Venom — Into Oblivion

77/100

1 de mayo de 2026

Noise Records

 

Venom nos presenta su nuevo álbum, Into Oblivion. «¿Y qué Venom es este?», se preguntará quien sepa que hay tantos Venoms como en una pesadilla de Spider-Man. Pues el «original», que hoy lidera Conrad Thomas «Cronos» Lant (bajo y voz; acompañado de Rage a la guitarra y Danté a la batería).

 

De los tres miembros fundadores del grupo (Cronos, el batería Abaddon y el guitarrista Mantas), el cantante es el único que sigue en el Venom al que se refiere esta crítica. Allá por Prime Evil (1989), la situación era la contraria. Entonces, Abaddon y Mantas defendían el fuerte en compañía del reemplazo de Cronos, Tony «Demolition Man» Dolan. Sintetizando lo que sucedió después, Cronos regresó a Venom y se fundó Venom Inc., donde llegaron a estar juntos Demolition Man, Mantas y Abaddon. Pues bien, el statu quo del venenoso melodrama ha cambiado recientemente.

 

Desde 2024, Venom Inc. sigue girando huérfano de miembros fundadores y ya ha anunciado que va a publicar nueva música. Abaddon y Mantas se han reagrupado en otro nuevo Venom, que hace apenas unas semanas estaba tocando en el festival alemán Keep It True. ¿Podrá Into Oblivion hacer que nos olvidemos de todos ellos?

 

Lo que es bastante complicado que caiga en el olvido es el nombre de la banda de Newcastle, una de las más influyentes de la New Wave Of British Heavy Metal. Welcome to Hell (1981), Black Metal (1982) y At War with Satan (1984) son historia del metal extremo. Hay quien incluso considera a Venom el padre del black metal. Ese galardón yo se lo reservaría a Bathory, sin desmerecer la importancia de la nomenclatura que patentaron los ingleses o su parafernalia satánica. Donde la música de esos jóvenes —en palabras de Cronos, punkis melenudos (From the Very Depths, 2015)— tuvo un impacto inmediato fue en el thrash metal. Into Oblivion se va a encargar de recordárnoslo.

 

 

Su portada es toda una declaración de intenciones, pues es una versión actualizada de la del clásico álbum Black Metal. Cronos quizás pensó que el mensaje sobre la autenticidad de su Venom era demasiado sutil, así que el primer single, «Lay Down Your Soul», reproduce un mítico verso de la canción «Black Metal». «Lay down your soul to the gods rock ‘n’ roll». Solo que ahora los dioses han pasado a ser un único «god», en singular. Para que Abaddon y Mantas tomen nota, supongo. Lo cierto es que esta canción me gusta y funcionará en directo, porque le da a los aficionados del Venom más clásico lo que esperan. Una nostálgica dosis de «black metal» con un estribillo que, aplicando una leve corrección, ya conocen.

 

En esta obra nos topamos con la herencia de Motörhead («Death the Leveller») y con puro heavy metal (la machacona «Man & Beast»). También hay espacio para que brille la oscuridad, como en «As Above So Below» o en el arranque del tema de cierre, «Unholy Mother», que podría haber firmado Moonspell.

 

A veces opta el álbum por adentrarse en territorios muy melódicos. Basta con atender a su primera y homónima canción, «Into Oblivion». Me sucede entonces algo curioso, en particular con «Nevermore», caracterizada por su maidenesco galope. Sumándole esa melodía al speed metal que Venom trae de serie y a la actual voz de Cronos, a ratos he creído estar en compañía de Grave Digger. Y lo digo como un halago.

 

Sin perjuicio de todo lo anterior, en Into Oblivion lo que prevalece es el thrash, sustentado en el gran desempeño de Danté y en algunos riffs memorables. Destacaría a este respecto «Kicked Outta Hell», donde además Cronos se marca unos slaps.

 

Mi relación con este disco iba camino de ser inmejorable cuando rebasé su ecuador. Allí me encontré con «Legend», un tema complejo y con muy buenas ideas, pero con transiciones abruptas y poco trabajadas. Cuenta precisamente otra leyenda que, en la antigua Persia, los tejedores dejaban a propósito un error en cada alfombra, porque sólo Dios podía crear algo perfecto. Por aquello de no pecar de soberbia. Quizá, Satanás no lo quiera, era esta la intención de Venom al confeccionar Into Oblivion.

 

Sea cual sea el motivo, a partir de la precitada canción comienzan los altibajos. Es una lástima, porque «Legend», «Live Loud» y «Unholy Mother» esconden un tremendo potencial que seguramente habrían desplegado con más tiempo de cocción compositiva. Y nos podríamos haber ahorrado cosas como «Dogs of War».

 

A pesar de sus imperfecciones, Into Oblivion es, en su mayor parte, muy entretenido. La banda de Cronos, Rage y Danté conserva veneno en sus colmillos y vale la pena dejar que nos lo inyecte.

 

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