Azkena Rock Festival (sábado): Social Distortion vuelven a Vitoria por la puerta grande

Social Distortion + Carpenter Brut + Starbenders + Therapy? + Vandoliers + Split Dogs + Discharge

Sábado 20 junio de 2026

Mandizabala, Gasteiz

Texto: Leather Rose y Leather Sex

Fotos: Oficiales Azkena Rock Festival

Organiza: Last Tour

Amamos el Azkena, somos devotos de Popular 1 y creemos que es un festival perfecto para todo rockero con el plus de si eres lector de la revista. Cuando uno va al Azkena vive una experiencia única y vivencia lo bonito que es que una ciudad se meta de lleno en el festival. De verdad que ha sido una suerte que nuestros amigos de Leather Boys hayan podido hacernos esta maravillosa y completa crónica de todo lo acaecido en Mendizabala. Y sí… ¡me muero de envidia!

 

Vandoliers

Después de un viernes matador volvemos a la carga el sábado con ganas de mas. Llegué al recinto con los Vandoliers empezados. Si el día antes el problema eran las tormentas, en ese momento el calor infernal había hecho acto de presencia y decidí sentarme en la zona arbolada a la sombra con un buen refrigerio para no desfallecer en el intento.  Esa mezcla entre punk, country, música alternativa y americana hace que sus directos no dejen indiferente a nadie. De hecho arrastró a un gran número de osados a disfrutarlos con el sol reinante y aún así se les veía disfrutar. La verdad que la propuesta engancha y nos hicieron pasar un rato cojonudo.

 

 

Split Dogs

Al acabar el concierto me dirijo a al escenario de la entrada para presenciar la descarga de Split Dogs y reunirme con Leather Sex que venía de ver a Superchunk, no convenciéndole su directo y decidiendo venir a ver a los británicos en su lugar. En lo referente a Split Dogs, decir que salimos encantados del concierto. El carisma de su líder femenina Harry Martinez levantó el concierto desde su aparición en escena.

 

Pura actitud punk rocker con un desparpajo y a la vez sensualidad que le hace cargar el peso del concierto sobre sus hombros saliendo victoriosa de ello. La banda suena como un cañón y no dan tregua. Sus escasos 40 minutos se pasaron en un suspiro y nos dejaron con ganas de más, la buena noticia es que ese mismo día anunciaron que su gira pasaría por mi ciudad en noviembre, cita marcada ya a fuego en mi calendario, si pasan por vuestra zona ni se os ocurra perdéroslos.

 

 

Starbenders

A continuación, me centraré en la crónica de los dos conciertos más polémicos del festival, me refiero a Starbenders y Carpenter Brut. Ya que luego Leather Sex os desgranará con pelos y señales las descargas, valga la redundancia, de Discharge, Social Distorsion y Theraphy? Por cierto, de Jason Isbell no hay crónica, ya que decidimos tomarnos ese rato para cenar y aunque lo escuchamos de fondo y sonaba de lujo, no sería justo hacer una crónica de un concierto donde no estábamos metidos de lleno.

 

Starbenders era una de las bandas que con mas ganas venía a disfrutar porque me repasé toda su discografía en el viaje en coche y por lo menos, en estudio, ya me tenían ganado con su original mezcla de estilos. Hablo de polémicas porque el mismo Leather Sex después de escuchar tres temas decide abandonarme para coger sitio en Social Distorsion ya que según sus palabras “eso de mezclar Mötley Crüe con Marilyn Manson no es para él”.

 

 

El concierto se basó en sus dos últimos discos principalmente y las primeras críticas vendrían por el abuso de backing tracks de teclados y coros, a mí, al igual que en Alice Cooper no me molesta mientras los que estén encima del escenario toquen en riguroso directo, y es que su propuesta es así, y quieren sonar lo mas cercanos al disco para no perder ese aura especial de sus canciones.

