77/100
9 de octubre de 2026
Nuclear Blast
Cuando descubrí a Graveyard fue con el maravilloso Innocence and Decadence e incluso tuve la suerte de poder disfrutar de ellos en Azkena. Directamente despegué y me lancé a descubrir sus anteriores obras: Graveyard y Lights Out, que son absolutamente memorables. Pero es que había más… ¡Hisingen Blues! Un disco de retro rock llegando al número 1 de las listas de ventas suecas. Parecían no tener techo… Pero a partir de 2018 con Peace y viendo el descafeinado show en el Garage Sound de Madrid, la cosa empezó a bajar.
Creí que era cosa mía más que del grupo, pero innegablemente las cosas cambiaron, el grupo mutó de sonido, los conciertos no eran rutilantes y el material de discos como 6 no convencieron mucho. Añadamos que hubo una separación y que actualmente están en formato trío. Con Fever, su séptima obra, hay una voluntad clara de volver a los orígenes y recuperar ese ángel que tuvieron en sus inicios. ¿Se puede recuperar después de tanto perdido?
“Back from the Grave” posee mucho significado… Ves clarísimamente que el ahora trio tiene la voluntad absoluta de volver a recoger cable y sonar como en sus discos más celebrados. Posiblemente esté más cerca del Innocence and Decadence que de los tres primeros, pero es justo la era mágica. Densidad, rock retro, mucha oscuridad y con la voz de Joakim Nilsson en primer plano. Cadencia hipnótica y el ambiente cavernoso y analógico que uno espera de ellos.
Luego está “Tongue Tied” con crepitaciones iniciales y mucha energía en un up tema lucido y que es lo lo mejor del disco. Esto es justo lo que espero de la banda. La batería de Oskar Bergenhaim cuenta con una especie de cascabel en un tema muy de directo que deja mucho lucimiento a la batería para luego doblar el solo de Nilsson. Sí que hay los efectos de sus últimas obras, pero reconocerás a tus Graveyard perfectamente.
Personalmente me encanta el “Room Tempered” tan cruda como directa y con ese avance machacón rematado por un gran estribillo y con aires muy 70eros, deliciosos. Tema en el que la percusión lo comanda todo y el bajo de Truls Mörck se une. Esos momentos de pausa y la aparente sencillez de todo nos devuelve al grupo de donde no debería haber salido nunca. Los medios tiempos melódicos son una de sus razones de ser y “A Better Cut (Note to Self)” cumple, con mucho fuzz y efectos de neblina. De verdad que temas como este nos devuelven mucho de lo perdido.
Una de las más profundas y destacadas es el “Dead Note”, que va en la pura tradición de piezas maestras lentas como “An industry of Murder” o “The Siren”. Hay la épica, la solemnidad y el aroma clásico del grupo con Joakim cantando con su expresividad que le caracteriza. Hay desde los Sabbath primerizos a el ocultismo de los 70 y los detalles de batería son notables a la vez que van subiendo la intensidad. “Time to Tell” cumple e indaga en el camino trazado a medio tiempo y con mucha intensidad. Digamos que van faltos de la magia de antaño, pero que el noble intento de retorno sobre sus pasos es convincente en gran parte.
“Year of the Horse” suena añeja y posee la vibra de los Hellacopters. Tema directo, sucio y embarrado. La banda suena clásica y como tiene que sonar además de los juegos de coros en un rock de época muy conseguido y notable. Riff entrecortado para “A Means to an End”, evocadora y expresiva en su totalidad y con el solo especial de Nilsson. Su voz es única, y la forma de componer también es otro de los baluartes del combo sueco. Y terminan de complementarlo todo con “Don’t Shoot”, con muchos efectos y deudora de su anterior 6. Juguetona, con paradas y con intención de seguir la senda más actual a pesar de ser un disco que busca mirar para atrás.
Soy de los que vieron en Graveyard a una banda superior, con un material increíble y candidatos a subir como la espuma. Pero desde hace un par de lustros que perdieron el norte y el duende e incluso no me han convencido en directo. Se me hará raro verles en formato trío, pero considero que estas canciones junto a los clásicos pueden hacerles recuperar parte del crédito perdido. Nunca les he descartado pues tienen canciones que directamente son mágicas y cuando brillan en directo enamoran de verdad.


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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