Canciones perfectas: «Trasegando» de Marea

Marea

La Patera (1999) – BMG Records

Artículo colaborativo: Irene Kilmister & Yolanda Sabater Algarra

Hablemos un poco de uno de los que es, a día de hoy, uno de los grandes himnos de Marea: «Trasegando». El caso es que en su día no fue un gran éxito radiofónico, ni el tema más complejo de su repertorio, ni siquiera el más conocido para el gran público. Sin embargo, para muchos seguidores representa la esencia más pura de lo que siempre ha sido Marea: poesía de taberna, melancolía de madrugada, rock callejero y una manera única de contar las derrotas sin perder la sonrisa.

 

Veinticinco años después de su publicación, sigue apareciendo en los directos de la banda y continúa siendo una de esas canciones que provocan un coro espontáneo en cuanto suenan los primeros acordes.

Contexto histórico: cuando todo estaba por demostrar (Irene Kilmister)

«Trasegando» apareció en La Patera (1999), el álbum debut (y vaya debut!!) de una banda navarra formada apenas dos años antes en Berriozar por Kutxi Romero y compañía. Nadie apostaba demasiado por ellos. De hecho, la propia reedición del disco ha servido para recordar que pocos creían que aquel grupo llegaría lejos. Sin embargo, aquellas canciones conectaron de inmediato con una generación de seguidores del rock urbano español.

 

Marea llegaba recogiendo influencias de nombres como Extremoduro, Barricada o Platero y Tú, pero aportando algo distinto: unas letras profundamente literarias, llenas de imágenes, dobles sentidos y expresiones populares que parecían escritas entre un libro de poesía y la barra de un bar.

 

Dentro de aquel primer disco, «Trasegando» ya mostraba todas las virtudes que convertirían a la banda en un fenómeno: honestidad, cercanía y una capacidad extraordinaria para convertir la rutina en algo épico.

 

Hay además un elemento que hace de «Trasegando» una pieza singular dentro de La Patera. Aunque la inmensa mayoría de las canciones de Marea están interpretadas por Kutxi Romero, en este caso la voz principal corre a cargo de Eduardo Beaumont «Piñas», bajista de la banda y uno de los pilares fundamentales del grupo desde sus inicios. Su timbre más áspero, menos teatral y más cercano aporta un carácter diferente al tema, reforzando esa sensación de canción nacida entre amigos, carretera y noches interminables. Con el paso de los años, la interpretación de Piñas ha terminado convirtiéndose en una de las señas de identidad de «Trasegando», hasta el punto de que muchos seguidores la consideran inseparable de su encanto. De hecho, a día de hoy, es un imprescindible de cualquier directo de la banda.

La letra: poesía para los que nunca encajaron (Irene Kilmister)

Hablar de la letra de «Trasegando» es hablar de Kutxi Romero en estado puro. No es una canción de amor convencional ni una historia lineal. Es más bien una colección de imágenes, pensamientos y emociones que retratan a alguien que observa cómo la vida sigue avanzando mientras él continúa caminando por sus propios márgenes.

 

La grandeza del tema está precisamente en su ambigüedad. Cada oyente encuentra algo diferente. Hay quien ve una historia de desamor, quien interpreta una oda a la libertad individual y quien simplemente reconoce ese sentimiento de ir a contracorriente mientras todo el mundo parece tener claro su destino.

 

El verbo «trasegar» funciona aquí como una declaración de principios. No se trata solo de beber vino o deambular. Es seguir adelante aunque no exista un mapa. Es aceptar los errores, las noches largas y los caminos torcidos como parte inevitable de la existencia.

 

Por eso conecta tanto con el público de Marea. Porque no habla de héroes. Habla de gente normal.

 

Mañana volveré
Eso me lo dicen todos, anda, bésame y te marchas
Trato de hacerlo bien
Pero nos quedamos solos, yo y mi lunita de plata

La música

El rock callejero y desenfadado se abre paso con una línea de guitarra, acordes contundentes y una batería que marcan el inicio de la canción. Tras un breve solo de guitarra y unos rasgueos fugaces, pues prima la rapidez, da comienzo la letra, con unas primeras estrofas en las que los instrumentos quedan relegados a un segundo plano. Un puente instrumental, encabezado por un solo de guitarra, sirve de antesala a la segunda tanda de estrofas y a una breve pausa que da paso al estribillo. En este, los instrumentos vuelven a ceder protagonismo a la voz, aunque pronto recuperan su papel central con fuerza. Se trata de una estructura sencilla, pero directa y efectiva, que convierte la canción en un auténtico himno.

Veredicto

¿Se pueden condensar tanta rabia, vísceras, soledad y desamor en una sola canción? Rotundamente sí, y más si os digo que todo eso se condensa en apenas 3 minutos de canción en una de las pocas canciones que no abandera Kutxi Romero nunca en directo, y es El Piñas quien siempre la ha defendido en su primera época, pero también tras su vuelta a los escenarios. Aunque fuera Kutxi quien la canta en estudio, por supuesto.

 


Descubre más desde Stairway to Rock

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta