Entrevista a Jorge de XTASY (Parte 1): «Erik nos exige mucho con la pronunciación, y eso se nota en la calidad final»

Vienen con un nuevo disco bajo el brazo que verá la luz el día 20 de abril. En esta web ya lo hemos reseñado y le he cascado un 9, más que merecido. Aquí tenéis la reseña por cierto. Tuvimos la oportunidad de hablar con Jorge, guitarrista de la banda, sobre este nuevo disco y muchas más cosas. Aquí os dejamos la primera parte.

Tenemos que entrar en materia del disco, ¿cuánto tiempo ha llevado a nivel compositivo?

La verdad es que el proceso nos llevó más tiempo del que habíamos previsto. Nos habría gustado publicar el disco antes, pero viendo el resultado final, creemos que ha merecido la pena.

Hay algo en concreto que me parece sobresaliente en este disco: los estribillos. Están muy bien escogidos y todos tienen ese gancho que te atrapa y te hace quedarte en la canción. Creo que es uno de los puntos más fuertes del álbum.

Sí, bueno, yo diría que es un poco marca de la casa. A la hora de componer, hay un detalle en el que mucha gente no repara: si quitas la voz y te quedas solo con la base instrumental, es bastante más contundente de lo que parece.

 

Lo que ocurre es que, cuando entra Silvia con su voz, que es muy melódica, se crea ese contraste. Es como meterlo todo en una batidora: la fuerza de la base y la melodía de la voz, y de ahí sale ese estilo de hard rock tan característico.

 

Pero claro, si por ejemplo quitas a Silvia y metes a alguien como Rob Halford o un cantante de ese estilo, estaríamos hablando de una banda más en la línea de Judas Priest o incluso Primal Fear, mucho más heavy.

 

Luego, además, siempre nos ha gustado mucho trabajar las armonías de los estribillos, con bastantes arreglos y muchas capas de coros. Creo que es algo que con el tiempo hemos ido perfeccionando, y me alegra mucho que te guste.

¿Los coros son todos de Silvia?

No, en este disco, además de Silvia —que ha hecho muchísimos—, también contamos con Dani, el cantante de Kilmara, que ha grabado coros en todas las canciones. Yo también he participado en alguna, pero de forma más anecdótica. En realidad, el peso principal de los coros lo llevan Silvia y Dani.

 

Y la verdad es que estamos muy agradecidos por el trabajo de Dani, porque ha aportado un empaque que en discos anteriores no teníamos.

¿Os planteáis cambiar de productor en el futuro?

—Pues no lo sé, la verdad. Nunca se sabe lo que puede pasar. Llevamos ya cuatro discos con Erik, y en los dos últimos también hemos trabajado juntos en la composición, y estamos muy a gusto. Pero bueno, el futuro dirá. Es una pregunta difícil de responder ahora mismo.

Claro. Ahora que mencionas que hasta el tercer disco no encontrasteis esa fórmula… era justo algo que quería preguntarte: ¿sentís que habéis encontrado vuestra identidad, vuestro sonido definitivo?

—Sí, totalmente. Ya con el disco anterior conseguimos, por fin, sonar como realmente queríamos. Y con este lo hemos reafirmado.

 

La principal diferencia entre el anterior y este es que Carles Salse, el otro guitarrista, él está en la banda y ha compuesto todo el disco junto a Silvia y a mí, además de trabajar también con Erik. Ha dedicado muchísimo esfuerzo a los arreglos.

 

Yo, por ejemplo, llevaba riffs e ideas de muchas canciones, pero él les ha dado la vuelta completamente y las ha llevado a otro nivel. Quizá ahí está una de las grandes diferencias respecto al disco anterior.

 

En el anterior ya habíamos encontrado nuestro sonido y empezamos a trabajar con Erik en la composición, lo que supuso un salto importante. Pero ahora, con la aportación de Carles, lo hemos elevado aún más. Creo que eso es lo que está percibiendo la gente: un disco mucho más compacto.

 

La verdad es que Carles ha hecho un trabajo increíble, de quitarse el sombrero.

A mí también me ha llamado mucho la atención. Digamos que he llegado al disco como oyente “novata”: lo he escuchado muchas veces de principio a fin, pero sin venir de seguir toda vuestra trayectoria de cerca. Y en ese sentido, la voz de Silvia me parece algo totalmente diferenciador.

—Sí, claro. Silvia también ha subido muchísimo el nivel con los años. Yo, por ejemplo, le tengo mucho cariño al primer disco, pero al final era lo que sabíamos hacer en ese momento.

