Canciones perfectas: “Spinning Jenny” de Skyclad (1992)

Cuando escuché a Skyclad por primera vez me quedé absolutamente alucinado… ¿thrash metal con violín? ¿De dónde ha salido esta cosa? Pero sí hay una cosa mejor que escucharles: ¡leerles! Y cuando unes todos los puntos se aparece ante ti una de las bandas más alucinantes de toda la historia del heavy metal (y para nada exagero). Y si Savatage llevó el piano a la primera línea del heavy metal… Skyclad hicieron lo propio con el violín.

 

Desde Newcastle asomaron en 1990 con la unión de dos miembros de Satan (Graeme English y Steve Ramsey), que se juntaron con Martin Walkyier, líder de Sabbat y un superdotado a la hora de jugar con las palabras y de hacer que conceptos, frases, títulos de canciones y de discos quieran decir por lo menos… dos cosas diferentes. Curiosamente Martin terminó de malas maneras con Andy Sneap (actual guitarrista y productor de Judas Priest) en Sabbat y los tres combinaron paganismo y violín para adaptarlo al thrash metal. Se les considera los padres del folk metal, y… es verdad.

 

“Creo que es definitivamente “uno” de nuestros himnos. ‘Anotherdrinkingsong’ y ‘Parliament of Fools’ también son, por ejemplo, y funcionan de maravilla, y creo que “A Well-Travelled Man” tiene madera para serlo también”. (Kevin Ridley)

 

La canción

Tienen muchas canciones maravillosas, pero la que me tocó de verdad y me dejó enamorado no es otra que la mítica “Spinning Jenny”, una obra maestra que se basa en un riff de violín y que cuenta con el solo del mismo instrumento. El tema aparece en el segundo disco del grupo, A Burnt Offering for the Bone Idol y es la tercera canción del mismo. Un disco menos thrash metal y que estaba destinado al suicidio comercial en el año del amanecer del grunge y el metal alternativo, pero poco les importaba a estos francotiradores que le dieron el nombre del tema a la máquina de hilar que capitalizó y fue símbolo de la revolución industrial. ¿Quién podía hacer algo así?

 

“Nuevamente, las letras vuelven a ser la clave. “Spinning Jenny” fue una máquina que se inventó en la Revolución Industrial para hilar algodón. Es el tipo de letras que las bandas de folk escribían, sobre ese tipo de cosas del viejo mundo. El riff surgió naturalmente, está en 12/8, lo que le da un ritmo de tresillo constante, muy folclórico. Funciona genial tocándola como una canción folk con guitarra acústica. Creo que es la máxima expresión del folk metal, la combinación de ambos géneros, y esa canción es la mejor para ejemplificarlo”. (Steve Ramsey)

 

El tema se abre con el riff y con guitarras pesadas. Es el bajo de English el que dibuja una línea absolutamente atractiva y compleja para un tempo aparentemente sencillo en el que las guitarras marcan acentos, y aparentemente poco más. Hay versos, puente y estribillo, pero es que nadie había hecho algo así porque el violín de Firtha Jenkins no para de jugar. Es como si la máquina de hilar no parara y no tuviera perdón con el cambio industrial del siglo XIX, avanzando impasible.

 

La letra

Martin es un maestro absoluto y el título mezcla la lanzadora volante de la era industrial con el nombre de Jenny, que aquí es una mujer fatal (spinning=rodante), una sirena que atrapa a los hombres y estos caen a sus pies sin importar las consecuencias. Y en eso justo se basa la letra, vista desde los ojos de un hombre de familia que pierde el norte y sucumbe a los encantos de Jenny sin poder controlar sus instintos animales. Y no es algo machista, es lo contrario, pues muestra a la mujer como símbolo de los males del hombre, algo que toda religión monoteísta apunta. Y es que en eso se basan estas religiones: en someter a media humanidad (la femenina) y culparla de todos los males.

 

No es la mejor letra del grupo, pero la poesía (lo es) de Walkyier juega con la historia de Jesús y la hace como una enviada divina que hace que los hombres pierdan la cabeza de toda rectitud moral. Y la gracia es que aúna muchas religiones, desde la Grecia antigua con las sirenas al hinduismo, pues cita que puede reescribir el “Kama-sutra”. Los hombres acuden a ella y los bautiza, y no pueden evitar caer en una “segunda venida” entre sus muslos. Y termina con la frase bíblica de que “el que este libre de pecado que lance la primera piedra”.

 

Ella descendió de las colinas del oeste cuando no estábamos preparados.
Hice oídos sordos a las palabras de advertencia y ahora huyo lleno de miedo.
Arrojando la prudencia al viento, ahora que el gato no está,
digo mis oraciones, me doy un festín… (y luego rezo para que me perdonen).

Dios sabe que fui un hombre honrado, igual que cualquier otro,
que amaba a su esposa y trabajó toda su vida para mantener a su familia.
Hasta que la «bestia» que nunca duerme bajo mis sedosas mantas
levantó la cabeza y desafió toda mi moral.

Su pasión por la pasión… acabará devorándote.
Crueles son las espinas de esta delicada flor.
Su lujuria por la lujuria… te consumirá.
El canto de una sirena convoca a todos los hombres hacia su perdición.

Susurraba sobre su inocencia… (una afirmación que debo poner en duda),
mientras bautizaba a pecadores indefensos con un fervor casi misionero.
Expulsará tus demonios… y después pondrá a trabajar tus muslos.
Esperará tu «segunda venida» con el hambre reflejada en sus ojos.

Los dulces con los que se alimenta son las almas de los hombres;
se atiborrará hasta no poder más.
Y ansía la tuya con todo su corazón,
igual que una araña anhela a una mosca.

Ningún mortal podría jamás aspirar a satisfacerla como amante.
Reescribirá el Kama Sutra… si te atreves a verla intentarlo.

Extiendo la mano hacia el cielo… pero el deseo me arrastra hacia abajo.
Cuando los necios elijan a su rey, yo seré el heredero de esa corona.
Una extraña clase de locura que no puedo aprobar.
Si estás libre de pecado… ven y lanza la primera piedra.

 

Veredicto

Nunca seré objetivo en bandas como Savatage, Virgin Steele, Heavens Gate o Skyclad pues son agrupaciones que no pararé de reivindicar en esta web y alabar su inmenso legado. Es la canción que más tocan Skyclad, y no es para menos, pero su legado es tan amplio que os diría que no es, ni por asomo, la mejor de ellos. Sí es el botón de muestra de un grupo que fue leyenda y que la discográfica alemana Noise fichó en otro de sus absolutos aciertos.

 

Txus de Mägo de Oz, que posee un amplísimo gusto musical les reverenció hasta el punto que les invitó como maestros para un concierto en Madrid al cual no acudieron pues partieron peras con Martin. Actualmente el grupo está liderado por el excepcional Kevin Ridley a las voces, su antiguo productor, y siguen llevando la magia donde se les requiere. Y os diré que la versión acústica del tema supera la original…

 


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