Director: John Milius
Productora: Dino de Laurentis
Año: 1982
Entre los fans de la espada y brujería, hay bastantes pelis de culto, algunas más de serie B como “Krull” y “Hawk the Slayer” (La espada invencible), y otras grandes producciones como “Willow”, “Legend” o “El Señor de las Bestias”. Pero si hay una que, para la mayoría de los seguidores del género, sobresalga de las demás, esta es sin duda “Conan el Bárbaro”. “Conan” es la película de espada y brujería por antonomasia, y la verdad es que, con razón, pues tiene varios factores que la hacen única.
Antes de continuar, dejadme hacer un apunte: cuando hablo de espada y brujería me refiero a un término que engloba esa corriente de películas fantásticas de los años 80 y finales 70. El señor de los anillos y adaptaciones de libros y sagas fantásticas más modernas, quedarían fuera de esta corriente. Volviendo a “Conan”, yo diría que habría tres factores clave que serían el principal secreto de su éxito. El personaje, el actor y la banda sonora, y evidentemente, un director que conjunta perfectamente estos tres elementos.
El personaje: Conan: héroe creado por el estadounidense Robert E(rvin) Howard (un tipo de esos peculiares que se merece un artículo propio) en la primera mitad de los años treinta. Es un personaje que ganó mucha popularidad en los 70 ya que fue cuando Marvel lo incorporó en su lista de «superhéroes», fue entonces cuando se convirtió en figura popular e interesó a gente como Oliver Stone, quien en un principio había ideado un guion con trama futurista post-apocalíptica. Por suerte para todos, al final el proyectó recayó en John Milius, amigo del mismo Stone y también de Schwarzenegger (a partir de ahora el amigo Arnie). Milius cambió el guion y volvió a situar a Conan en su mundo, o mejor, época natural, la edad Hyboria. Por lo tanto se tenía a un personaje y un mundo relativamente nuevos que empezaban a pegar fuerte entre los aficionados a los cómics.
El actor: Arnie, un joven físicamente súper desarrollado, ganador de siete Mr. Olimpia, el último en 1980, (la película se rodó en el 81, y se le pidió a Arnie que rebajara masa muscular, pues estaba incluso demasiado pasado de músculo como para interpretar a Conan). Otra cosa que agradó a los productores y director de Arnold era su carisma, pues nunca antes de su irrupción el fisicoculturismo había sido tan popular, y es que ese joven austriaco parecía tener un magnetismo especial, a parte de una determinación y una fuerza interior que lo hacían ideal para el papel. No hace falta hablar de lo que fue la carrera de Arnie después de Conan…
La banda sonora: obra de Basil Poledouris (“La caza del octubre rojo”, “Robocop”, “Starship Troopers”…). Está considerada por los expertos como una de las mejores de la historia, y es que perfectamente podría hacer una crónica de la película basándome en los temas del álbum, pues cada uno te transporta a un momento esencial de la película de manera que casi la divide en capítulos. Otro factor esencial para la importancia de la película, es el poco dialogo de la misma.
Es una película de dos horas, con escaso dialogo (no le hace falta más), donde la narración y el silencio (las melodías) tienen mucha notoriedad. Ahí entra en juego el director a la hora de jugar con la música y las imágenes. Pese a que hay narración, el primer dialogo como tal no aparece hasta el segundo cuarto de hora de película. Esto también fue muy importante para la elección de Arnie como protagonista, pues, a parte de su musculatura, su aire extranjero y su acento, encajaban bien con el personaje.
A parte de los tres pilares y el director, también hay un excelente elenco de secundarios, encabezados por James Earl Jones como el antagonista Tulsa Doom, y Max Von Sydow como padre de la acólita de Tulsa. Casos curiosos son los de otra parte de actores, que básicamente eran amateurs: Sandhal Bergman (Valeria), quien era bailarina y practicante de fitness, lo que le valió para el papel, pero no hizo mucho más. Sven-Ole Thorsen (Thorgrim), culturista amigo de Arnie que también tuvo un papel en “Gladiator” (el gladiador con la armadura de tigre).
Gerry Lopez (Subotai), surfista hawaiano, de ascendencia filipina, que era amigo de Milius. Todos ellos, sin embargo, encajaron en sus papeles cumpliendo más que sobradamente. Hablando del reparto, aunque sea sabido por la mayoría, es obligado mencionar a dos intérpretes españoles que aparecen en la peli, Nadiuska, musa del destape español de los 70, en el papel de madre de Conan, y un joven Jorge Sanz, en el papel del pequeño Conan. Esto es debido a que parte del rodaje del filme se efectuó en el desierto de Almería, localización muy popular en esa época, sobre todo para los “spaguetti westerns”.
“Conan el Bárbaro” es el perfecto ejemplo de epicidad y sencillez, de lo que se puede hacer sin necesidad intentar caer en el error de abarcar más de la cuenta como les pasó a muchas películas coetáneas del mismo género, que quisieron ir más allá de sus posibilidades y de las de la época y tiraron demasiado de cartón piedra y efectos de Spectrum/Comodore, lo que las ha hecho envejecer realmente mal (“Krull” y la misma “Conan el Destructor” del 84). En cambio “Conan el Bárbaro” ha aguantado perfectamente el paso del tiempo, pues salvo en un par de escenas, no hay excesivos efectos de esos que hoy te sonrojen.
Escenas míticas las hay a patadas, empezando por los títulos de crédito en los que se forja la espada que enlazan con la masacre de Tulsa Doom a son de las dos piezas musicales más icónicas de la película. Otro punto es que a pesar del poco diálogo, gran parte del mismo es habitualmente recordado entre los fans con frases que han pasado a la historia, de las cuales podría hacer una recopilación, pero me alargaría demasiado.
A parte de recomendar fervientemente su visionado (sobre todo a aquellos que aún no la hayan visto), también recomendaría encarecidamente la escucha de la banda sonora, pues si Wagner es el padre del heavy metal, “Conan” y su banda sonora son el ManowaR del cine. (Por cierto, que Karl Logan, en una entrevista por allá el 2002 me confesó que DeMaio era un gran fan de los cómics y libros de Conan, y no se podía saber).

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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