Ramones – Ramones: 50 años de la Biblia del punk

Ramones 

23 de abril de 1976

Sire Records

¡1, 2, 3 ,4!

La sencillez emana desde la portada, una foto de Roberta Bayley en la que el grupo se muestra tal y como es, pero en blanco y negro. Y es que poca banda ha existido que del menos hayan hecho el más. Grabado en 18 horas y por el precio de 6.400 dólares, el cuarteto neoyorkino encapsuló todo lo que tenían. Cuatro acordes de Johnny, batería surf de Tommy y coros estilo rock 50s les bastaban para a pasar a ser el antagonismo más absoluto a unos 70s en los que la pompa y el exceso se estaban elevando a la enésima potencia: el progresivo y Led Zeppelin. Y la música es arte, y en el arte, se suele pasar de un lado al otro, hecho por el cual, el punk fue tan bienvenido a ambos lados del Atlántico.

 

Ya no es que dominasen sus instrumentos, es que la gente de Sire les regaló unos amplis Marshall para grabar en el Plaza Sound del Radio City Music Hall y no tenían idea alguna de qué iban a conseguir con ellos. Con el tiempo aprendieron a que sólo tenían que subir el volumen al 10 y tirar. Pero allí estaba Craig Leon como productor lidiando con los cuatro fieras que grababan por vez primera y para los que todo era nuevo. Tommy Ramone ayudó asistiendo al productor y aprendiendo, pero las críticas iniciales a ese sonido horrendo fueron el primer feedback que llegó a grupo y discográfica.

 

El disco

La puta Biblia del punk está ya de por si en “Blitzkrieg Bop”… No hay nada más excitante, sencillo y directo que esta canción. Toda banda de rock que empieza, la toca. Pueden pasar eones en el tiempo, pero el “Blitzkrieg Bop” sonará sin parar y será punto de partida de grupos de local. No es que sea sólo una declaración de intenciones, es que es el himno definitivo del punk.

 

“Beat on the Brat” es la quintaesencia de lo tosco y de la marginación: golpea al chaval con un bate de béisbol. Hay que verlo como hipérbole o exageración, pero hoy he vuelto de Lanzarote y había un niño llorando sin parar… no es que mereciera ese castigo, ni mucho menos, pero puedes componer desde la rabia y los sentimientos primarios, y ya. ¿Y es que quién escribiría una letra así? sólo unos marginados frikis absolutos. Tres acordes y la voz de Joey te dan para cambiar el mundo desde las cloacas de Nueva York.

 

“Judy Is a Punk” es absolutamente icónica y uno de esos temas que beben directamente del rock de los 50. Johnny riffea con su Mosrite Ventures II, pero el grupo alcanza un estatus de agradar a todos los públicos. Gran parte de todo es la labor vocal de Joey, que me parece incomparable. Y luego nos vamos a un tema de amor, desde el punto de vista de los Ramones: “quiero ser tu novio”. Recordemos que estos bichos raros eran unos apestados en el instituto, pero que hagan canciones sobre el encajar y la imposibilidad de conseguir esa chica idealizada, son muy auténticas.

 

Cuando los gafipásticos te hablan que Ramones es poesía urbana del momento me río de verdad: Ramones es lo que es y las letras tienen la profundidad de un charco. Y sus fans lo sabemos, no hay que darle más vueltas. Quizá la única que va más allá sea la genial “53rd and 3rd”, ya que es una historia de los años más chungos del bajista Dee Dee, cuando hizo de chapero en esa esquina. Una de las favoritas de los fans y en la que nuestro hombre toma la voz cantante en algún verso.

 

La otra que en cuanto a letra vale mucho la pena es el himno “Havana Affair”. Opinión política en otro himno maravilloso. Recordemos que esta gente era muy de derechas, especialmente Johnny, pero como tampoco daban para más, tocaron en las fiestas del partido comunista de España. La formula “I Wanna”, “I Don’t Wanna”, tan ramonil ella, empieza aquí y el “I Don’t Wanna Walk Around with You” es la quintaesencia de ello. No se puede ser más básico ni efectivo. Joey posee ángel cantando y luego todos cumplen en una pieza que vuelve a ser histórica. Pero es que todas lo son…

 

“Chain Saw” es un homenaje a la “Matanza de Texas” y se abre con la sierra eléctrica que se cita en el título. Sinuosa y sencilla con un alma surf tremenda que queda amplificada por los coros. Surf y sierras mecánicas. Luego nos topamos con la marginación absoluta: “Now I Wanna Sniff some Glue”. Y es que la letra es básica a más no poder… pero es otro himno de antología. Posiblemente te habla del día a día de Dee Dee, y lo de escribir una oda al esnifar pegamento ahora sería una herejía.

 

Hay un par de temas que son menos conocidos y venerados. La primera es el “I Don’t Wanna Go to the Basement”, curiosamente el corte más largo del disco (2:37). Sí que hay un riff de Johnny muy definido, el que más. Luego está el “Loudmouth”, con una letra impublicable, y con una progresión de quintas que era todo un logro para los Ramones. Abre caminos para lo que vendrá después, pero queda tapada en este “Greatest Hits” que es el disco en ello mismo.

 

Conociendo a los Ramones, y más en su primer disco, hay que tomarnos el “Today Your Love, Tomorrow the World”, casi como un homenaje de rock progresivo. Esta no es plana ni predecible y todo camina básico hasta el cambio que supone el estribillo. La guardaron para el final para demostrar que podían hacer “más cosas”… Incluso a Tommy se le escuchan variaciones en los platos (ojito…).

 

Y la versión punk del “Let’s Dance” de Jim Lee es sencillamente atómica. Aquí los de Queens empezaban a saber que lo de las covers punkeadas podía ser un absoluto triunfo. ¡Incluso tiran de teclados! Y queda el “Listen to My Heart” que se abre con el mítico “1,2,3,4”. Era la única manera que los cenutrios entraran a tiempo, y lo graban para la posteridad. Emblemático tema con palmas y el pedigrí de los Ramones. Si es que cuando te hablan de amor, casi que te lo crees…

 

Veredicto

El debut de Ramones no llegó a ninguna parte y las listas de éxitos apenas llegaron a rozar ese disco, pero el calado posterior que tuvo fue inmenso. Mucha gente os hablará del punk y su filosofía, pero lo que realmente representa el primer disco de Ramones es que tú y tus colegas podéis montar una banda sin tener ni puñetera idea de tocar o de afinar siquiera un instrumento. ¿Cuántas bandas que empiezan en el local de ensayo van a por el “Blitzkrieg Bop”? Si es que esas canciones con letras simples también te dicen que no hace falta escribir como Shakespeare. ¿Y Joey? ¿Hace falta ser un Apolo para liderar un grupo?

 

El debut de Ramones hizo que centenares de bandas tomaran esa base y añadieran además política, trascendencia, estética, solos de guitarra y demás, pero el andamio de Buzzcocks, The Clash, y todos los que siguieron, fue obra de Joey, Tommy, Johnny y Dee Dee. Esto es la Biblia, y la palabra de los cuatro apóstoles siguió inmaculada en los posteriores tres discos que analizaremos al milímetro, a partir del quinto, ya todo cambia. Hay muchas frases sobre los Ramones, pero me quedo con la que te dice que puedes dividir la historia de la música en dos partes: lo que se parece a Ramones y lo que no se parece a Ramones.

 

 

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