Tunes of War
25 de agosto de 1996
G.U.N. Records
El Tunes of War de Grave Digger es su mejor disco, y creo que todo fan de la banda te dirá lo mismo, pues no hay debate posible, por mucho que me encante el posterior Knights of the Cross. Aquí se empieza la trilogía medieval del grupo y nace justo en el momento en el que el heavy metal clásico vivía sus peores momentos de toda su historia. Quedarían en el paquete de “metal alemán” o posteriormente “power metal centroeuropeo”. Una barbaridad de disco, plagado de clásicos y basado en las vivencias de William Wallace y Robert The Bruce.
Los de Chris Boltendahl fueron listos y musicaron un poco la película de Mel Gibson antes que nadie, y claro… la sensibilidad por el tema estaba muy presente. Ellos son concienzudos en cuanto a letras y trabajo, por lo que se empaparon de la historia más allá del cine, poseían la alineación clásica y firmaron algo para el recuerdo. La portada de Andreas Marschall es icónica, como todas las que hace, y fue un plus a una historia que no va en orden cronológico, pero que tocó a los fans y que nos demostró que en Alemania tenían claro cómo tenía que sonar el heavy metal en los 90.
El disco
La intro inquietante de “The Brave” da paso a uno de los himnos de Escocia si bien no el oficial. Magistralmente los alemanes lo metalean con precisión y van avanzando el tempo hasta hacerlo sonar con el doble bombo de Stefan Arnold. No se me ocurre mejor forma de presentarte un disco de heavy metal inspirado en William Wallace. Este se funde con el heavy metal furibundo y directo de “Scotland United”. Es puro y duro Grave Digger, pero especialmente inspirado y con los juegos de registros de un Chris que se sale en todo el disco. Clanes unidos y un himno de batalla para dar comienzo a esta maravilla. En directo siempre funciona.
Pero esto es Grave Digger en su mejor momento y la calidad va del notable alto al excelente: “The Dark of the Sun”. Una de las mejores composiciones que han creado nunca, diferencial, especial y con un aura especial. Curiosamente escribo estas líneas habiendo visto el eclipse (la oscuridad del sol). Fue single en su día y les define a la perfección: de esto eran capaces los Digger en 1996…
“William Wallace (Braveheart)” es la primera pausa, pero sólo en la intro. El tema re-arranca con una fuerza y con esa base rítmica atronadora en otro ejercicio fantástico de heavy metal puro y duro. Gran letra y gran trabajo de recopilación histórica. Aquí lo que brillan son los arreglos sutiles y que Chris cambie a voces limpias. Los ruidos de batalla y gaitas sonando son muy Manowar.
“The Bruce (The Lion King)” es otra de las más queridas y emblemáticas. A medio tiempo, batería solemne y un tema muy de riff. Ideal para conciertos y con el bajo de Tommy Göttlich cohesionando todo. Es extensa, atmosférica y da mucha variedad a una banda que siempre había sido muy de sota-caballo-rey. Y la labor a las guitarras de Uwe Lulis es sencillamente impecable.
No se baja para nada el listón y el “The Battle of the Flodden” anticipa lo que vendrá en su próxima obra. Son unos Digger jugando con maestría con el verso-puente-estribillo y consiguiendo una modulación de coros perfecta. No se suele decir, pero la amplitud de registros de Boltendahl es impresionante, y cuando le sacan todo el rendimiento en estudios suceden cosas como esta maravilla, y… no es de las más reconocidas.
Palabras mayores en la fantástica balada “The Ballad of Mary (Queen of Scots)”. No es sólo la mejor balada de Grave Digger de toda su historia, es que la voz limpia de Chris es dramática y eclosiona en un estribillo portentoso y recordado, como recordados son esos versos que visten la canción (“Silence, silence everywhere…”). Orquestaciones a teclado de Hans Peter Katzenburg y la deliciosa acústica de Lulis. Esta es de las fundamentales, y ya no del disco ni de su carrera, sino del heavy metal alemán.
“The Truth” es más básica, más Accept en el riffeado y a la vez más oscura. Son los juegos de registros los que la elevan y en esos coros tan trabajados podéis reconocer a todo un Hansi Kürsch de Blind Guardian modulando y dando cuerpo vocal. De hecho, en Wacken ha hecho de coro para Grave Digger alguna vez. “Cry for Freedom (James the VI)” es puro speed metal de manual, con el doble bombo de Stefan Arnold y con un buen estribillo, pero no es de las más recordadas y lucidas, pero digamos que Lulis es Lulis…
Y “Killing Time” sí que es de esas que han quedado. Machacona, cortante, de riff afilado y de impresionante estribillo. Es la cuarta canción más tocada de la obra y es otro de los puntos más alts, que, además, precede a la auténtica obra maestra del disco: “Rebellion (The Clans Are Marching)”. Estamos ante uno de los momentos más perfectos del metal centroeuropeo de los 90. Versionada mil veces y que en el momento de las gaitas llegaron a salir 100 gaiteros en Wacken. El estribillo es la pura perfección, unida al riff y a ese break simple de batería que precede los cambios. Una canción perfecta y su gran clásico por antonomasia.
“Culledon Muir” anticipa también al siguiente disco y la mezcla de melodía y potencia funciona a la perfección. Generoso tramo instrumental con lucimiento de todos, pero es que es Chris el que se sale literalmente con sus cambios de registros constantes. No hay vocalista como él, a pesar de que hay gente que no le guste nada. Y ya de salida hay una outro en la que música la caída del ídolo, ejecutado y troceado, por mucho que eso no aparezca en la película. Pondríamos comentarios de Chris, pero en las entrevistas es más seco que la mojama, y no da juego.
Veredicto
Fue una maravilla que una banda tan veterana como Grave Digger pudiera tener una segunda juventud después de sus inicios en los 80, y con los muchos problemas que tuvieron que lidiar… Tunes of War confirmaba lo que ya se apuntaba en su anterior Heart of Darkness, pero en ese disco apenas había un par de temas que bordearan la excelencia. Aquí casi todas las composiciones son soberbias.
Sería el último disco en el que iba a participar el bajista Tommy Göttlich y se empezaba la era dorada del grupo que coincidió con el momento más bajo del heavy metal, y claro… digamos que la fiesta quedó circuncidada a Europa y nada más. Tunes of War podemos decir que es la versión metálica de la película de Mel Gibson y que “Rebellion” resume a la perfección esta obra inmortal. El mejor disco de Grave Digger, y de largo.


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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