Entrevista a Jero Ramiro (Parte 2): «Gracias a una ruptura muy dolorosa, estoy viviendo la mejor época de mi vida»

Cuando leí la descripción del disco, vi que algunos temas ya los tenías compuestos de hace mucho tiempo y los has decidido incluir ahora. Entonces, simplemente si por curiosidad nos ponías algún ejemplo de alguna canción que hayas incluido en este disco que hubieses compuesto hace tiempo o de qué época viene.

Sí. Cuando decidimos hacer un disco, lanzarlo y formar una banda estable para salir a tocar, tuve que revisar todas las canciones que tenía. No había mucho tiempo para empezar a componer desde cero. Así que reuní las cinco canciones que había escrito para el nuevo disco de Saratoga y añadí otra que retomé del primer disco de Santelmo, titulada «Junio del 44». Trata sobre el desembarco de Normandía y es una canción que me apasiona.

 

Mucha gente dice que es la mejor que he compuesto. No sé si llegará a tanto, pero tiene un buen estribillo y una buena base. En el disco original de Santelmo la hicimos con un aire más folk, un poco irlandés, porque hablaba de un soldado irlandés. Por eso incluimos violines: contratamos a un violinista para que los grabara. Además, teníamos teclados en el grupo, que le daban un toque más melódico.

 

En esta nueva versión no hay violines ni teclados, así que suena mucho más directa, más heavy y más rotunda. También empieza de otra manera: arranca a capela, con las voces armonizadas, mientras que la original empezaba con una estrofa y luego daba paso al estribillo. El solo de guitarra es distinto, hay algunos arreglos diferentes y está en otra tonalidad. En conjunto, tiene un carácter diferente. A mí me gusta mucho cómo ha quedado.

 

También hay una canción llamada «El Eclipse». La descubrí cuando estuve buscando posibles cantantes por internet: me apareció Isaac Palón cantándola. Es un tema de su segundo disco en solitario y me gustó muchísimo. Pensé: «Joder, sí que le hizo una versión más pop rock, un poquito más ligera». Para que encajara en nuestro disco, tenía que sonar mucho más metalera. Así que le dimos una onda más fuerte, más heavy, y ha quedado muy bien.

 

Luego, como decías tú, estuve revisando las maquetas de canciones que se habían quedado fuera de los discos de Santelmo y Saratoga. En concreto, del disco Agotarás de Saratoga, en el que estaban «Morir», «Tras las rejas», «Con mano izquierda» y todas aquellas canciones ya legendarias, había dos que se quedaron fuera. Los retomé y estuvimos revisándolos.

¿Una es la primera, «La Cuna del Mal»?

No, son «La próxima en caer» y «Fiebre».»La próxima en caer» habla del maltrato a las mujeres y de todo eso que, desgraciadamente, hoy está tan presente. Hace veinticinco años no se hablaba tanto del tema; mucha gente podría haber dicho: «Vaya, otro oportunista», y cosas así. Pero la canción ya existía entonces. Desgraciadamente, ahora todo esto está mucho más presente. Es lo que hay. «Fiebre» es el otro tema que retomamos.

 

En aquella época se componían muchas canciones y algunas se descartaban para siempre. A veces, porque la tonalidad no le iba bien al cantante; otras, por los arreglos o por cualquier otro motivo. Al retomarlas, vi que, si trabajábamos en ellas, les dábamos una vuelta y las adaptábamos a la banda y al cantante, Isaac, podían funcionar. Y así ha sido: a mucha gente le gustan estas canciones.

 

Tienen su propia onda, pero encajan en el contexto del disco. No pensarías que alguna tiene veinticinco años. El otro día tocamos nuestro primer concierto en Guipúzcoa, en Donosti, cerquita. En el repertorio apareció de repente una canción de Santa, luego una de Santelmo, después la de Isaac… Todas encajaban perfectamente. Había canciones de Santa que tienen cuarenta años y, aun así, si las hubiéramos grabado hoy, no habrían desentonado con las demás.