 

Al estar entre las primeras filas entré de lleno en lo que nos proponían y no dudo que el saberme las canciones me ayudo a disfrutar al máximo del bolo. La nueva incorporación a la batería, la asiática Qi Wei es una fuerza de la naturaleza y capta tu atención desde el primer momento con su técnica y energía, tanto el bajista Aaron Lescene con su rollo totalmente andrógino como el guitarra Kris Tokaji marcando abdominales tampoco pasan desapercibidos pero aquí lo importante es su música y engancha que da gusto, mezclar ese rollo ochentero de pop y heavy con sus partes más goth, me parece muy original y adictivo.

 

Aunque la que aquí parte realmente el bacalao es su líder Kimi Shelter con esa pedazo de voz y aura magnética que te engancha y no te suelta hasta el final. Había gente que se quejaba de que no habían sido muy comunicativos con el público pero yo los vi muy metidos en intentar ofrecer el mejor show, y junto a Temperance Movement, me han parecido lo mejor del festival.

 

Para acabar y dar paso a Leather Sex os paso a comentar la que si que fue una de las propuestas mas osadas para un festival como el Azkena por su propuesta musical.

 

 

Carpenter Brut

Pasada la media noche comenzaron Carpenter Brut, el proyecto del francés Franck Hueso que lleva el peso del show lanzando toda la parte electrónica de su música, además de tocar los synthes con su power-trio particular que lo acompaña en directo, el cual consta de un batería y guitarra para darle ese toque mas orgánico. Su synthwave basado en las películas de terror incluye partes muy metaleras mezcladas con rock industrial y música electrónica pura y dura. Entiendo que a alguien que le guste la música de raíces o el rock and roll mas clásico no compre esta propuesta, pero la fiesta que montaron fue épica a la vez que surrealista en el ambiente que nos encontrábamos, eminentemente rockero. Si te gustan bandas como Nine Inch Nails o Skinny Puppy, estos no te defraudaran en directo.

 

El hecho de que la batería y las guitarras, aunque procesadas, estén tocadas en directo, le da un plus de energía que engancha perfectamente con lo que quieren transmitir. Yo lo gozé y ya tengo ganas de verlos en sala cuando vuelvan.

 

Y hasta aquí mi crónica. Doy paso a Leather Sex para que os cuente su punto de vista del resto de lo acontecido ese día.

 

 

Social Distortion: la lluvia, la redención y el rugido de Mike Ness

La lluvia llevaba horas cayendo sobre Mendizabala. No una lluvia incómoda de festival, de esas que obligan a refugiarse bajo una carpa mientras consultas la previsión meteorológica en el móvil. No. Era una lluvia persistente, casi cinematográfica, de las
que parecen enviadas expresamente para acompañar a determinadas bandas. Y pocas bandas encajan mejor bajo un cielo gris que Social Distortion. Porque, si alguna vez existió un grupo capaz de convertir la derrota en himno, la cicatriz en bandera y la
supervivencia en una forma de arte, ese es el liderado por Mike Ness.

 

Quince años han pasado desde la publicación de su último disco de estudio. Quince años durante los cuales muchos llegaron a preguntarse si Social Distortion volvería a grabar material nuevo. Entre medias hubo silencios, rumores y, sobre todo, una batalla infinitamente más importante que cualquier gira o lanzamiento discográfico: el cáncer de garganta que obligó a Mike Ness a apartarse de los escenarios cuando parecía que nada podía detenerle.

 

Por eso lo ocurrido el sábado en el Azkena Rock Festival tuvo algo de celebración colectiva. Porque Ness no apareció sobre el escenario como una vieja gloria regresando para recibir homenajes, si no como un hombre que todavía tiene asuntos pendientes con el mundo.