 

Han pasado diez años y este es ya el cuarto disco. En todo ese tiempo hemos aprendido muchísimo. De hecho, de cara a la próxima gira, no sé si tocaremos algún tema del primer disco… o incluso ninguno.

 

Al final, siendo honestos, nosotros mismos vemos que los dos primeros discos no están al nivel de los dos últimos, aunque del segundo todavía rescatamos un par de temas en directo.

 

Como banda hemos evolucionado mucho, y creemos que hay que ser sinceros con eso. Los primeros trabajos no tenían el nivel que tiene este disco.

 

Y lo mismo ocurre con la voz de Silvia. En el primer disco, enfrentarse por primera vez a una grabación en estudio le generaba ciertas inseguridades: dudas sobre si lo estaba haciendo bien, sobre la pronunciación… todo eso influye.

 

Sin embargo, ahora, con toda la experiencia que ha acumulado, entra al estudio con la misma seguridad con la que se sube al escenario.

 

Y claro, ahora hace un trabajo que está muy por encima de lo que hacíamos al principio.

Desde luego. De hecho, en cuanto a la pronunciación… la primera vez que os escuché tuve que preguntarle a Fernando, que fue quien me pasó el disco: “¿De dónde son?”. Sabía que erais españoles, pero me sorprendió muchísimo. Está muy, muy bien.

—Sí, la verdad es que en ese aspecto Erik nos exige mucho. Ya en el disco anterior, cuando estábamos en Suecia, nos apretaba bastante con eso. Tiene un oído muy fino y, además, allí el nivel de pronunciación en inglés suele ser más alto que aquí.

 

Al final tienes que mentalizarte de que estás compitiendo —en el buen sentido, con fair play— con bandas formadas por nativos o gente con una pronunciación muy sólida, como estadounidenses o suecos.

 

Y claro, a veces es duro: te hacen repetir tomas, incluso cuando crees que ya lo has hecho bien. Pero cuando confías en gente que realmente sabe —porque viven de ello y trabajan como productores—, te das cuenta de que merece la pena. Supone más esfuerzo y más horas, pero el resultado final lo justifica.

Sí, totalmente. De hecho, con lo que comentabas antes sobre que los discos anteriores no estaban al mismo nivel, creo que hasta es algo positivo. Como banda, tenéis que evolucionar. No tendría sentido mantenerse siempre en el mismo punto. Si todo sonara igual desde el principio, no habría progreso. Así que, en cierto modo, ese crecimiento es algo necesario y también muy valioso.

—Sí, sí, totalmente. De hecho, cuando empezamos a trabajar en este disco, yo habría firmado porque saliera al nivel del anterior… pero, por suerte, hemos ido un paso más allá. No lo firmé, pero por lo que nos está llegando, parece que ha sido para mejor.

 

Ten en cuenta que nosotros llevamos con el disco terminado ocho o diez meses. Y claro, con el paso del tiempo lo escuchas de otra manera, más relajado. Cuando acabamos las mezclas, yo terminé saturado del disco; estuve meses sin escucharlo.

 

Pero ahora lo retomas sin esa mirada crítica constante —sin pensar si esto podría estar mejor o si aquello fallaba—, simplemente por disfrutarlo. Y ahí es cuando te das cuenta de que, sinceramente, creo que este disco es incluso mejor que el anterior.

 

Y eso que el anterior me encanta y disfruto mucho tocando esos temas en directo. Pero las nuevas canciones… ya hemos hecho cinco o seis conciertos y las estoy disfrutando muchísimo.

Quería preguntarte algo que no es solo cosa vuestra: ¿por qué ahora las bandas tardan tanto en sacar un disco, incluso cuando ya está grabado? A veces pasa casi un año.

—Sí, eso suele ser por temas de promoción y de discográfica. Cuando terminas un disco —cuando ya tienes el máster, las mezclas e incluso el artwork—, lo normal es intentar colocarlo en la mejor discográfica posible.

 

Ese proceso puede llevar dos o tres meses de búsqueda. Y una vez que firmas, la discográfica suele pedir unos seis meses para preparar toda la campaña de promoción.

 

Así que si sumas ese tiempo, al final te plantas fácilmente en nueve meses o incluso un año desde que el disco está terminado hasta que se publica.

Claro, tiene sentido.

—Sí, es curioso. Hay músicos que están en tres o cuatro bandas a la vez y, de repente, están promocionando un disco que terminaron hace ocho meses mientras ya están trabajando en otro completamente distinto. Al final, casi ni se acuerdan de lo que tienen que contar sobre cada uno.


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