En esta segunda parte (Parte 1 aquí) Boikot habla sobre su trayectoria de más de treinta años, la publicación de su nuevo disco y la importancia de mantener un mensaje social y político en sus canciones. La banda reflexiona sobre la conexión entre generaciones de seguidores, la evolución de su música, los cambios en sus directos y el futuro del rock y los festivales. Además, comentan la creación del nuevo álbum y la ilusión por seguir sobre los escenarios.
Evidentemente la derecha está en auge, pero entiendo que ahora, con la salida del disco, estaréis haciendo muchísimas entrevistas. ¿Alguna vez un entrevistador de derechas os ha intentado poner contra las cuerdas o normalmente solo os entrevistan medios más afines a la izquierda?
En general, los medios que están abiertos a debatir este tipo de temas suelen ser más progresistas. Nosotros no tenemos ningún problema en acudir a cualquier medio, sea del signo que sea. Si quieren hablar con nosotros, iremos encantados. Lo que ocurre es que no nos invitan. No les gusta nuestro mensaje ni nuestras ideas. Nunca se ha dado el caso, pero tampoco me sorprende. Aun así, si alguien quiere que vayamos a su programa, iremos sin ningún problema.
Me venía una pregunta a raíz de lo que comentabas. ¿Os preocupó que este disco pudiera haceros perder seguidores? Gente que antes compartía vuestro mensaje y que ahora ya no piense igual. ¿Había cierto miedo a una respuesta negativa por parte de una parte de vuestra base de fans?
Yo creo que nuestro discurso, después de más de treinta años, está muy claro. Es un poco como el fútbol: quien es de un equipo suele seguir siéndolo. En nuestro caso, la gente que nos ha acompañado durante todos estos años sigue sintiendo que nuestras canciones forman parte de su vida. Les han acompañado en momentos importantes, les han servido para sentirse menos derrotados y nuestros conciertos siguen siendo, en cierto modo, un acto colectivo con un componente político.
Cuando algo te gusta de verdad no deja de gustarte. Puede que ya no vayas a tantos conciertos o que sigas menos a la banda, pero las canciones permanecen.
¿Y cómo es vuestra relación con la gente joven, con quienes tienen ahora entre 15 y 18 años? ¿Os cuesta más conectar con esa generación?
Pues mira, lo más bonito que nos pasa y lo que más vitamina nos da, tanto musical como socialmente, es llegar a un concierto y encontrarnos con tres generaciones distintas. Tenemos gente que venía con veinte años a vernos y ahora viene con sus hijos. También hay personas de cincuenta o sesenta años que siguen acompañándonos.
Ver tres generaciones cantando las mismas canciones es mágico. Es una de las razones por las que seguimos haciendo esto y una de las cosas más bonitas que pueden ocurrirte en el mundo de la música. No solo por las ideas que transmites, sino porque ves que tus canciones siguen resistiendo el paso del tiempo.
Es verdad que hemos notado el relevo generacional. Hay gente que deja de venir porque tiene una hipoteca, porque ha sido padre o madre o porque la vida cambia. Pero lo bueno es que siempre hemos conseguido enganchar a otra generación. Ahora mismo creo que Boikot está viviendo uno de los mejores momentos de su carrera. Eso lo notas cuando sales a tocar a festivales y ves la respuesta del público.
La banda lleva más de treinta años y, sin embargo, sigue funcionando incluso mejor que en sus comienzos. Además, con este disco hemos conseguido algo muy importante: probablemente es el trabajo con el que más satisfechos hemos quedado. Siempre decimos que las canciones nunca se terminan, simplemente se abandonan, porque siempre cambiarías algo. Pero en este caso sentimos que están terminadas en un noventa por ciento, y eso ha sido posible porque hemos tenido tiempo para trabajarlas.
Para nosotros, probablemente sea el disco más completo de Boikot. Incluye canciones como «Los últimos niños», junto a Ara Malikian, que creo sinceramente que va a quedar entre las mejores composiciones que hemos hecho.
Hablando de los directos, luego comentaremos los próximos conciertos, pero también quería recordar que hace poco estuvisteis en Barcelona, en la Telecogresca.