 

 

La declaración de intenciones llegó desde el primer minuto. “Born to Kill” y “Untitled” abrieron el concierto dejando claro que la banda no había cruzado medio planeta para ofrecer una cómoda sucesión de grandes éxitos. Quien esperase una gira nostálgica
estaba en el lugar equivocado. Social Distortion ha vuelto y ha vuelto creyendo ciegamente en su nuevo material.

 

Algo que quedó patente durante toda la actuación. Lejos de utilizar las canciones de Born to Kill como simples excusas para llegar a los clásicos, Ness les concedió espacio, protagonismo y confianza. Exactamente la confianza que merecen composiciones tan
sólidas como “Tonight”, “No Way Out”, “The Way Things Were” o “Partners in Crime”.Lo más llamativo es que nunca rompieron el ritmo del concierto. Al contrario. Las nuevas canciones convivieron con absoluta naturalidad junto a himnos construidos durante más
de cuatro décadas de carretera, excesos, redención y rock and roll.

 

Incluso hubo lugar para la sorpresa cuando la banda interpretó por primera vez en esta gira “Don’t Keep Me Hanging On”, ocupando el espacio que hasta ahora había pertenecido a la versión  de “Wicked Game” de Chris Isaak (una decisión completamente acertada).
Pero si hubo un momento capaz de resumir la esencia de Social Distortion en apenas unos minutos fue el enlace entre “The Creeps” y “Mommy’s Little Monster”. Los primeros acordes de “The Creeps” encendieron la mecha. Después llegó “Mommy’s Little
Monster” y aquello dejó de parecer un concierto para convertirse en una ceremonia pagana bajo la lluvia.

 

Había veteranos cantando cada palabra como si regresaran a una versión más joven de sí mismos. Había chavales descubriendo por qué esta banda sigue siendo relevante en 2026… ¡Orgásmico! La lluvia seguía golpeando Mendizabala cuando sonó “Story of My Life”. Y durante esos minutos volvió a quedar claro que algunas canciones dejan de pertenecer a quienes las escribieron para convertirse en patrimonio emocional de varias generaciones. Miles de voces asumieron el relevo, miles de historias personales encontraron refugio en una misma canción.

 

A partir de ahí el concierto entró en combustión definitive :“Don’t Keep Me Hanging On”, “Reach for the Sky” y “Dear Lover”  elevaron progresivamente la intensidad hasta alcanzar un auténtico estado de éxtasis colectivo. La banda, además, sonó gigantesca. La base rítmica formada por Brent Harding y David Hidalgo Jr. funcionó como un bloque de granito. Sin fisuras. Sin concesiones. Un motor perfectamente engrasado capaz de sostener cualquier aceleración que propusiera Ness. Y luego estaba Johnny “Two Bags” Wickersham, mientras otros buscan llamar la atención a base de velocidad o artificio.

 

Wickersham continúa demostrando que la verdadera elegancia consiste en tocar exactamente lo que la canción necesita. Clase por los cuatro costados, rock and roll en estado puro. Y en el centro de todo, Mike Ness… recuperado y rejuvenecido. Su voz
conserva las marcas de una vida intensa, pero precisamente ahí reside su grandeza. Cada frase parece cargada de experiencia, supervivencia y verdad.

 

Antes de afrontar el tramo final del concierto pidió disculpas por la situación política de su país y lanzó una crítica directa a Donald Trump. No sonó a discurso prefabricado ni a consigna de manual, sonó a convicción. Y entonces llegó la explosión final con “Don’t Drag Me Down”. Social Distortion no está sobreviviendo a su propia leyenda, la está ampliando. Mike Ness ha regresado y visto lo ocurrido en Vitoria, no ha vuelto para despedirse. Y mientras él siga ahí arriba, guitarra en mano, desafiando al tiempo y a la mala suerte, el mundo seguirá siendo un lugar un poco mejor.