 

Es simplemente mi forma de componer; no lo hago a propósito. Me pongo a componer y me sale mi estilo. Después de cincuenta años, lógicamente, lo que hago ya suena a mí. Así que da igual.

Has tocado muchos temas y muchas cosas que tenemos en la lista para preguntarte. Santelmo, ese disco nos encanta, en concreto «Junio del 44», hay gente de nuestro equipo que considera que es tu mejor canción, yo veo una influencia muy clara y muy evidente de Gary Moore. Gary Moore, ¿para ti qué significó?

A ver, Gary Moore… En mi vida ha habido cuatro guitarristas que me han marcado muchísimo. El primero fue Ritchie Blackmore, sobre todo por Made in Japan. Para mí fue una revelación: me voló la cabeza. Pensé: «Quiero hacer esto cuando sea mayor», y ya está. También Jimi Hendrix, aunque tardé un poco en entenderlo. Otro fue Yngwie Malmsteen, por su conexión con la música clásica, que también me gusta mucho. Y, por supuesto, Gary Moore.

 

A mí me llamaban Jero Moore. A principios de los ochenta, cuando estaba en Santa, me decían: «Ahí está Jero Moore». Me marcaron sobre todo Corridors of Power, Victims of the Future y todos aquellos discos que sacó. Tenía una energía y una vitalidad increíbles; se dejaba la vida en cada nota. Era apabullante.

 

Uno de mis temas preferidos es «Over the Hills and Far Away», que Nightwish ha versionado, entre otros. También me gusta mucho «The Loner». Y, de Gary Moore, también me viene a la cabeza Thin Lizzy, claro. Ahí estaba toda esa onda irlandesa. Había un tema instrumental que se llamaba «Black Rose»… Bueno, en el disco Chinatown no: en el disco Black Rose. Es una maravilla. Por eso me gusta tanto ese rollo.

 

Y, evidentemente, no lo puedo negar. Si he sentido de verdad la pérdida de algún músico que ha fallecido, ha sido la de Gary Moore. Tengo hasta una camiseta con sus fechas de nacimiento y muerte. Me marcó muchísimo, sobre todo en su época rockera. Luego pasó al blues y se puso a hacer cosas más raras, música más extraña. Hay cosas muy buenas, pero, como te digo, sus primeros discos me marcaron muchísimo.

¿Y por qué Jero se va de Saratoga?

Es que es muy largo de contar. Yo, si no te importa eso, prefiero dejarlo ya como el pasado, ¿sabes?

No me suena que hayas contestado esa pregunta nunca. Bueno, yo no lo he visto.

Sí. Bueno, solo he respondido a esa pregunta en un medio: El vuelo del Fénix. Es uno de los espacios donde mis excompañeros fueron a contar un montón de cosas que no eran verdad.

 

Fui allí el mes pasado y di la réplica que me vi obligado a hacer. Si no, en algunos momentos habría quedado como el enemigo público número uno. Me acusaron de haber difamado a los técnicos y de haber presentado una demanda. Todo es mentira: la demanda no ha llegado a presentarse. En fin, hay un montón de cosas que están ahí. Respondí porque fue en ese medio donde las dijeron, y ya está, ¿sabes?

 

Ha sido una ruptura muy mala. Es el peor momento que he vivido en mi carrera musical, sobre todo porque el disco ya estaba grabado. Pero bueno, son cosas que pasan. Prefiero no desviar la atención de lo que realmente importa: ahora estoy en mi mejor momento.

Y sobre todo que te queden fuerzas, ilusión para arrancar un proyecto nuevo- Porque, claro, mucha gente pensaría me quedo dando clases o viviendo del cuento.

Lo que pasa es que, después de tanto tiempo, todavía tenía cosas que ofrecer. Tenía ideas, música guardada y encontré a la gente adecuada. Todo ha ido rodado: unas cosas han dado paso a otras sin que yo las buscara, y hasta el equipo de management me ha venido muy bien. Son gente majísima.

