Paradise Lost + Tiamat + Evoken + Hela + Sotabosc
27 de septiembre de 2026
El Poble Espanyol
Organiza: Madness Live!
Redactores: Jordi Tàrrega y Markceröck
Fotos: Tigran Grigorian y Karina Báez (Fotos oficiales Paradise Lost)
¿Morir de éxito? Mejor apostar a doble o nada… A pesar de que el Okkult Session caiga en el domingo de fiesta en Barcelona y que esta vez no pudiésemos disfrutar del espectáculo pirotécnico de La Mercè, como el año pasado, digamos que las previsiones se superaron hasta el punto de que acudió el doble de gente que en la pasada edición. ¡Eso hizo que nos quedásemos sin cerveza! Pero no “pandió el cúnico” y la organización reaccionó bien y rápido. Vivimos otra jornada para enmarcar con Paradise Lost como triunfadores absolutos.

Sotabosc: mensaje y calidad patria (Markceröck)
Desde los primeros compases, el grupo construyó una sonoridad densa mediante el contraste entre veloces trémolos, voces rasgadas y desarrollos instrumentales de evolución pausada. La sección rítmica desempeñó un papel fundamental para mantener la consistencia del conjunto y sostener las diferentes capas de guitarra, especialmente en un horario en el que el sonido de La Carpa suele requerir algunos ajustes.
La luz natural aportó un contraste particular a una propuesta concebida desde parámetros más sombríos. Sotabosc aprovechó esa dicotomía para desplegar una actuación en la que la dimensión musical convivió con su discurso político. El compromiso antifascista de la formación y unas letras interpretadas íntegramente en catalán forman parte de una identidad artística en la que ambos aspectos aparecen estrechamente vinculados.

El repertorio se articuló alrededor de dos vertientes de su propuesta. La primera estuvo representada por la trilogía basada en las composiciones originales de Ulmus, proyecto de dark folk. “Nerthus”, “Heimdall” y “Freyja” fueron reinterpretadas y trasladadas desde su concepción acústica e instrumental hacia un terreno más contundente, próximo al atmospheric black metal y enriquecido con elementos del post-rock.
Las tres piezas desarrollaron una marcada temática vinculada a la naturaleza, los animales y los bosques, alternando pasajes de mayor intensidad con secciones instrumentales más abiertas. La recta final llegó con “El batec dels Maquis / Records vius en la foscor”, composición de más de 15 minutos que permitió al grupo mostrar su faceta más experimental. Sus cambios rítmicos, extensos desarrollos instrumentales y voces desgarradas concentraron buena parte de los elementos que definen la personalidad de Sotabosc.

Hela se reivindican desde Alicante (Marlkceröck)
El relevo correspondió a Hela, formación procedente de Alicante que modificó por completo la dinámica de La Carpa con su particular aproximación al doom metal. Frente a la velocidad de Sotabosc, el grupo apostó por tempos contenidos, guitarras graves y estructuras de largo recorrido.

Con “Vessel to Nowhere” y “Crystal Bridge” entre los momentos destacados, Hela construyó una interpretación basada en la combinación de pasajes pausados, voces cargadas de emotividad y secciones dominadas por una pesada distorsión. La banda demostró un buen control de las dinámicas, alternando momentos de mayor contención con otros de considerable intensidad.
Su actuación sirvió como transición hacia la parte más pesada de la programación, con Evoken, Tiamat y Paradise Lost todavía por llegar, y confirmó la presencia de una escena underground local con propuestas capaces de desenvolverse con solvencia dentro de una programación de estas características.

Evoken: Doom de manual y chupada de calaveras (Jordi Tàrrega)
Nunca una banda había sido tan perfecta para el festival, pero nunca una agrupación se me ha hecho tan lineal en todo su concierto. Y eso que los de New Jersey tienen historia y me pareció todo un puntazo que los trajeran al Okkult, pero su funeral doom de manual cumplió sin terminar de despegar, muy a pesar de que técnicamente el grupo está más que dotado y que saben ofrecer canciones cambiantes como “Matins”. Me sorprendió la entrada antes con el bajista Dave Wagner empuñando dos calaveras.
Las voces (todas) guturales de John Paradiso venían del flanco derecho del escenario en el que se instaló el vocalista-guitarrista, algo original. Los teclados envolvieron en tinieblas un doom lento y pesumbroso y las guitarras no terminaron de lucir en los muchos tramos instrumentales, que son una de las grandes señas de identidad del grupo. Su baterista Vince Berkay vestía capucha y el grupo rehúye de la comercialidad y de los estribillos. Súmale a eso temáticas cenizas de sus letras y teníamos un funeral en toda regla.

