En 2016, Jinjer todavía estaba lejos de ser uno de los nombres imprescindibles del metal moderno. King of Everything, publicado el 29 de julio de aquel año a través de Napalm Records, fue el trabajo que comenzó a cambiar esa situación. Dentro de un disco técnicamente ambicioso había una canción que acabaría adquiriendo una dimensión propia: «Pisces».
La formación ucraniana ya había desarrollado una personalidad reconocible alrededor del metalcore, el groove metal y elementos progresivos, pero «Pisces» consiguió condensar en poco más de cinco minutos aquello que hacía diferente a Jinjer. La canción terminó convirtiéndose en su gran carta de presentación internacional, especialmente después de que una interpretación en directo publicada en vídeo se hiciera viral y mostrara al mundo la extraordinaria amplitud vocal de Tatiana Shmayluk.
Lo interesante es que el éxito no nació de una estrategia diseñada para hacerse viral. La propia banda grabó aquella actuación con medios modestos, sin imaginar que acabaría multiplicando exponencialmente su audiencia. De repente, millones de personas estaban descubriendo que aquella mujer que parecía cantar una canción alternativa delicada podía transformarse en una auténtica bestia vocal.
Y ahí empieza la magia.
CONTEXTO: EL PUNTO DE INFLEXIÓN DE JINJER
«Pisces» apareció en un momento en el que Jinjer estaba construyendo todavía su identidad internacional. El grupo había conseguido llamar la atención gracias a una combinación poco habitual: precisión instrumental, groove, estructuras cambiantes y una voz capaz de desplazarse desde la melodía hasta el registro gutural sin que ninguno de los dos extremos pareciera impostado.
La canción está acreditada a Tatiana Shmayluk, Roman Ibramkhalilov, Eugene Abdiukhanov y Dmitry Herasimov, y fue producida por Jinjer junto a Max Pasechnik.
El propio concepto de «Pisces» juega con la dualidad. El título hace referencia al signo zodiacal de «Piscis» y la letra utiliza imágenes relacionadas con el agua, la vulnerabilidad y la supervivencia. La protagonista parece avanzar constantemente contra la corriente, intentando encontrar un lugar al que pertenecer. Es una imagen sencilla, pero profundamente universal.
La posterior explosión del vídeo en directo convirtió además esa dualidad en algo visual: una mujer aparentemente frágil que, sin cambiar de posición ni de actitud, podía modificar completamente la percepción del oyente con su voz.

LETRA: VIVIR CONTRA LA CORRIENTE
El comienzo de la letra presenta a alguien que intenta enfrentarse a sí mismo, avanzar hacia un nuevo amanecer, aceptar el sufrimiento y aprender a convivir con aquello que lleva dentro. La expresión «Today I’ll be a friend of mine» resume una de las ideas fundamentales del tema: la necesidad de dejar de luchar contra uno mismo.
Después aparece la imagen del pez: «One being brings life / Another runs for death»
La canción introduce una dualidad entre vida y muerte que posteriormente se vuelve mucho más violenta. Aparecen las escamas, la inocencia, los anzuelos y las redes. El pez sabe que esas trampas existen, pero sigue siendo vulnerable ante ellas. La metáfora alcanza su punto más cruel en los últimos versos: «los peces de Piscis nadan durante toda su vida contra la corriente, buscando un lugar donde puedan encontrar la luz, solo para terminar capturados y sometidos a la violencia humana».
La repetición final de «Emeralds are ripped away» resulta especialmente brutal porque abandona cualquier ambigüedad.
Los «esmeraldas» pueden entenderse como aquello valioso que se encuentra dentro de nosotros, ya sea identidad, inocencia, vida, aquello que nos hace únicos. La violencia exterior termina arrancándolo. Y ahí es donde Pisces deja de ser una canción sobre un pez y se convierte en una canción sobre ser vulnerable en un entorno que puede convertir esa vulnerabilidad en una debilidad.
Step forward and meet a new sunrise
A coward is shivering inside
Today I’ll be a friend of mine
Who swallows suffering with smile
I drew a different reality
With unconditional loyalty
Ego hardly can be piqued
‘Cause I’m selfless
Scale armour blaze
Virgin innocence
One being brings life
Another runs for death
Scale armour blaze
Virgin innocence
One being brings life
Another runs for death
No promises I ever give
Don’t rely on me and I won’t deceive
The beginning or the end you can’t tell
When I wave my fin and shake my tail
I grew in different normality
With unblamable morality
Hooks and nets are there for me
But I’m skittish
Scale armour blaze
Virgin innocence
One being brings life
Another runs for death
Scale armour blaze
Virgin innocence
One being brings life
Another runs for death
Neptune’s child shivering inside
Drowns in the liquid gold
Cherished his life to the underworld
Meet me flashing when the winter cries
Pisces swimming through the river
All their life against the stream
Searching for a hook to catch on and see their Sun beam
Then suffocate in painful tortures
On cutting tables of callous men
Under a knife of handsome butchers
Emeralds are ripped away (x4)
MÚSICA: El contraste como arma
La composición es extraordinariamente inteligente porque el famoso cambio vocal no funciona como un simple truco. La primera mitad construye una atmósfera contenida. El bajo tiene espacio, la batería trabaja con una dinámica controlada y la guitarra evita saturar el espectro. Todo está diseñado para que la voz limpia de Tatiana sea el centro.
Después llega el cambio y la canción se transforma, pero no abandona lo anterior, si no que revela su otra mitad. Los guturales aparecen acompañados por una base mucho más pesada y por un groove que modifica completamente la sensación física del tema. La batería gana contundencia, las guitarras adquieren mayor densidad y la voz pasa de transmitir vulnerabilidad a proyectar amenaza.
La genialidad está precisamente en que ambas partes pertenecen a la misma canción, no son dos personajes pegados artificialmente, si no que son dos estados emocionales de una misma persona. Por eso la transición funciona tan bien.
VEREDICTO
El impacto de «Pisces» va mucho más allá de su técnica vocal. La canción permitió que Jinjer llegara a personas que jamás habrían buscado deliberadamente una banda de metal ucraniana. Algunos llegaron por el vídeo. Otros por el cambio vocal. Otros por curiosidad.
Pero muchos se quedaron por algo mucho más difícil de fabricar, como es el reconocimiento emocional. En directo, cuando el público espera ese cambio y miles de personas reaccionan simultáneamente, la canción deja de ser solamente una composición de Jinjer. Se convierte en un ritual compartido.
Eso es lo que convierte a Pisces en una Canción Perfecta. No porque sea impecable desde una perspectiva matemática, sino porque entiende que la música puede representar una contradicción humana y hacer que miles de personas diferentes se reconozcan en ella. Jinjer no necesitó elegir entre delicadeza y brutalidad, demostró que ambas podían vivir exactamente en el mismo lugar.
Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.
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