Seguimos hablando con Tuko y Javier y recordamos los tiempos en los que el power metal colapsó debido a la exagerada oferta de bandas buscando ser los nuevos Helloween. Obviamente seguimos platicando sobre su nuevo disco, pero también recordamos todas las bandas con las que han llegado a girar.
Yo sí recuerdo aquella saturación del power metal. Y, aun así, creo que ahora mismo existe un pequeño vacío en España respecto al heavy metal clásico hecho en castellano. Hay muchísimas bandas mezclando estilos: folk, metal extremo, progresivo, voces guturales… y todo eso está genial, porque toda propuesta musical es válida.
Pero a veces la gente simplemente quiere escuchar heavy metal tradicional, quizá con una producción más moderna, pero manteniendo esa esencia de siempre. Y creo que ahí es donde vosotros encajáis perfectamente.
Javier: Sí, totalmente. Hoy en día vemos muchas bandas mezclando heavy metal con pop, folk o un montón de influencias distintas. Algunas lo hacen muy bien y consiguen algo realmente original, pero también hay grupos que intentan seguir ciertas tendencias y quizá no terminan de encontrar su identidad.
Nosotros simplemente hacemos lo que nos sale de forma natural: heavy metal de toda la vida. A veces más power, otras más hard rock, otras con pequeños matices distintos, pero siempre dentro de nuestra esencia. Y creemos que precisamente ahora hay una demanda de ese sonido porque es algo que ya no abunda tanto.
Yo recuerdo perfectamente el auge y también la caída del power metal. En los 90 vivimos una explosión brutal con bandas como Gamma Ray, Stratovarius o Helloween. A partir de ahí empezaron a surgir muchísimos grupos intentando encontrar “los nuevos Helloween”, y al final terminó produciéndose cierta saturación.
Tuko: A mí mismo me acabó cansando parte de esa escena durante una época. Hay muchísimos tipos de power metal y no todos envejecieron igual. Y ahora mismo creo que algo parecido está ocurriendo con el folk metal hispano, donde empieza a notarse también cierta saturación.
Sí, está claro. Y además es algo que pasa también a nivel internacional. Bandas como Amaranthe, Dynazty o Alestorm han generado tendencias muy marcadas y, cuando mucha gente intenta seguir el mismo camino, acaba formándose otra burbuja.
Javier: Aun así, hay que reconocer que muchas de esas bandas hacen canciones muy buenas y muy pegadizas. Y, sobre todo, tienen la capacidad de llegar a públicos muy amplios. Eso es algo muy positivo porque, al final, gracias a grupos así, mucha gente termina acercándose también al resto de bandas de heavy y rock.
Sí, al final este tipo de escenas funcionan por ciclos. Ahora mismo el folk metal y todas esas mezclas más modernas están viviendo un momento muy fuerte y llegan a muchísimo público. Quizá ya no sea heavy metal puro como lo entendíamos antes, pero sí es un sonido más accesible y atractivo para mucha gente.
Tuko: Y eso está bien. No es una crítica. Simplemente creemos que, igual que ocurrió con el power metal en su momento, llegará un punto en el que también habrá cierta saturación y la escena evolucionará hacia otra cosa.
Javier: Nosotros mismos vivimos eso con el power metal. Aunque Adgar nunca ha sido un power metal tan extremo como Stratovarius, Gamma Ray o Rhapsody, sí formábamos parte de aquella ola de bandas influenciadas por ese sonido épico, rápido y melódico que llenó la escena a finales de los 90 y principios de los 2000.
Y es verdad que llegó un momento en el que muchos discos empezaban a sonar parecidos entre sí. No significa que fueran malos, ni muchísimo menos. A nosotros nos encanta ese estilo y seguimos disfrutándolo. Ojalá más bandas sonaran como Helloween, Metallica o Rammstein. Cuando algo es bueno, no tiene nada de malo querer seguir escuchándolo.
Pero también es cierto que todo acaba necesitando un descanso. Igual que pasa con cualquier cosa que te gusta mucho: si abusas, termina cansando un poco. Y creemos que con estos estilos ocurre exactamente lo mismo.
Tuko: Por eso pensamos que las escenas tienen que respirar, cambiar, evolucionar y, con el tiempo, volver. Al final todo funciona en ciclos. Y nosotros hemos tenido la suerte de mantenernos ahí durante 26 años, sin desaparecer del todo y esperando el momento adecuado para regresar con fuerza.
Bueno, para ir cerrando el tema del disco, quería preguntaros por las voces y especialmente por los coros, porque me ha llamado mucho la atención el gran protagonismo que tienen en prácticamente todos los temas. Me parece un recurso muy bien utilizado y quería saber si era algo planeado desde el principio o si fue surgiendo durante la grabación.
Tuko: Sí, eso estaba bastante pensado desde el inicio. Las voces y las armonías siempre han sido una parte importante del sonido de Adgar.
Javier: En cuanto a las voces principales, evidentemente la gran mayoría son de Dani, aunque yo también he grabado algunos coros y armonías. En directo ya venía haciendo ciertas partes, pero hasta ahora nunca me había animado tanto en estudio. Esta vez, gracias al apoyo de Dani, me lancé a grabar varias líneas vocales y algunos arreglos.
Además, las demos iniciales ya las había grabado yo en casa, así que muchas ideas vocales ya estaban bastante definidas desde el principio. Luego, claro, cuando entras en un estudio profesional y tienes a un cantante como Dani delante, todo sube muchísimo de nivel.
