Sucedió… Hubo un momento en España que las dos más grandes bandas de heavy metal eran Avalach y Mägo de Oz.
Años de juventud, años de egos y de carácteres marcados. Madrileños chulapos de pura cepa contra astures que siempre jugaron en desventaja por ser periferia del mercado central. Estaban ambas bandas en su cenit: El ángel caído y Finisterra. A nivel patrio fue una “batalla” entre fans como la que hubo en las cartas que se mandaban a la Heavy Rock de: “¿Quién manda? Guns N’ Roses o Metallica”.
Un escenario pequeño en provincias cuando ambas bandas coqueteaban con una producción mayor y la pirotecnia y los hinchables eran ya una realidad en los de la bruja. Txus y Rionda coincidían y sus egos estaban creciendo a un nivel que nos encantaba, tanto… que no cabían en ese escenario guadalajareño. Y obviamente, no hubo sangre, pero sí un grupo que se salió con lo suyo y otro que decidió no tocar esa noche.
A todo eso hay que sumarle un aguacero terrible cuando los Mägo ya habían montado una pirotecnia que se mojó. Fue una guerra fría pues intervinieron los pipas de ambas bandas, y, cuando fue comunicado a Avalanch que no podrían utilizar la pirotecnia el grupo asturiano tuvo que tomar una decisión. ¿Tocarían? De verdad que en ese momento ambas bandas estaban en un momento de auge y que competían por ser punteras en el heavy metal patrio. Ambas lo consiguieron.
Queremos hacer las cosas bien y no vamos al amarillismo, hecho por lo que aportamos declaraciones de los presentes y documentos históricos, que incluso, muchos miembros de Avalanch ni los tienen. El caso es que servidor consiguió el original del grupo de Rionda pues fue miembro del club de fans una temporada. Desconozco esa trayectoria del club de fans, pero yo sólo recibí una entrega de la revista de la que podéis ver en las fotos.
A veces me da por mirar el archivo de tantos años y te reencuentras con material excepcional, y este es el caso. No es nada trascendente, para nada, pero sí resulta divertido que en su juventud los piques fueran los que eran. Siendo la inmensa mayoría fans de ambas agrupaciones, nos gusta hacer un poco de arqueología de heavy metal patrio. En un festival presentado por Rafa Basa y en que tocaban también Tierra Santa, Saratoga y otra banda del lugar. Era un festivalazo…
Ojito a los comentarios de los protagonistas….

Víctor García (cantante de Avalanch)
“¡Oh, la cancelación! (risas). Digamos que hubo un pequeño desacuerdo entre Mägo y nosotros por tema de pirotecnia… A ver, ellos eran cabezas de cartel, eran los primeros que estaban allí y el segundo era Avalanch. Ellos montaron primero, todo lo que llevaban y cayó una tromba de agua terrible y su pirotecnia se mojó. Nosotros tambi´ñen llevábamos pirotecnia, pero la montábamos antes de empezar. Y el tema es que no fue cosa de Mägo Mägo ni de Avalanch Avalanch: fueron representantes de ambas bandas. Que si pirotecnia sí, que si pirotecnia no… total: que se tardó en salir. Luego se hizo una votación en Avalanch para ver si salíamos o no y acabó 5 a 1 por el NO. No tocamos, y luego se puso el comunicado y todo.
Y el uno… está claro. ¿no? (muchas risas). Yo como si salgo sin guitarras o sin nada: yo salgo. No tengo miedo a nada. Es que ese documento que tienes no lo tengo ni yo, pero tampoco soy mucho de guardar nada. Eran otros años… piensa que Mägo no está como está ahora. Éramos bandas más cercanas disputando una posición y fue todo una chiquillada. La gente se puso nerviosa y decía que no podía tocar. Yo no he cancelado muchos conciertos en mi vida, pero de ese sí me acuerdo. Porque una vez te desplazas, tienes todo el equipo y lo tienes todo, lo de marcharte para casa es como un poco… Bueno: son cosas que pasan y no pasa nada: fue hace mucho”.

Jose Andreä (cantante de Mägo de Oz)
“La verdad es que éramos un poco cabrones… Llevábamos nuestra pirotecnia y la bruja hinchable. Era el segundo o tercer tema en el que pusimos la bruja. Era Guadalajara y el escenario no era muy grande, Llevábamos nuestros trabajadores, el Ríchald Flores y la gitana y en esos tiempos éramos como una familia: súper-unidos. Nos íbamos todos de juerga y los técnicos no eran técnicos, eran amigos. Se partían la cara por nosotros, y de verdad que ni nos dábamos cuenta.
Nosotros estábamos en el hotel y nuestros técnicos pusieron nuestras cosas incluyendo nuestra pirotecnia y no dejaron que Avalanch pusieran la suya, y luego, como la bruja ocupaba mucho espacio con 3 o 4 metros de alto por 7 de ancho, pues tampoco tuvieron sitio para montar su batería o lo que sea. Si me preguntas… Pues sí, les puteamos (risas). Las cosas como son. Les puteamos, pero, si yo hubiera estado en su pellejo, yo hubiera salido a tocar y te hubiera jodido tu concierto. Yo me hubises liado a patadas con mis fuegos artificiales y hubiese pinchado la bruja. No sé, algo hubiese hecho. Eso, si yo hubiese estado en su papel les hubiese pateado sus fuegos artificiales, pero no su decisión fue: Bueno, pues me enfado y me voy.
Cosas que suceden porque en aquella época éramos unos chiquillos que nos creíamos los Rolling Stones y cosas que pasan de chiquillos. Que ha pasado el tiempo y he podido hablar con Rionda y te acabas riéndote de esas cosas que pasaron. En ese momento te parece una gran putada, pero con el paso del tiempo ya lo ves diferentes. Deberías haber tocado y luego haberme tocado los cojones a mí. Básicamente eso fue lo que pasó: que les puteamos”.

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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