Slippery When Wet
18 de agosto de 1986
Mercury Records
Slippery When Wet, tercer álbum de estudio de Bon Jovi, fue un disco que cambió las reglas del juego. Publicado el 18 de agosto de 1986, el álbum cumple ahora cuarenta años y fue mucho más que el gran salto comercial de una banda de Nueva Jersey. A día de hoy, es uno de los discos que mejor explican cómo el hard rock de los ochenta consiguió abandonar los márgenes del género para instalarse definitivamente en el centro de la cultura popular.
Por esos lares, Bon Jovi todavía no eran gran cosa, para qué engañarnos: la banda había publicado su debut homónimo en 1984 y 7800° Fahrenheit un años antes, pero ninguno de los dos había conseguido situarlos en la primera división del rock internacional. Si querían llegar a despuntar, necesitaban algo más. Necesitaban canciones que pudieran funcionar en una emisora de rock, en MTV, en un pabellón deportivo y, al mismo tiempo, en la habitación de un adolescente. Esa fue una de las grandes virtudes de Slippery When Wet: ser un álbum pensado para todos los gustos.
Era suficientemente duro para que los seguidores del hard rock lo aceptasen, suficientemente melódico para conquistar las emisoras de radio y suficientemente elegante para no quedar reducido al estereotipo del llamado hair metal. Así pues, Bon Jovi no necesitaba renunciar al volumen, a las guitarras de Richie Sambora o a la actitud de una banda de rock de estadio; simplemente entendió que una gran canción podía ser más poderosa que cualquier demostración de fuerza. Esa accesibilidad fue decisiva.
Slippery When Wet podía gustar al fan del metal, al seguidor del rock melódico, al público adolescente y a quien simplemente escuchaba la radio. Era un disco de guitarras, pero también de estribillos. De cuero y amplificadores, pero también de historias reconocibles. De actitud rockera, pero sin la suciedad o la provocación que podían alejar a una parte del público. ¡Y los números fueron demoledores! Slippery When Wet llegó al número 1 del Billboard 200 y permaneció ocho semanas en lo más alto. Terminó convirtiéndose en uno de los grandes fenómenos comerciales de la década y abrió a Bon Jovi definitivamente las puertas del gran público.
Desmond Child entra en escena…
Pero la harina que cambió el costal fue la colaboración con Desmond Child, quien ya había trabajado previamente con Kiss —Paul Stanley fue precisamente quien facilitó el contacto con Jon Bon Jovi— y ya tenía experiencia escribiendo canciones que combinaban la contundencia del rock con una capacidad extraordinaria para construir melodías memorables. El encuentro entre los tres se produjo en el sótano de la casa de los padres de Richie Sambora en Nueva Jersey. Child llegó con algo que acabaría siendo decisivo, un título:
“I had a title that I brought in, Bob Crewe-style — because he wouldn’t even start a song unless we had a killer title — ‘You Give Love a Bad Name.’” [“Llevaba un título que había traído conmigo, al estilo de Bob Crewe, porque él ni siquiera empezaba una canción si no tenía un título demoledor: ‘You Give Love a Bad Name’” (entrevista a Desmond Child, publicada en su web oficial)].
El título provocó una reacción inmediata en Jon. Child lo recuerda con una imagen que parece escrita para una película sobre el nacimiento de un clásico:
“It was the first time I saw that billion-dollar Bon Jovi smile, those teeth.” [“Fue la primera vez que vi esa sonrisa de Bon Jovi de mil millones de dólares, esos dientes” (The Guardian, entrevista a Desmond Child, 2023)].
A partir de ahí ocurrió algo casi mágico. Jon recuperó una frase de una canción anterior, “Shot Through the Heart”, y la convirtió en el punto de partida del nuevo tema. Child, Sambora y Bon Jovi acabaron construyendo la canción prácticamente de inmediato.
“Then the three of us said, ‘You give love a bad name.’ Then we had our first slap five, and then that song was written within an hour and a half. It was, like, channeled.” [“Entonces los tres dijimos: ‘You give love a bad name’. Después chocamos las manos por primera vez y la canción quedó escrita en una hora y media. Fue como si hubiese sido canalizada” (Ibidem)].
