KAMIJO: de Madrid al cielo, sin pasar por Versailles

KAMIJO

Sala Cats, Madrid

26 de septiembre de 2026

Redacción: J. A. Díaz.

Fotografía: Javier Paredes.

 

Con todo lo que me gusta Versailles, he de reconocer que no me atrae en exceso la propuesta en solitario de su cantante Kamijo, llamada KAMIJO, más cercana a su pasado remoto y pop como vocalista de Lareine (de donde siempre rescata un par de versiones) que al gran grupo de power metal japonés.

 

Mi interés en acudir a este concierto obedecía, ante todo, a que albergaba la vaga esperanza de escuchar alguna canción versallesca. Si finalmente no había rastro de Versailles en el setlist, como desgraciadamente ocurrió, me consolaba convencido de deleitarme con la puesta en escena kitsch de este soberano del visual kei. Siendo sinceros, dadas las limitaciones de esta sala, no tenía el grupo mucho margen para el atrezzo. Debió de ser consciente de ello, porque sus miembros optaron por una puesta en escena sobria para sus estándares, más allá del par de taconazos que llevaba Kamijo. Así que todos mis posibles gozos acabaron en un pozo.

 

El público era mayoritariamente femenino, con una buena representación de disfraces. Abundaba el estilo Gothic Lolita. Una constelación de luces rojas iluminaba el recinto, palpitando dentro de unas rosas de plástico que los fieles del icono japonés habían comprado religiosamente en el puesto de merchan. Hubo una buena entrada y me sorprendió mucho la intensidad del fanatismo de los allí presentes. En ocasiones, los gritos histéricos podían tener cierto sentido, dado que el cantante dirigió a la audiencia un buen número de gestos seductores, alzándose encaramado al borde del escenario. No acabé de entender que los chillidos se reprodujeran con la misma intensidad cuando bebía agua o cuando se ponía de perfil. KAMIJO tiene un aura pop, Kamijo derrocha carisma y, sumando ambas cosas, supongo que se desatan los yoes adolescentes.

 

 

Por lo que respecta a Kamijo (cuyo nombre se afanó en enseñarnos a pronunciar correctamente), ciertamente parece un vampiro agraciado con la eterna juventud. Ya no cumple los cincuenta años, pero aparenta la mitad. Su voz sigue rindiendo a un nivel envidiable y cuando cantó (más o menos) a capella «Konoyo de Ichiban Utsukushii Barayo» logró emocionarme. Va bien escoltado en directo por músicos muy competentes, con los que derrochó complicidad, en particular, durante «Vampire Rock Star». Ahora bien, dada la ubicuidad de los tramos sinfónicos, se hubiera agradecido un teclista. No voy a rasgarme las vestiduras a estas alturas con los samples pregrabados. Pero me resultó algo grotesco un momento en el que anunció que iban a tocar una canción de piano, cuando el piano que luego sonó era inexistente.

 

 

El setlist de inicio fue este:

 

  1. Louis ~Enketsu no La Vie en Rose~
  2. Sonata
  3. Bara wa Utsukushiku Chiru
  4. INTENSE CARESS
  5. HEEL
  6. Romantique
  7. mademoiselle
  8. Shadow of Oscar
  9. Odyssey
  10. Yamiyo no Lion
  11. Vampire Rock Star
  12. The Anthem

 

Tras una pausa algo larga, los integrantes de KAMIJO retornaron al escenario para cerrar de esta manera:

 

  1. Dakishimerarenagara
  2. Fuyu Tokyo
  3. Behind the Mask
  4. Konoyo de Ichiban Utsukushii Barayo
  5. Royal Blood

 

En realidad, no acabó ahí la cosa, porque resurgió de sus cenizas «Vampire Rock Star» para algarabía del público, que disfrutó de lo lindo la inesperada reprise. No tanto un servidor, que no podía dejar de pensar, a pesar del pegajoso estribillo de ese tema, por qué no dedicaba KAMIJO esos minutos adicionales a tocar «Nosferatu». Un hit del grupo que, inexplicablemente, no sonó. A modo de fin de fiesta, se elevó de entre las masas una bandera de España, con la cara de Kamijo serigrafiada. El cantante aceptó muy ilusionado el regalo y, con los demás miembros del grupo, hicieron ademán de torearse con ella.

 

Se despidieron entre vítores y gritos, no sin antes anunciar que en 2027 KAMIJO visitará Barcelona. En la sala había mucha gente venida de la Ciudad Condal y alrededores, que estalló en abrazos. Yo espero volver a ver a Kamijo ejercer como el impresionante frontman y cantante que es, aunque intentaré reservarme hasta que pueda hacerlo escuchándole cantar los temas de Versailles. Pero antes, los amantes de KAMIJO tienen en breve otra cita que, a la vista de lo tremendamente satisfechos que quedaron con su descarga en Madrid, no deberían perderse.

 

 


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