Creí que no iban ni a dirigirse a la gente, pero lo hicieron inmersos en su linealidad en un doom que era café para muy cafeteros. No terminamos de epatar con ellos, la gente no cantó y se mantuvo expectante y respetuosa, además, lo más rompedor de todo fue la aparición otra vez de las calaveras con los lametones del bajista. Ellos mismos notaron cierta frialdad hasta el punto de que terminaron antes sin llegar a brillar, muy a pesar de que tienen inmensa calidad y que esos temas en la noche habrían sido mucho más impactantes.

Tiamat: De más a menos en un show correcto (Jordi Tàrrega)
Yo venía especialmente para ver a los Tiamat de Johan Edlund, un tipo al que considero un genio y una banda cara de ver por estos lares. La enorme cola en las firmas presagiaba algo muy grande y especial, y de verdad que ese inicio con la esplendorosa “In Dreams”, con esas dos voces tan diferentes, nos puso en solfa. Johan iba con un gorro de cowboy y gafas de sol, y es un tipo que le pone glamour al doom, pero la cosa fue decayendo a medida que avanzaba todo. Y eso que “Clouds” y “Smell of Incense” llegaron a brillar bajo esas luces, primero rojas, luego verdes.

“Amo a España” fue su primera interacción con la gente, y mantuvieron el tipo con la genial “The Sleeping Beauty”. La banda mantuvo la columna vertebral de un directo en el que la voz empezó a flaquear, pero… fue en “Divided” cuando se les vieron las costuras. Las canciones más melódicas de su etapa a partir del A Deeper Kind of Slumber parece que quieren que suene como en los discos Wildhoney y Clouds, y eso mermó un poco el show. Creo sinceramente que ese mismo cocierto con el apoyo de una voz femenina hubiese sido majestuoso, pero no fue el caso.
Johan se apoyó en una banda espectacular y fiable, pero más que cantar narra y eso hizo que maravillas del calado de “Vote for Love” o “Brighter than the Sun” quedaran a años luz de como suenan en estudio. Tampoco nos quejaremos cuando el repertorio incluye maravillas como “The Ar” o “Whatever that Hurts”, pero esa sensación de que se cumplía bien y poco más, estaba más que presente. Espárragos de luz en amarillo y destellos de calidad hasta ese final que fue “Gaia”. Eso sí, me quedare con la preciosa “Phantasma De Luxe”, algo descafeinada. Y oigan… que no toquen “Cold Seed”, me parece una afrenta.

Paradise Lost se marcan el show de la noche (Jordi Tàrrega)
Era mi séptima vez con la banda de Nick Holmes y… nunca les había visto un show capaz de dejarme boquiabierto o de enamorarme. Son una de las mejores agrupaciones de la historia del heavy metal, pero en directo siempre han cojeado de sets cortos, de sonidos mejorables o de sets discutibles. Lo que consiguieron en el Okkult de Barcelona fue gloria bendita: PUNTO. ¡Y ya era hora! Aquí los de Halifax demostraron que son historia viva del estilo y que pueden ofrecer conciertazos inmensos.

El quinteto salió a escena con un enorme logo de fondo y una pecera para el baterista Jeff Singer y ya desde “Serpent on the Cross” dejaron patente que no venían de visita o de turismo. Enorme tema que te demuestra que el Ascension es una obra mayor y que suenan como nadie. Nos cogieron con el pie cambiado, y cambio de tercio absoluto con el “One Second”. Inesperada visita a ese disco para luego encaramarse a su obra maestra y marcarse un “The Last Time”, muy cantada e intensa hasta el punto de que fue de lo mejor de la noche. Pocas veces ha sonado Paradise Lost con esta pulcritud y con tantos matices.
Maravillosos en “The Enemy”, muy esperada y que vino de la mano por la posterior e histórica “As I Die”… Uno de los momentos de un festival que hizo las delicias de los asistentes. Primera parte apabullante y excepcional, con todo un recinto a tope que dejó bien claro a qué banda iban a ver. Nick Holmes cantó espectacularmente bien y el gentío agradeció la posterior “Salvation”, con cuervos y campanas de adorno. “Requiem” estuvo a la misma altura y esa “Say Just Words” sonó a gloria bendita. La de etapas que posee esta gente y qué bien que las defienden todas (no como Tiamat…).

Gregor Mackintosh fue un jefazo y el grupo brilló a pesar de que nos sorprendieran con la versión de Bronski Beat “Smalltown Boy”. Vale que ocupa el terreno de otros clásicos, pero está bien que jueguen a variar el set. Me mantendré incólumne en que es una jodienda que del estratosférico Icon sólo toquen el “Embers Fire”, pero ese día se lo perdonamos todo. Y para finalizar dieron cancha a lo nuevo con “Ghosts” y “Silence like the Grave”. Yo vi a los mejores Paradise Lost en directo hasta la fecha y esto ya justifica por si solo el festival.
Hay grandes sorpresas para el próximo Okkult Session, así que estad atentos o… leed entre líneas.

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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