Turbo
7 de abril de 1986
Columbia
El año 1985 fue de silencio e inactividad para el Sacerdote, aunque eso no fue impedimento para que participasen en el maravilloso Live AID con tres canciones. En una rueda de prensa improvisada en Philadelphia avisaron que su octavo disco iba a ser muy especial (y doble) y que habría “cambios” en el sonido, pero que sería puramente Judas Priest. Paralelamente a ello Rob Halford había entrado en una espiral de excesos en la que tocó fondo hasta el puto de necesitar rehabilitación.
La discográfica no veía eso de un disco doble, por lo que tocó recoger cable. Tampoco se grabó en Ibiza, algo que les era muy cómodo y se fueron a las Bahamas con su productor de plena confianza Tom Allom. 33 días después de que Halford entrara a dsesintoxicarse sale limpio e incluso se graban dos spots publicitarios pues el objetivo era de lograr vender dos millones de discos en todo el mundo.
“Probablemente en Turbo cambiamos un poco demasiado… Pero eso te puede pasar. No hay que tener miedo de intentarlo. Lo que sí hay veces que funciona… y otras veces no funciona tan bien. Pero esa siempre ha sido nuestra filosofía: al menos, intentar hacer cosas frescas y seguir avanzando”. (Ian Hill para Science of Noise)
El disco
El inicio es una blasfemia absoluta para los fans más puristas del sacerdote: “Turbo Lover” arranca con guitarras sintetizadas, pero… ¡es que la canción es tremenda! No sólo es un clasicazo para enmarcar, es que si lo piensas, sin ese sonido tan deliciosamente 80ero… no sería lo mismo. Impecable línea vocal, demostración de posibilidades vocales de un infinito Rob Halford y gloria bendita de tema. Curiosamente en la edición remasterizada hay un mayor peso de los arreglos, y no quedan nada mal.
Con el tiempo veo a “Locked In” como una excelente composición. Siguen las guitarras tratadas y también hay el reverb en la batería de Dave Holland. Aquí la gracia son las juguetonas guitarras solistas de K.K. Downing y de Glenn Tipton. También los coros son muy elaborados y envolventes. En “Private Property” estamos ante uno de esos cortes más hímnicos, muy de estadio, a la limón con “Better than You, Better than Me” o “Take on the World”. La gran novedad es el sonido del disco y el cómo queda en este formato. Muy puramente Judas Priest de la época y demostrando que en esta obra no hay temas de relleno, por mucho que, en su día, nos lo pareciera.
Aunque no es un tema muy reivindicado, para servidor el “Parental Guidance” estaría en la planta noble del disco, que no en su discografía. Hay una base popera que domina el tema y se inspiran con la irrupción del PMRC y la cruzada contra el heavy metal. Ian Hill comanda la nave con las cuatro cuerdas en la que es quizá la canción más accesible del disco. Y como no puede ser de otra manera, Rob está impecable. También es especialmente resultona la “Rock You around the World”, muy pensada para el directo con una letra trufada de tópicos rockeros. Estribillo de estadio y con los sintetizadores menos presentes, aquí buscan electricidad y hermandad rockera.
Curiosamente “Out in the Cold” es una de las piezas que más se salen de lo habitual. Un medio tiempo ampuloso en el que los teclados sintetizados toman la canción y la envuelven en algo diferentes. Tienen temas similares, pero aquí el tratamiento 80ero es lo que la marca. Posiblemente esta, sin esta carga tecnológica podría haber envejecido mejor. También os digo que el grupo le tuvo mucho aprecio pues es la segunda canción más tocada del Turbo después del tema título. El interludio central con los solos de guitarras de los dos hachas y ese toque enigmático marcan la canción y la hacen todavía más épica en sus casi siete minutos de minutaje.
“Wild Nights, Hot & Crazy Days” es lo más desechable del disco. Peca absolutamente de tópica y hasta cierto punto forzada. Es como buscar un himno rockero, el enésimo, pero con toda la programación que lleva Turbo. Aquí la cosa se les va de las manos, pues “Turbo” es icónica, pero esta… es que ni la llegaron a tocar nunca en directo. Halford posee un tono casi teatral, muy de los 70, al estilo de “Exciter”, pero tampoco la cosa da para mucho. Mejoran las cosas en “Hot for Love”, que es un poco electrificar una canción de ZZ Top, con mucha clase y manteniendo el tipo. Aquí Halford canta especialmente grave y los efectos de volúmenes son un poco exagerados.
“Reckless” cierra el disco sin demasiadas novedades reseñables al frente. Suena a los Judas que la gente espera, y muy posiblemente, sea la canción menos tratada, aunque esa batería pierde mucho. Aquí mandan guitarras, y especialmente el bajo, muy audible. En 2017 hubo una remasterización del disco con hasta 20 canciones en directo de la época, lo cual es una gozada absoluta.
“Painkiller es un poco comparable a lo que hicimos en el disco Turbo, que tuvo en el momento de edición una recepción con opiniones encontradas. Eso hizo que dejásemos los sintetizadores de guitarra de lado en el siguiente Ram It Down”. (Ian Hill para Science of Noise)
Veredicto
Nunca fue un disco aceptado en el momento de su recepción, pero el paso del tiempo lo ha hecho sumamente especial y la canción “Turbo Lover” es una de las imprescindibles del repertorio de los Judas. Pero la gracia del grupo es que siempre fue valiente y fue adaptándose a los tiempos. Turbo es muy de los 80, y la portada es una gozada. También cabe recordar que “Reckless” estuvo a punto de ser el tema principal de le película Top Gun, pero finalmente se lo llevó la mítica “Take My Breathe Away” de Berlin. Y a pesar de que no será nuestro disco favorito de Judas Priest… toca aplaudir el atrevimiento.


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