Una anécdota que resume perfectamente lo que ocurrió durante aquellas sesiones, puesto que no se trataba simplemente de añadir a un compositor externo a una banda. Child fue alguien que entendió inmediatamente qué podía ser Bon Jovi y, sobre todo, qué podía llegar a ser una canción de Bon Jovi. Su aportación al álbum quedó finalmente acreditada en tres temas: “You Give Love a Bad Name”, “Livin’ on a Prayer” y “Without Love”, como consta en la discografía oficial de Desmond Child.
El disco
Si analizamos algunas de las canciones del disco, éste comienza prácticamente como una declaración de intenciones. Después de “Let It Rock”, llega “You Give Love a Bad Name” y, con ella, uno de los estribillos más reconocibles de toda la década. La canción tenía además una historia previa. Child había compuesto para Bonnie Tyler “If You Were a Woman (And I Was a Man)”, y parte de aquella idea terminó transformándose en el clásico de Bon Jovi. La otra pieza del puzzle fue aquella frase que Jon había dejado fuera de “Shot Through the Heart”.
Aunque, si “You Give Love a Bad Name” convirtió a Bon Jovi en una banda de éxito, “Livin’ on a Prayer” la convirtió en un fenómeno. Y aquí aparece una de las mejores historias de todo el proceso de creación de Slippery When Wet. La canción no estaba entre las favoritas de Jon Bon Jovi. De hecho, Child recuerda que habían compuesto decenas de canciones para el álbum y que “Livin’ on a Prayer” estuvo a punto de no entrar:
“Jon thought it was a bit sentimental and that wasn’t the type of hard rock sound he was looking for at that time. Richie and I got down on our hands and knees and begged him to at least try and record the song.” [“Jon pensaba que era un poco sentimental y que no era el tipo de sonido de hard rock que buscaba en aquel momento. Richie y yo nos pusimos literalmente de rodillas y le suplicamos que al menos intentara grabar la canción” (entrevista a Child publicada en su web oficial y vinculada a una conversación con PEOPLE)].
Y el desenlace es conocido por todos. “Livin’ on a Prayer” acabaría convirtiéndose en el gran himno de Bon Jovi. Con todo, la grandeza de “Livin’ on a Prayer” está también en su historia. Tommy y Gina son personajes ficticios, pero la canción nació de experiencias reales de los tres compositores. Para Child, la inspiración procedía de los años de dificultades económicas que había vivido en Nueva York junto a Maria Vidal, cantante y posteriormente miembro de Desmond Child & Rouge:
“I brought the story of me and Maria because she worked in a diner called Once Upon a Stove — they had singing and dancing waitresses and waiters — and her waitress name was Gina Velvet.” [“Yo aporté mi historia con Maria, porque ella trabajaba en un restaurante llamado Once Upon a Stove —tenían camareros y camareras que cantaban y bailaban— y su nombre como camarera era Gina Velvet.” (véase la web oficial de Child)].
Incluso el nombre de Tommy tiene una explicación curiosa. Originalmente, Child había pensado en llamar al personaje masculino Johnny, su propio nombre de nacimiento. Pero Jon Bon Jovi tuvo un problema bastante evidente:
“I suggested Johnny and Gina because Johnny is my real name. Jon said, ‘Well, I can’t sing Johnny because then I’d be singing about myself.’” [“Propuse Johnny y Gina porque Johnny es mi verdadero nombre. Jon dijo: ‘Bueno, no puedo cantar Johnny porque entonces estaría cantando sobre mí mismo’”]
Así nació Tommy. Pero sobretodo, lo extraordinario es que una canción construida a partir de tres historias personales terminó convirtiéndose en una historia universal. Tommy y Gina podían ser cualquier pareja intentando sobrevivir en cualquier lugar.
Si las dos canciones anteriores representaban la cara más inmediata y comercial del álbum, “Wanted Dead or Alive” aportaba algo diferente. Era el momento cinematográfico. La guitarra acústica, la voz de Jon y aquella imagen del músico como un pistolero condenado a vivir eternamente en la carretera construían una especie de western moderno. Bon Jovi convertía la vida de una banda de rock en una leyenda.
La canción fue escrita por Jon Bon Jovi y Richie Sambora y se convirtió en otro de los grandes clásicos del álbum. No necesitaba el muro de guitarras de “You Give Love a Bad Name”. Funcionaba precisamente porque dejaba espacio a la voz, a la melodía y a la narrativa.
