Black and Blue
23 de abril de 1976
Rolling Stones
Muy posiblemente lo más recordado de esta obra sea la maravillosa portada del disco. Esa instantánea con un Keith Richards susurrando vete-tú-a-saber-qué a la oreja de un Mick Jagger desafiante. El diseño es de Bea Feiter y la foto de Hiro, y lo que muestran en ella es la actitud, el ser desafiantes y tirar de chulería. El mundo era suyo, pero el grupo estaba en etapa de transición. Mick Taylor ya no estaba y entraba a la guitarra Ron Wood, pero la polémica llegó por parte del póster promocional.
Se les ocurrió hacer un anuncio enorme de promoción con una chica atada y llena de moratones en el Sunset Strip, pues en inglés “black and blue” significa que te dejen morado a golpes o a copas. Poca gracia tenía la broma y colectivos feministas y religiosos pusieron el santo al cielo. Actualmente sería TODA la sociedad en general, algo así no podría ver la luz. Richards defendió la campaña de publicidad y dijo que los Stones habían hecho mucho para las libertades de las chicas americanas.

El disco
Hay que empezar con la realeza de los temas, y eso nos lleva a esa maravilla que lleva por título “Fool to Cry”. Fue el single evidente y muestra a unos Stones reposados, con mucho flow, jugando con estilos ajenos y mostrando una cara suave y espectacular. La canción es maravillosa y el teclado que lo llena todo de Nicky Hopkins es una delicia, acariciando lo que es la composición, y en la que Jagger se sale. Delicadeza sedosa en el tema que fue santo y seña del disco. De verdad que la batería sencilla y real y absoluta de Watts es lo que da ese extra en lo que es un hechizo, más que una canción.
“Hot Stuff” es la que abre el disco es un tema que marca el disco con influencias negroides y funkies. Es especialmente reiterativa en el riff, pero hay una inmensa calidad. Jagger canta y susurra a partes iguales. Posiblemente hablemos del riff del álbum, y a partir de aquí visten la canción de gala, pero, y muy a pesar del bajo (muy alto) y fundamental, el corte pierde en el no ir más allá de eso. “Hand of Fate” es el tema clásico stoniano y que una asocia con el grupo. Funciona y está metida allí para que nadie se asuste demasiado entre el single de adelanto y la primera que suena. Saltaban al vacío, pero había red.
“Cherry Oh Baby” era una incursión jamaicana en toda regla. Reggae colorido que no queda nada mal en sus manos. Muchas voces y un Hammond de apoyo, con riff hipnótico y con los ingleses jugando a experimentar. El “Memory Motel” es una ensoñación y el sonido es muy del Twin Peaks de Angelo Badalamenti, pero dos décadas antes del fenómeno televisivo. Una balada muy lucida con un estribillo especialmente evocador, cargada de coros y de feeling en sus más de siete minutos.
El “Hey Negrita” probó escenarios y sonó durante la gira. Es otra de las composiciones que exploran otros estilos y dan colorido. Si bien demuestran que el grupo asimila y que es más que capaz de aglutinar todo tipo de sonidos, peca un poco de lo que peca este Black & Blue: riff base muy marcado y combinaciones con repetición sobre la base. Eso sucede desde el primer tema, y claro, son los Stones, pero es que ellos mismos sabían que este disco estaba destinado al olvido
“Melody” es otra de las canciones largas, de alma jazz y con percusiones opacas. Excelso groove con un piano especialmente juguetón a cargo de Billy Preston que es el que conduce la canción. Luego añaden el Hammond de fondo y experimentan con gritos de todo tipo, dejando que salga esa vena animal, contenida, pero no domada. Se incluyen maullidos incluso… Y “Crazy Mama” es la encargada de dar carpetazo al disco. Eléctrica, pero sin ese sonido abrasivo. Las guitarras están algo bajas, pero podemos decir que Ron Wood se ganó el puesto y que se mete de lleno en el sonido Stone.
Veredicto
Los Rollings nunca estuvieron muy convencidos de este disco, pero les tocó salir a girar con él, y la que menos les gustaba era el “Fool to Cry”. Además, la gente especulaba que esa pieza era como que iba a ser el camino a transitar, menos salvajes y más sofisticados y domados. No iba a ser así, pero los aires de cambio estaban instalados en la banda inglesa. Si vamos a los números hay 19 discos más representados en directo que este Black and Blue. Pero una portada y un single para todos los públicos les auparon al número 1 en Estados Unidos y al 2 en Inglaterra. Nada mal para un mal paso…


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
