Frampton Comes Alive!
15 de enero de 1976
A&M Records
En los 70 podías tener tus discos y tu pasado en otras bandas, pero… un disco en directo podía hacer saltar la banca. Y el gran ejemplo de ello es el del enorme Peter Frampton con el seminal directo Frampton Comes Alive. Estar en el sitio adecuado, en el momento adecuado y con las canciones adecuadas es lo que le sucedió al rubio guitarrista y vocalista de 25 años, ex Humble Pie y ex Herd, pero de verdad que ese día en San Francisco un ángel le visitó, a él y a esa maravillosa banda que está absolutamente espectacular.
16 millones de discos contemplan a este monumental doble directo que captura al joven guitarrista en su hábitat natural: el directo. Frampton sigue recurriendo a ese disco una y otra vez y en aniversarios hay giras en las que toca ese mismo directo de cabo a rabo para deleite del público. A pesar de que nunca ha conseguido hacer algo más grande que eso es un artista que ha podido adaptarse a los tiempos con clase y con muy buena música y que su combinación de guitarras acústicas y eléctricas, así como de influencias le han hecho tener la reputación que siempre ha merecido. Mención aparte merece esa portada doble con su chaqueta blanca, aferrado a su guitarra y definiendo en una foto lo que encierra el disco
El disco
La rotundidad con la que empieza la fabulosa “Something’s Happening”, con esa vibra positivista y esa cadencia tan Rolling Stones ya te está contando que este directo es algo realmente especial, y el “guaperas” de la época Peter Frampton se eleva con una clase descomunal y con un groove mágico. Hay músculo en un rock n’ roll de bellísima factura con unos músicos pletóricos. Maravilloso chupinazo para inaugurar los juegos y un disco perfecto (o casi). Y la magia sale a borbotones con algo tan inmenso como es “Show Me the Way” y ese mítico talk box que siempre le ha definido. Cuando entra el estribillo despegamos todos como en Cabo Cañaveral. Poesía e historia en forma de canción. Evocadora como pocas y en la toma perfecta.
Gran parte de la culpa de que este disco sea historia viva es por la inmensa banda que consiguió reclutar Frampton y de un público participativo y presente además de un sonido real y directo, caso de “Wind of Change”. Aquí reposa la velocidad y entra ese amago a balada armada de acústicas, con una voz que transmite y que hace que la concurrencia se desviva hacia el ídolo. (petardo?). Y volvemos a la magia absoluta con la atemporal “Baby, I Love Your Way”, candidata a canción perfecta por mil razones, y todas válidas. No solo es su tema más perfecto y recordado, es que en los 90 se hizo una versión reggae que lo petó, y eso que poco cambiaron. Banda sonora de muchos amores de verano de la época y momentazo romántico de los 70. Destaquemos el maravilloso teclado de Bob Mayo, porque es la clave de todo.
Una de las claves de este directo atemporal son los juegos de estados de ánimos, pues pasamos a la festiva “I Wanna Go to the Sun” con toda la gente aplaudiendo y cantando después de algo tan lacrimógeno y romántico. Puro disfrute con un grupo tan cohesionado como perfecto en sus menesteres. Y es que hay magia en todas las composiciones de este doble directo en el que no sobra nada (sí falta alguna canción que me gustaría, pero no nos quejaremos). Atención al bajo de Stanley Sheldon que empaca en todas las composiciones y da una elegancia absoluta por mucho que el resto de instrumentos se lleven los laureles.
Delicadeza y accesibilidad en “Lines on My Face” con la guitarra juguetona de un Frampton que vuelve a cantar de maravilla, con ese color de voz tan suyo. John Siomos es el complemento perfecto en la batería en un corte que por momentos tiene alma de jam. Impresiona el trabajo de Bob Mayo pues apoya perfectamente en lo vocal y combina con teclados e incluso guitarra. Pero si hay una canción referencia por la que se recuerda a Frampton es por la extensa y de aires espaciales “Do You Feel like We Do” y ese mítico uso del talk box, que ha aparecido incluso en Los Simpson. Frampton aprovecha para presentar a los músicos, bajan de revoluciones y entonces… aparece ese mítico talk box con el público loco.
Se sigue con ese riff marcado de “(I’ll Give You) Money”, a medio tiempo y con clase. De verdad que el grupo suena espectacularmente bien y toda la grabación tiene verosimilitud y calidez acústica. El “Shine On” de Humble Pie se recuperaba para la ocasión y para delicia de los presentes. Piea fundamental de su exbanda en un fin de fiesta que iba a continuar con otra versión: “Jumping Jack Flash”. Gran cierre con un tema básico en la discografía de los Stones y que Peter hizo suya ya de buenas a primeras. EL momento de batería con el groove espectacular de John Siomos siempre me pareció espectacular, como los coros de toda la banda.
Veredicto
Frampton Comes Alive! Sigue siendo ese testimonio del rock de estadio desenfadado, vitalista y positivo después de que Estados Unidos dejó la pesadilla de Vietnam atrás. Como en el caso del directo de KISS Alive, consigue que un disco en directo lleve al primer plano a una banda o artista tras algunos discos de estudio que no terminaron de ser todo lo importantes que debían ser en cuanto a ventas (no por calidad). No puede faltar en cualquier colección pues más allá de las canciones hay una alquimia pura con el público y el sonido y canciones atrapan sin remedio. Dicho disco fue citado en un gag de Wayne’s World 2 y la popularidad hizo que el presidente de Estados Unidos Gerald Ford invitase a Frampton a la Casa Blanca.


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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