 

Así que decidí lanzarme. La verdad es que fue muy doloroso, pero, gracias a eso, estoy viviendo la mejor época de mi vida, ¿sabes? Prefiero no restarle importancia ni protagonismo a lo que estoy ofreciendo ahora. No hace falta, de verdad.

Es que además también tenemos conexiones con Javi Canseco porque es muy amigo de, creo que lo estoy diciendo bien, de Ángel Belinchón, el cantante de Dry River, y luego con el que es tu manager ahora, que también es el manager de Easy Rider. Y organizamos un concierto en Soto del Real hace una semana y media con ellos y con él y ha sido muy guay también. Y a raíz de eso nos comentó, ah, pues ahora estoy con Hero también y fue como, ah, todo confluye.

Qué bueno, pues mira, genial. Yo estoy encantado con ellos y con todo lo que me está pasando ahora. Lo que venga después ya veremos, pero ahora mismo estoy encantado.

Y hablando del presente, a la hora de hacer un setlist, aquí hay un problema porque son tantos años, tantas bandas, tantos grupos. Lo eliges tú, lo elegís entre todos, un poco de cada uno.

A ver, el repertorio lo elijo yo, pero, por supuesto, todo el mundo da su opinión, ¿sabes? Por ejemplo, a Rodrigo de Lucas le encanta «La próxima en caer»; es una de sus canciones favoritas. A Isaac le encanta «Cautivos del odio», el segundo tema, porque es el único que he compuesto para este disco. Lo compuse para él, así que se siente más identificado y le tiene un cariño especial. A Javi Canseco le encanta «Ahora soy Dios», porque le da un subidón cada vez que la toca. Lo ha pasado muy mal y, cuando la toca, el local se vuelve loco. Así que, claro, alguien tiene que decir la última palabra, ¿no?

 

En el primer concierto, el disco La cuna del mal llevaba solo cinco o seis días en la calle. Por eso tiramos más de canciones de Saratoga: tocamos cinco. También preparamos tres de Santelmo y dos de Santa. Fue, más o menos, un repaso a toda mi carrera. El mes que viene tenemos conciertos el día 7 en Logroño y el 28 en Granada, en la sala El Tren. Para entonces, supongo que el disco ya estará más rodado, así que empezaremos a incluir más temas de La cuna del mal y a quitar algunos de los otros grupos.

 

Lo que queremos es tocar La cuna del mal, porque el disco está de la hostia, es buenísimo. Estamos deseando tocar nuestro trabajo, lo que hemos hecho, y entiendo perfectamente que la gente también quiera escuchar los otros temas. Habrá pinceladas de mis otras bandas, porque, en cierta manera, estamos repasando mi trayectoria. Al final, entre todos nos apañamos. A ellos les gustan todas las canciones, no tienen ningún problema; están encantados.

¿Eso incluye Ñu?

No incluye canciones de Ñu, pero te voy a explicar por qué. En Ñu compuse muy poquito. Hice «La bailarina», concretamente ese riff de guitarra, y también participé un poco en «Arrasando Madrid», del disco Dos años de destierro. En los dos casos, mi aportación fue pequeña. Lo que pasa es que José Carlos Molina es tan cojonudo que me puso como autor junto a él.

 

La verdad es que casi todo lo hacía él, y lo hacía genial, porque es un genio. Toqué mucho con Ñu y grabé varios discos, pero como compositor aporté muy poco; José Carlos siempre se encargó de la mayor parte del material. Además, muchas canciones tienen flauta. Claro, podría hacer con la guitarra la melodía de la flauta, pero la gente quizá pensaría: «Bueno, ¿este qué nos está vendiendo?».

 

No sé; no me he sentido motivado para incluir canciones de Ñu porque no las siento tan mías como las de Saratoga, Santa o Santelmo. Por eso no hemos metido ninguna de Ñu, la verdad.

 


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