En otro orden de cosas, “Never Say Goodbye” mostró la capacidad de Bon Jovi para manejar el terreno sentimental sin caer en la blandura. La canción ayudó a ampliar todavía más el espectro del público del álbum. El grupo podía sonar poderoso, festivo, épico o romántico sin dejar de parecer Bon Jovi. Y esa versatilidad fue fundamental para explicar por qué Slippery When Wet llegó a públicos que normalmente no escuchaban hard rock. El álbum no exigía pertenencia a una tribu. ¡No hacía falta ser un heavy para escuchar Bon Jovi! Podía escucharlo prácticamente cualquiera.
Aunque, reducir Slippery When Wet a sus tres grandes singles sería injusto. “Raise Your Hands” representa la faceta más directa y festiva del álbum, un auténtico himno de estadio pensado para levantar miles de brazos. “Without Love”, una de las tres composiciones de Desmond Child en el disco, demuestra que la colaboración entre los tres no se limitó a los dos grandes singles. “I’d Die for You”, “Social Disease” y “Wild in the Streets” completan un álbum extraordinariamente equilibrado.
Sin embargo, lo que se podría deducir por lo hasta ahora dicho es Slippery When Wet es una colección de singles pegados unos a otros. ¡Pero no es así! Tiene una identidad. El sonido es compacto. Las guitarras de Richie Sambora están siempre presentes, pero nunca compiten con las canciones. La voz de Jon Bon Jovi tiene fuerza suficiente para liderar un estadio, pero también una vulnerabilidad que permite que las baladas funcionen. Y detrás de todo está una producción pensada para hacer que aquellas canciones sonaran enormes.
Y entonces está la portada… La imagen que hoy asociamos inmediatamente con Slippery When Wet —la bolsa de plástico negra mojada con el título escrito sobre ella— no era el diseño original (Thanks God!). La primera propuesta mostraba a una modelo con una camiseta mojada y una imagen mucho más explícita. Aquella portada acabó siendo sustituida y la famosa bolsa negra, lamentablemente, se convirtió en la solución definitiva. Pero, ¡ojo al parche! Existe una pequeña joya para coleccionistas: la edición japonesa conservó la portada original. Pensándolo fríamente, la portada original, a mi modo de ver, más cercana al rollo del hard rock ochentero, hubiera cerrado algunas puertas a la banda…

Pero, como decíamos más arriba, este disco cambió las reglas del juego. Bon Jovi pasó de ser una prometedora banda de hard rock a convertirse en una institución. El álbum alcanzó el número uno en Estados Unidos y abrió definitivamente las puertas del gran público a una generación de bandas de hard rock y glam metal. Aunque quizá su mayor legado sea otro. Demostró que el rock podía ser enorme sin necesidad de perder las melodías. Que una canción podía tener guitarras contundentes y, al mismo tiempo, convertirse en un éxito radiofónico. Que un cantante podía hablar de amor, precariedad, carretera o desamor sin abandonar la actitud de una estrella de rock. Y, sobre todo, demostró el poder de una buena canción.
Veredicto
En 1986, Bon Jovi encontró la fórmula que llevaba años buscando. Jon Bon Jovi puso la personalidad y la voz; Richie Sambora aportó unas guitarras capaces de cantar tanto como el propio cantante; Bruce Fairbairn dio forma al sonido; y Desmond Child ayudó a convertir algunas de aquellas composiciones en auténticos himnos. Pero quizá lo más importante fue que todos entendieron algo que parece sencillo y que, sin embargo, resulta extraordinariamente difícil: una canción no necesita ser complicada para ser grande.
Fijaos en “You Give Love a Bad Name”, “Livin’ on a Prayer”, “Wanted Dead or Alive” y “Never Say Goodbye”, que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Cuatro décadas después, basta con que suenen las primeras notas de cualquiera de ellas para comprobar que aquello no fue simplemente un éxito comercial. Fue un fenómeno cultural.


Jordy Stanley. Profesor de Lengua y Literatura, historiador y freaky en general, posee diferentes obras de ámbito académico y divulgativo. Su último libro, Conan a lo largo de los filmes (PanoArtBooks, 2022) ha agotado sus dos ediciones. Entre lo destacado de su discografía, podemos hallar Henry Dark (2009), de su anterior banda, HENRY DARK y el flamante LP, KISS my Covers (2024), donde tributa a KISS, la banda de su vida, de una manera muy particular. Guitarrista y cantante, otra de sus múltiples facetas es la de youtuber y redactor musical.
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