Correcto. Estuvimos allí presentando el disco. En ese momento solo habían salido el videoclip de «Toro» y la canción con Ara Malikian, pero ya tocamos diez temas del nuevo álbum… De hecho, ahora tenemos toda la gira de festivales de verano y hemos decidido presentar el disco de una forma diferente. Normalmente, cuando un grupo publica un álbum, hace primero una gira de salas para su público. Nosotros hemos optado por lo contrario: aprovechar todos los festivales que tenemos este verano, que son bastantes, para presentar las canciones nuevas delante de seis, siete, ocho o incluso nueve mil personas.
Además, mucha gente ni siquiera sabe que hemos sacado un disco. Con las redes sociales y la cantidad de información que circula, al final muchas cosas pasan desapercibidas.
Nos ocurre continuamente. Hay gente que nos dice: «Me gusta mucho lo último que habéis sacado». Y yo pregunto: «¿Cuál?». Por ejemplo, «Me levantaré otra vez», con Ska-P, que ya fue el quinto adelanto. Y me responden: «No, no, el de Ara Malikian«. Les digo: «¡Pero si ese salió en febrero!». Estamos ya en junio y todavía hay gente que acaba de descubrirlo. Así que todavía les quedan unas cuantas canciones por escuchar.
El otro día tocamos en Extremusika y pasó exactamente eso. Interpretamos diez temas del disco cuando solo habían salido tres, y la reacción del público fue espectacular. Incluso amigos músicos que estaban allí nos decían: «Eso solo lo podéis hacer vosotros: presentar diez canciones nuevas en un festival y que la gente no se vaya».
Yo creo que el público también está un poco cansado de escuchar siempre el mismo repertorio. Al final existe un desgaste. Las canciones necesitan renovarse y meter diez temas nuevos le da muchísimo aire fresco al repertorio de Boikot. También nos ha devuelto a nosotros mucha ilusión.
Ahora tenemos muchas ganas del Alterna Festival, que será el primero en el que tocaremos con el disco ya completamente publicado. Tenemos muchas ganas de comprobar esa reacción y esa química con la gente.
Quería preguntarte también por la formación. Boikot apenas ha cambiado a lo largo de los años, pero sí he notado que las voces están repartidas de otra manera. Juan tenía antes mucho peso y en este disco parece que menos. Y tengo que decir una cosa: los tres tenéis un vozarrón y un timbre muy diferente entre vosotros. ¿Por qué en este disco se escucha menos a Juankar?
Lo bueno que tiene Boikot, y siempre lo decimos, es que probablemente seamos uno de los pocos grupos donde puedes disfrutar de tres cantantes. Recuerdo que Barricada también tenía varias voces, con Boni y El Drogas, incluso Alfredo, pero nosotros siempre hemos apostado por esa variedad.
Este disco nace de la necesidad de expresar determinadas ideas. Cada uno ha escrito y defendido las canciones que sentía más suyas. Cada uno canta aquellas composiciones que ha desarrollado, así que, simplemente, en este disco Juankar ha aportado menos canciones, Alberto algunas más y yo bastante más.
Además, cada uno tiene un estilo musical muy propio. No tiene nada que ver una canción como «Cenizas en el corazón», de Juankar, con «Ayer tuve un sueño» o con «Que te den», de Alberto. Esa diversidad forma parte de la identidad de Boikot desde hace muchísimos años.
En realidad, esta fórmula la llevamos aplicando desde Tus problemas crecen. Lo que pasa es que ahora se nota más. Ya en los últimos discos yo venía cantando más temas, pero no responde a ninguna decisión especial. Simplemente cada uno llega con sus canciones, sus letras y su forma de interpretarlas.
De verdad que no lo digo por cumplir. Los tres tenéis una voz espectacular. Siguiendo con los directos, comentabas que habéis incorporado diez canciones nuevas del disco. Pero, de todo vuestro repertorio, ¿cuáles son esos temas que sí o sí tienen que sonar? Esas canciones que, si no las tocáis, el público os lo recrimina.
Pues mira, no sabría decirte. Hemos quitado, por ejemplo, «Inés», que siempre había sido uno de los pilares de nuestros conciertos, y no ha pasado absolutamente nada. Nadie ha venido a decirnos: «¿Cómo habéis podido quitarla?».
¿Y cuál no quitarías nunca?
Es que tenemos muchas canciones y es muy complicado elegir.
Claro, es que estaba repasando toda vuestra discografía y hay temas como «Tierra quemada» que me encantan, pero entiendo que no cabe todo en un concierto.