 

 

Discharge, apisonadora sónica

Hay bandas que envejecen y luego está Discharge. Porque lo lógico sería pensar que un grupo nacido a finales de los setenta, responsable de buena parte de los códigos que todavía hoy definen el hardcore punk más extremo, habría terminado convertido en una reliquia respetable o una referencia histórica más importante por su legado que por su presente. Pero bastaron unos pocos minutos sobre el escenario del Azkena Rock Festival para desmontar semejante teoría.

 

El sábado, mientras buena parte del público todavía intentaba recuperarse de la intensidad de una jornada maratoniana de conciertos, los británicos aparecieron en Mendizabala con la misma sutileza que una explosión. “The Blood Runs Red” abrió el fuego., después llegó “Fight Back”. Y cuando sonaron los primeros acordes de “Hear Nothing See Nothing Say Nothing” la batalla quedó oficialmente declarada. Porque hay canciones que pertenecen a una época. Y
luego están los himnos…

 

Lo que ocurrió sobre el escenario fue una demostración de fuerza difícil de igualar en esta edición del festival. Los pioneros del D-Beat sonaron gigantescos, compactos, demoledores…Cada canción llegaba como una nueva oleada de metralla sónica lanzada contra un público que respondió con entusiasmo inmediato. No hubo momentos de desconexión ni caídas de intensidad. Todo avanzó con la precisión de una maquinaria diseñada para arrasar cualquier resistencia.

 

Uno de los momentos culminantes de la actuación llegó con “Protest and Survive”. La canción cayó sobre Mendizabala como una losa de hormigón lanzada desde varios pisos de altura. Los riffs parecían diseñados para derribar edificios., la sección rítmica avanzaba con la determinación de una columna blindada y el público respondió exactamente como debía responder ante semejante ataque frontal. Durante unos minutos quedó claro por qué Discharge siguen siendo una referencia obligatoria para generaciones enteras de
bandas de hardcore, crust, metal extremo y punk.

 

A medida que el concierto se acercaba a su final, la sensación era la de estar asistiendo a una auténtica demostración de poderío. Y entonces llegaron los últimos golpes: “The Possibilities of Life’s Destruction” y “Decontrol”. En un festival repleto de nombres ilustres, producciones espectaculares y actuaciones memorables, Discharge optaron por la fórmula más sencilla y recordar a todo el mundo por qué siguen siendo una de las bandas más importantes y
devastadoras que ha dado el punk.

 

 

Therapy?… On fire!!!

Therapy? ofrecieron uno de los grandes bolos del festival y su actuación puso broche de oro a tres días de música y diversión. Venían los de Irlanda del Norte rindiendo tributo y homenaje a su obra magna de 1994 Troublegum. La banda liderada por Andy Cairns
y un hiperactivo Michael McKeegan dio una lección de clase, con una puesta en escena vital y adrenalínica.

 

No fue un repaso completo a ese gran disco, pero sirvió para rejuvenecer 32 años y teletransportarnos a principios de la década de los 90. Comenzaron potentes con “Stop It If You´re Killing Me” y ese gran cover de Joy Division que es “Isolation”. La banda sonó compacta y engrasada, interaccionó constantemente con el público y convirtió el recinto en una auténtica fiesta… ¡toda una celebración musical!  Temazos como Trigger Inside o Nowhere llevaron al público en volandas hasta el final del show como si la inercia emocional del concierto se hubiera convertido en una ola imparable. Cada canción sumaba presión, cada riff añadía temperatura.

 

 

También nos deleitaron con “Diane”, delicioso cover de nuestros amados Hüsker Dü. El punto final y colofón a tan magno evento llegó con “Screamager”, todo un himno alterna-kid noventero. Gran show, banda en un estado de forma impresionante y un legado musical que ha envejecido con dignidad y todavía sigue vigente. Therapy? rules!!!

 

Y con todo lo acontecido nos despedimos hasta el 25 aniversario donde estaremos de nuevo sin falta para disfrutar de nuevo de uno de los mejores y mas longevos festivales del país.

 

 


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