Suffocation + Ingested + Undeath + Eternal
24 de octubre de 2026
Sala The One, Alicante
Texto y fotos: Jesús Martínez
El pasado sábado 24 de octubre, la sala The One de San Vicente del Raspeig, en Alicante, se convirtió en el punto de encuentro para los amantes del metal extremo. La gira europea de Suffocation aterrizó en tierras alicantinas acompañada de un cartel de auténtico lujo, con Ingested, Undeath y Eternal, cuatro bandas dispuestas a ofrecer una tarde de música contundente. Todo ello con una temperatura muy agradable en Alicante, perfecta para disfrutar del concierto y del ambiente que se vivió tanto dentro como fuera de la sala.
La cita, organizada por Madness Live!, formaba parte de la gira española que también pasó por Bilbao y Madrid antes de llegar a Alicante, para continuar después en Barcelona. La propuesta reune cuatro formaciones de diferentes generaciones, unidas por su manera de entender el death metal pero con pequeñas diferencias pero también similitudes. Una de esas noches en las que el público sabe perfectamente a lo que viene.
Eternal
Los estadounidenses Eternal fueron los encargados de abrir la velada. Su propuesta, directa y sin demasiadas concesiones, sirvió para poner en marcha una tarde que iría ganando intensidad con cada actuación. Guitarras afiladas, una base rítmica contundente y una batería que no daba tregua marcaron el comienzo, mientras los primeros asistentes iban ocupando la pista, una pena porque la sala aún estaba medio vacía.
Fue una buena manera de arrancar la jornada y demostrar que el cartel no dependía únicamente de su cabeza de cartel. Las cuatro bandas tenían argumentos suficientes para mantener el interés del público desde el primer momento.
Undeath
Después llegó el turno de Undeath, que aportaron una buena dosis de energía y una propuesta que conecta el death metal más clásico con una actitud muy actual. Su vocalista, Alex Jones, no para de moverse sobre el escenario y se mantiene constantemente buscando la complicidad de las primeras filas, algo que encaja perfectamente con el carácter de sus canciones.
Los riffs graves y el trabajo coordinado de sus guitarristas, Jared Welch y Kyle Beam, dieron forma a una actuación especialmente cargada de vitalidad. Temas como “Rise from the Grave” representan bien esa combinación de agresividad y ritmo que invita al público a no quedarse quieto. La banda supo mantener la intensidad y preparar el terreno para lo que todavía estaba por llegar.
Ingested
Los británicos Ingested dieron ese toque extra más si cabe de intensidad. La formación de Manchester, conocida por su sonido aplastante, ofreció una actuación cargada de cambios de ritmo, guitarras pesadas y una batería demoledora.
Adam Mercer, al frente de la banda, aportó una presencia escénica agresiva y directa, conectando con un público que respondió con movimientos constantes en la pista. Los pasajes más pesados se alternaban con explosiones de velocidad, creando ese ambiente de caos controlado tan característico de la música extrema.
Fue una actuación que dejó claro por qué Ingested se han ganado un lugar destacado dentro de la escena internacional. Sin necesidad de grandes artificios, su música lo demuestra por sí sola: intensidad, contundencia y una buena conexión con los asistentes.
Suffocation
Con Suffocation llegaba el momento más esperado de la noche. Los estadounidenses, desde Long Island, desde 1988, son una de esas bandas cuyo legado va mucho más allá de sus discos. Su influencia en el desarrollo del brutal death metal es indiscutible, y verlos en directo sigue siendo una oportunidad para comprobar de primera mano por qué continúan siendo una referencia del género.
Desde las primeras notas, el grupo dejó patente que su fortaleza está en la combinación de técnica, velocidad y una contundencia que no necesita adornos. Terrance Hobbs, a la guitarra, volvió a demostrar su capacidad para construir riffs complejos y solos que parecen imposibles por momentos. A su lado, Charlie Errigo reforzó la base de guitarras, mientras Derek Boyer aportaba la profundidad y el peso del bajo.
En la batería, la precisión y la velocidad resultaron fundamentales para sostener unas composiciones llenas de cambios y giros inesperados. Todo ello acompañado por la voz de Ricky Myers, capaz de pasar de registros profundos y cavernosos a una interpretación especialmente agresiva y con una atmósfera que invita a este estilo del que son representantes abanderados.
El repertorio incluyó clásicos imprescindibles como “Thrones of Blood”, “Jesus Wept”, “Pierced from Within”, “Effigy of the Forgotten”, “Liege of Inveracity” e “Infecting the Crypts”. Canciones que forman parte de la historia del género y que, décadas después de su publicación, conservan toda su fuerza en directo.
La recta final fue especialmente intensa, con temas que permitieron disfrutar tanto de la velocidad instrumental como de esos pasajes pesados que se han convertido en una de las señas de identidad de Suffocation.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
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