¿Has llorado en un concierto? Leslie, líder de Los Sirex

Yo he llorado, he llorado muchísimo, con muchos grupos, con muchos artistas, pero te voy a explicar una anécdota que, para mí, es especial. De todos los pecados capitales, para mí hay uno que es el que tendría que estar prohibido, que no lo tuviera nadie, y por desgracia es el más duro: la envidia. La envidia es muy dura. Ser envidioso no es malo, pero sí es muy complicado.

Entonces yo confieso que he tenido envidia sana. La envidia sana es aquella en la que ves un día por televisión un concierto en Hawaii, baja de un helicóptero Elvis Presley, le ponen dos lazos de flores unas las hawaianas, sale al escenario y canta “Sweet Caroline” de Neil Diamond. Y empiezo a llorar, a llorar, a llorar, a llorar, y dices, ¿cómo puede haber una cosa tan bien hecha? Esta voz tan bonita, con esta canción tan maravillosa y tan bien interpretada. Y dices, a mí me gustaría ser ese, no por ser Elvis Presley, sino por el contexto, por lo que está sucediendo.

Luego he llorado y me he motivado cantando canciones que me han llegado al corazón. Incluso en el escenario, he llorado porque me he motivado, porque al ver que todo estaba saliendo bien, pensaba: “coño, esto está saliendo bien”. Sí, sí, en este aspecto soy muy sentimental.

 


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