Lecturas universales: «Persepolis» de Marjane Satrapi

Título: Persepolis
Autor: Marjane Satrapi
Editorial: L’Association (original en francés)
Año de publicación: 2000 (primer volumen)

Si a estas alturas de la vida aún no te has leído Persepolis, no te preocupes: todavía estás a tiempo. Y, de hecho, diría que es casi una urgencia. Estamos ante una obra universal que ha acumulado elogios durante años, y que muchos consideran la cumbre de la novela gráfica, superada por muy pocas. Me atrevería a decir que solo Maus podría estar claramente a su altura, e incluso hay críticos que las equiparan. (Esa reseña también os la traeré pronto).

Combinación de historia personal y contexto político de forma magistral

Muy en boga últimamente por los recientes sucesos en Irán, esta novela, contada en primera persona, se convierte en una lectura casi obligatoria. En ella, la propia autora, Marjane Satrapi, narra su infancia y juventud en Irán durante y después de la Revolución Islámica. La historia comienza con una Marjane niña, criada en una familia progresista y politizada en Teherán, pero también libre dentro de su entorno.

 

A través de sus ojos, y acompañándola en sus distintas etapas (infancia, adolescencia y madurez), vemos cómo el país cambia radicalmente: cae el régimen del Sha y se instaura un gobierno islámico profundamente restrictivo. Esto afecta a todos los aspectos de la vida cotidiana, especialmente a las mujeres (como la imposición del velo) y a la libertad de expresión. Y es que cuántas veces habremos escuchado lo de: y en Irán las mujeres iban a la universidad en los años 60, y con minifalda!

 

Uno de los aspectos que más me gusta es cómo muestra una cultura que, en muchos momentos, resulta sorprendentemente cercana a la europea. Satrapi cuenta cómo la música occidental llegaba a Irán y cómo ella misma era fan de muchas bandas; incluso tenía pósters de Iron Maiden. Ese detalle aporta una cercanía muy especial y rompe muchos prejuicios.

 

A medida que crece, Marjane se vuelve más rebelde, cuestiona la autoridad y empieza a tener conflictos tanto en la escuela como en la sociedad. Sus padres, preocupados por la represión y la guerra, deciden enviarla a estudiar a Europa, concretamente a Viena. Allí comienza otra etapa clave: el choque cultural, la soledad, la búsqueda de identidad y también momentos especialmente duros. Incluso el romance aparece en la novela como algo secundario, incluso llega al matrimonio, pero tampoco se presenta como una historia romántica “clásica”, sino más bien como parte de su proceso de búsqueda personal y de identidad.

 

Para mí, esta es una de las partes más impactantes de la obra, porque está narrada desde la absoluta soledad, rozando en ocasiones los límites de la pobreza. Refleja muy bien lo que supone emigrar: no solo enfrentarte a un entorno nuevo, sino también atravesar tu propio proceso personal mientras sientes que no perteneces del todo a ningún lugar. La autora consigue transmitir esa congoja de forma muy honesta y poderosa.

 

Finalmente, Marjane regresa a Irán siendo ya una joven adulta, pero descubre que tampoco encaja plenamente allí. La obra concluye con su decisión de marcharse definitivamente (más adelante se establecería en Francia).

 

En resumen, es una historia profundamente personal y, al mismo tiempo, histórica: una mezcla de política, identidad, exilio y crecimiento, todo contado con un estilo sencillo, irónico y muy humano. A pesar de abordar una realidad dura, es una lectura muy recomendable para desarrollar una mayor empatía hacia el mundo que nos rodea, algo que, sin duda, nos hace mucha falta. La recomiendo totalmente. Y solo queda felicitar a la autora por su valentía.

 

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