Claro. Lo bueno llegará cuando hagamos la gira de salas después del verano. Ahí sí podremos tocar dos horas o dos horas y media y recuperar muchas canciones que en los festivales es imposible incluir. Esa es nuestra intención.
Durante los últimos cinco o seis años prácticamente hemos tocado siempre el mismo repertorio. Eso genera un desgaste importante. Hay canciones que necesitaban descansar y, de momento, nadie las echa de menos porque las hemos interpretado tantísimas veces que el público ya las tiene muy presentes.
Ahora podemos permitirnos darles un respiro y dejar espacio para el nuevo material. Tengo mucha fe en este disco. Por el feedback que estamos recibiendo, creo que muchas de estas canciones van a quedarse en el repertorio durante muchos años.
¿Y «Kualquier Día» también?
Bueno… nunca digas nunca. A lo mejor algún día tampoco la tocamos… No lo sé, la verdad. En principio sí que hay canciones como «Hablarán las calles», «Kualquier día», «Sin tiempo para respirar» o «Bajo el suelo» que considero auténticos himnos y que seguimos tocando. A día de hoy no nos planteamos quitarlas. Otras, como «Inés», llevan ya tres o cuatro años descansando.
Quería preguntarte por «Stop Censura». Me parece que ahí hicisteis algo muy especial y muy valiente. No sé si luego ha tenido mucho recorrido en directo, pero tanto el videoclip como el mensaje fueron muy potentes.
Sí, lo que pasa es que musicalmente es una canción que se sale bastante de nuestro estilo. Aunque, bueno, tampoco sé muy bien cuál es nuestro estilo, porque al final tocamos lo que nos gusta. Lo mismo hacemos una canción como «Los últimos niños» que «Stop Censura». A priori ninguna de las dos es punk rock o ska, pero forman parte de Boikot.
Esa canción funcionó muy bien en directo. La estuvimos tocando durante bastantes años y no descarto que la recuperemos para la gira de salas, igual que «Tierra quemada», que comentabas antes. Son canciones que necesitan su espacio.
El problema es que en verano, cuando hacemos festivales, normalmente disponemos de una hora o una hora y cuarto de actuación y no da tiempo a meter todo el repertorio. En una sala, en cambio, sí podemos hacer conciertos de dos horas o incluso dos horas y media. Esa es nuestra idea. Que llegue un momento en el que el público diga: «Vale, ya está bien, parad ya».
Otro tema de actualidad. Vuelve Aúpa Lumbreiras después de mucho tiempo. Nosotros somos muy seguidores del Leyendas del Rock, que al final es el festival hermano y también lo lleva Marcos. Yo estuve en las últimas ediciones de Aúpa Lumbreiras, seguro en la de 2013, y también cuando todavía se hacía en la plaza de toros. Ya entonces se comentaba que el festival podía desaparecer. Vosotros también habéis tocado en el Rabolagartija. Quería preguntarte qué crees que pasó para que, de repente, desapareciera todo aquello.
Yo lo tengo bastante claro. Creo que en los últimos años ha habido un cambio de tendencia y una auténtica burbuja de festivales. Lo bueno que tenía Aúpa Lumbreiras era que no competía prácticamente con nadie, solo consigo mismo. En cambio, Rabolagartija ya era un festival que competía con muchos otros porque reunía grupos de estilos muy diferentes. Al final el público dejó de apoyar ese formato como antes y las últimas ediciones ya no funcionaron igual de bien.
¿Qué ocurre ahora? Pues que el auténtico refugio siempre ha sido el rock, el heavy y todas sus variantes. Como nunca hemos estado de moda, tampoco vamos a pasar de moda. Siempre habrá público para esto.
El otro día una amiga me decía una cosa muy curiosa: «Todo el mundo ha sido heavy durante al menos seis meses en su vida». Y es verdad. Luego pones Metallica, Bon Jovi o cualquier grupo clásico y todo el mundo responde: «Sí, yo era heavy, a mí me gustaban».
Las modas musicales son mucho más pasajeras. Además, mantener un festival hoy en día es muy caro: los cachés, las infraestructuras, la producción… Hace falta que vayan miles de personas para que las cuentas salgan.
Esta ya es una opinión personal. Habría que preguntárselo a Marcos. Igual que en su momento terminó cansándose de Aúpa Lumbreiras por determinadas circunstancias, puede que también haya acabado cansándose de Rabolagartija.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
Descubre más desde Stairway to Rock
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
