The Dead South nos traen el salvaje Oeste a Barcelona

The Dead South

Sala Razzmatazz Barcelona

29 de marzo de 2026

Redacción por Marc Fernández

Fotos del Instagram Oficial

La crisis de los treinta me ha empujado a sonidos y experiencias muy alejadas del metal, y es que si, con anterioridad, ya he hablado de cómo este metalpaco ha acabado viendo más metalcore en vivo de lo que jamás habría adivinado, y le tocó el turno a Dead South y a su melancólico blues folklórico, cuyos últimos discos han capturado la atención de millones de personas alrededor del mundo.

 

Saltaron sobre las tablas con “Snake Man Pt. 2”, y pronto pudo verse que su actuación va más allá de limitarse a intepretar los temas, esforzándose mucho en recrear su pequeño mundo con un resultón decorado que recrea un pueblo del salvaje Oeste y un hipnótico juego de luces que permitió que temas como “20 Mile Jump” o “Son of Ambrose” fueran incluso más hipnóticos y cautivadores.

 

 

Para hacer la noche más especial, resultó ser el cumple del muchacho que toca el banjo (¿banjista?), que cumplía diecisiete esa noche. Y para mayor inri, explicaron que, pese a su juventud, se trataba nada más y nada menos del gran héroe de la gira, pues ante la baja de Colton Crawford por salud, había tenido que aprenderse el set y el show de la banda en dos semanas, salvando en el proceso todas las fechas que The Dead South ya tenía cerradas.

 

Un fenómeno que ya había visto con anterioridad, en conciertos de The White Buffalo, fue que hubo varios momentos en los que parte del público mandaba a callar a gente que estaba de jarana ruidosamente en las esquinas más cercanas a la barra. Es algo que en los conciertos de metal no ocurre, principalmente por el nivel de los decibelios, pero creo que también tiene que ver con que el metalero promedio está más acostumbrado al concierto en vivo como una actividad de ocio, y que, con sus otras deficiencias, conoce el decoro que implica que los demás asistentes puedan disfrutar de la música en vivo.

 

 

“Boots” es el primer super hit de la noche, y la reacción del público no se hizo esperar. Pese a no tener batería, sacaron un pequeño bombo que añade ataque a la canción y permitió que los aplausos, a su ritmo, sumaron a la experiencia de disfrutarla en vivo. “Time for Crawling” es para cuando tomas demasiadas cervezas y tu mujer no te deja entrar en casa” explicó Scott Pringle a un público que a simple vista parecía familiarizado con el concepto, pues no paraba de moverse hacia las barras e incluso fumaba en las secciones traseras de Razzmatazz, como si la sala se tratara de alguna cantina sin ley entre Tejas y México.

 

Sin dejar de hablar al público, y antes de encarar su cover de “People Are Strange” preguntan cuántos extranjeros hay, revelando la inmensa horda de expats que se habían reunido en Razzmatazz para presenciar a la banda, algo que no debería sorprender a nadie habida a cuenta la cantidad de “guiris” que habitan la ciudad condal. También preguntaron quién los estaba viendo por primera vez, siendo respondidos una vez más por una gran cantidad de personas: una prueba irrefutable del impresionante crecimiento que The Dead South está experimentando.

 

La lluvia de grandes éxitos comenzó con la oscura “Broken Cowboy”, que pese a su atmósfera lúgubre, puso a bailar a toda la sala como si se tratara del más marchoso corte de Bad Bunny, empalmando de forma sublime con la homónima “The Dead South”, que supo mantener la  entrega por todo lo alto.

 

 

Sin embargo, y como no podía ser menos, el gran momento de la noche vino con la queridísima “In Hell I’ll Be in Good Company”, acompañada de la hipnótica coreografía del videoclip y el sinuoso sonido de cientos de dedos chascando al ritmo de la canción. “Honey You” cayó como si quisieran sacarnos de la tenebrosa melancolía de los últimos temas, empujando a unas cuantas de las parejitas que ocupaban la pista a darse la clase de cariñitos que uno no espera ver en un show así.

 

Tras una breve escapada del escenario, llegaba el momento de los bises, que comenzaron con la instrumental “Clemency” y culminaron con la épica “Banjo Odyssey”, culminando un show excelente que se hizo extraordinariamente corto. Poder ver a The Dead South fue sin duda una experiencia diferente respecto a lo que solemos cubrir en este medio, pero tiene el gancho y el virtuosismo musical que, sin duda, puede llegar a enamorar a cualquier fan del metal lo suficientemente abierto de mente.

 

 


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