Una familia moderna
Editorial: Plaza Janes
Año de publicación: 2026
Pensaba que me gustaba el estilo de Julia Navarro. Me declaro fan absoluta de sus novelas históricas: devoré La Biblia de barro, Dime quién soy, De ninguna parte, Dispara, yo ya estoy muerto… y una larga lista de títulos que la han encumbrado como una de las mejores escritoras de novela histórica de nuestro país, una de las que ocupa la cima del género.
Sin embargo, últimamente no acabo de conectar con el estilo hacia el que, desgraciadamente, parece estar virando. No fui capaz de terminar Cuando ellos se van y todavía no le he dado una oportunidad a Una historia compartida. Me lo estoy pensando por el cariz feminista que tiene, pero, después de leer Una familia moderna, voy a tener que pensármelo mejor.
Desde luego, no estamos ante una novela histórica. La historia se centra en una familia un tanto desestructurada, aunque nada fuera de lo común en la época en la que vivimos. La protagonista es Martha, la matriarca: madre, esposa y abuela. Al final, se nos presenta desde todas esas facetas, aunque la que más se repite a lo largo del libro es la de famosísima bailarina de ballet retirada. En su vejez, arrastra la disciplina y el temperamento que le dejó dedicarse toda la vida a una profesión tan dura y sacrificada.
La novela mezcla, sin embargo, temas que apenas desarrolla: la dificultad de aceptar el paso del tiempo y el recurso a los tratamientos estéticos para evitarlo; el egocentrismo; y la falta de sentido que puede aparecer cuando abandonamos nuestro propósito principal, junto con la soledad y el aburrimiento.
También se nos presenta a una protagonista que vive una lucha interior entre los valores que le inculcaron en su familia —no del todo tradicionales, pero sí bastante reaccionarios— y los que hoy quiere transmitir. Se mezclan conceptos muy presentes en la actualidad, como la falta de identidad en la adolescencia, el agénero y el no binarismo. Pero se plantean muy por encima, sin una discusión real que ayude a entenderlos o asimilarlos. Casi siempre aparecen en medio de una disputa.
Todo eso desemboca en un final que, aunque no es predecible, llega de forma muy atropellada. Me parece que desentona mucho con la atmósfera que se construye a lo largo de la novela.
Lo siento, pero es un libro que no me ha gustado, pese a que jamás habría imaginado decir esto de una novela de Julia Navarro. Tampoco sé por qué lo he terminado. Quizá porque tiene ciertos ramalazos que sí animan a seguir leyendo, pero no siento que me haya aportado nada al acabarlo.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
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