Tuko: Pero sí, además de las voces principales, quisimos trabajar mucho las armonías y los coros grupales. Incluso hay momentos en los que participa prácticamente toda la banda haciendo esos coros más “taberneros”, por llamarlos de alguna manera, muy en la línea del heavy clásico. Y creemos que le han dado muchísima personalidad al disco.
Sí, al final esos coros grupales son prácticamente todas las voces de la banda cantando a la vez. Queríamos darle ese aire más épico y también más cercano, más de “himno”, que encaja muy bien con nuestro sonido.
Poco más puedo añadir, que además tengo la conexión un poco inestable y como me vaya, desaparezco —ríe—. Pero sí, Javi grabó coros en varios temas, como “Tan cerca, tan lejos” o “30 monedas de plata”. Y en la canción que compuse yo, “La huida”, queríamos que participáramos todos en las voces.
Javier: La idea era precisamente esa: hacer unos coros más “taberneros”, más de grupo, más espontáneos. No nos pusimos a trabajar armonías súper técnicas ni nada por el estilo. Simplemente nos juntamos todos una tarde en el estudio y nos pusimos a cantar juntos. Dani ya llevaba algunas voces preparadas, pero luego el resto completamos esa atmósfera grupal que buscábamos.
Tuko: Y la verdad es que fue una de las partes más divertidas de toda la grabación.
Javier: Claro, además ese tipo de coros invitan mucho a que la gente participe en directo, que al final es una de las cosas más bonitas de este estilo de música.
Por cierto, habéis compartido escenario con gente como Mägo de Oz, Yngwie Malmsteen, Barricada o Barón Rojo.
Lo de Yngwie, sinceramente, no lo sabía.
Javier: Sí, hemos coincidido con muchísima gente a lo largo de estos 26 años. También con Doro, Saratoga, Ankhara… La verdad es que daría para muchas historias.
Tuko: Ya desde la gira del primer disco nos surgió la oportunidad de recorrer España junto a Tierra Santa. También hicimos varias fechas con Mägo de Oz y coincidimos en festivales con muchísimas bandas. Incluso antes de publicar nuestro primer álbum ya teníamos cierta relación con managers y grupos de aquella escena.
Lo de Yngwie Malmsteen fue en una fecha en Navarra, durante la gira de nuestro primer disco. Y con Doro coincidimos algunos años después. Al final, después de tanto tiempo, acabas compartiendo cartel con muchísima gente.
Pero claro, una cosa es coincidir en un festival y otra muy distinta llegar realmente a tratar con esos músicos. Hace poco entrevisté a bandas que habían abierto para Metallica y me decían que prácticamente ni les veían, que van con tanta seguridad y tanta organización alrededor que es imposible acercarse. ¿Con gente como Yngwie o Doro sí pudisteis tener trato?
Javier: Claro, es que estamos hablando de niveles completamente distintos. Bandas como Metallica, AC/DC o Iron Maiden viven en otra dimensión. Muchas veces llegan en avión, van directos al hotel, del hotel al escenario y prácticamente ni pisan el recinto más allá de tocar y marcharse.
Con artistas como Doro sí que es más fácil coincidir y tener cierta cercanía. Con Yngwie ya era bastante más complicado, porque también llevaba una estructura mucho más grande alrededor. Pero, aun así, dentro del circuito del heavy metal suele haber bastante cercanía entre músicos y bandas.
Tuko: Con Yngwie sí fue bastante complicado, la verdad. Además, coincidimos con él en una época complicada de su vida y apenas tuvimos oportunidad de tratar con él. Fue todo mucho más distante.
En cambio, con Doro fue totalmente diferente. Ella misma venía a nuestro camerino, hablaba con nosotros, nos pedía que le enseñáramos algunas palabras en español… Estuvimos charlando bastante rato, le dimos discos y fue súper cercana en todo momento.
De hecho, si tengo que quedarme con alguien especialmente amable y cercano dentro de todas esas experiencias, seguramente sería con Doro. Es una persona muy educada, muy natural y con muchísima capacidad para empatizar con la gente. Venía a preguntarnos cosas, a interesarse por cómo funcionaban ciertos detalles del concierto… muy humilde, la verdad.
Yo me la encontré una vez en un aeropuerto y tuve exactamente la misma sensación. Podría haber pasado de largo perfectamente porque iba con prisa, pero se paró, habló conmigo, se hizo una foto… muy maja.
Tuko: Sí, sí, totalmente. Nosotros ya habíamos coincidido con ella en algún festival anteriormente, creo que incluso en algún Rockferendum, y siempre fue muy cercana. Pero especialmente recuerdo el concierto en la sala Rockstar de Barakaldo, donde compartimos cartel con ella.
Charlamos un rato antes de las pruebas de sonido y luego vino a nuestro camerino después del concierto. Estuvimos hablando tranquilamente, nos deseó suerte y, entre su español y nuestro inglés, acabamos entendiéndonos perfectamente. Además, tenemos varias fotos con ella de aquel día.
Y luego, con otras bandas como Barón Rojo, Obús o Mägo de Oz, siempre ha habido muy buen ambiente. Al final, en este mundillo acabas juntándote más con la gente con la que conectas mejor o coincides más veces.
Con Obús, por ejemplo, incluso llegaron a colaborar en nuestro primer disco. Y tanto ellos como Barón Rojo siempre se han portado de maravilla con nosotros. En general, la verdad es que hemos tenido muy buenas experiencias con prácticamente todo el mundo.

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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