actitud en “One Man Gang” y tramo muy Hanoi con gemas de la talla de “Back to Mistery City” y la colosal “Malibu Beach Nightmare”. Pero atención a esa espectacular “Ballad of the Lower East Side”, que se ha ganado un sitio de honor en el set.
El “Up around the Bend” de la Creedance fue una fiesta absoluta y ya en los bises, versión de Dead Boys: “Ain’t Nothin to Do”. Delirio colectivo con el “Taxi Driver” y despedida final con la punkarra y tremenda “I Wana Be Loved”, en otro homenaje a Johnny Thunders. Y es que he disfrutado más otros de sus shows, pero Michael no baja del 10. Pasarán los años, pero la definición de front man son dos palabras: Michael y Monroe.

No hacen falta luces, no lleva merchandising, ni telones de fondo: es simplemente una banda de rock n’ roll tocando al 11 y dándolo todo. Y es que este hombre no tiene rival… Inmejorable punto y final a la segunda edición de un Rock the Sun que ya se consolida y que promete ser un festival tan querido como el Be Prog! en su estilo.

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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