Avatar demuestra en Barcelona que tras Sabaton y PowerWolf ellos son los siguientes

Avatar + Alien Weaponry + Witch Club Satan

Sala Razzmatazz 1 en Barcelona

24 de febrero de 2026

Organiza Madness Live!

Redacción por Jordi Tàrrega

Fotografías por Irene Kilmister 

Impresionante show de Avatar con la demostración de que no solo están en su mejor momento, sino de que verlos en un festival es un sucedáneo de lo que del grupo es capaz de hacer en un show completo. Les he podido ver en varias de sus giras, pero lo que vivimos en la mayor de las Razz fue un show de banda que aspira a ser cabeza de cartel. Directamente pudimos ver un conciertazo de gran formato en una sala reducida y con un show muy extenso y cuidado al detalle.

 

Fuimos afortunados de verles cómodos y cercanos ya que Barcelona no registró un llenazo, ni mucho menos. En España hay grupos como Volbeat que cuando llenan grandes recintos por toda Europa y Norte América, aquí les conocen cuatro gatos (ahora ya no). Lo mejor de la noche fue lo de ver que los suecos cuentan con unos seguidores fieles, que cantan sus canciones y son buenos conocedores de todo su amplio catálogo. Lo que lo de los teloneros fue variado e inconexo, algo con lo que suelen jugar, recordemos que llegaron a llevar un circo de variedades con freaks en la gira de Avatar Country.

 

 

Witch Club Satan: provocación black metalera

No tenía ningún tipo de información sobre ese trío de brujas nórdicas, pero entrando en la sala ya oía berridos de todo tipo. Antes hicieron un set vestidas y con mucho ritual, pero cuando servidor entró fue mirar al escenario y ver a tras chicas con pelucas larguísimas y desnudas, por lo menos, de cintura para arriba. Imagen impactante y provocadora con las tres músicas cantando y turnándose en las voces en temas como “Salvation” y “Mother Sea”. De verdad que es impactante y Johanna tuvo un mensaje contra Israel y Nethanyahu: “El black metal es la guerra conta la guerra”.

 

Las finesas jugaron a pedir silencio y al contraste de “pedir silencio salvajemente” y luego, con voz de ángel. “I Was Made by Fire” combinó voces de sus tres vocalistas y Victoria tocó su bajo con un arco de violín en momentos puntuales. Tiraron luego de muchas luces azules para despedirse con “Black Metal Is Krieg” y “Solace Sisters”. Estamos ante un black metal más de provocación y de agitación como pueden ser las Pussy Riot, pero para nada entré ni obtuve momentos capaces de compararlas con los grandes nombres del estilo.

 

 

Alien Weaponry: el Haka metal desde las antípodas presenta su candidatura

El trío neozelandés hizo honor a sus orígenes australes y se marcaron una haka de inicio, lo que… estaba pregrabada. Y ese es el único pero que le pongo a una agrupación de gran propuesta, pero de muchas ayudas tecnológicas. Estamos hablando de un thrash metal salpimentado con ritmos aborígenes, y claro, eso les conecta directamente con el Roots de Sepultura. “Rü Ana te Whenhua” convenció a los presentes con juegos de protagonismo vocal entre los tres miembros, cosa que pocas bandas pueden conseguir.

 

Gran sentido del directo contundencia y buen sonido. Contaron con las cortinas de Avatar y ya en “Te riri o Täwhirmätea” ya habían puesto a toda la sala a botar, habían armado un circle pit y en el tramo final consiguieron un wall of death. Lo que consiguen estos músicos de las antípodas en 45 minutos es para flipar, pues la sala respondió y muy bien. Temas muy técnicos de thrash como “Mau Moko” y con unos estribillos melódicos que hacen que veas que poseen un elemento diferencial muy conseguido. La pegada de Henry De Jong es total y algún didgeridoo pregrabado para conectar con lo que es su tierra.

 

A nivel de batería no consiguen lo de Igor Cavalera, pero es que tampoco buscan seguir a nadie, y a nivel de personalidad, son especialmente originales y únicos. Con “Kai Tangata” cerraron un set muy lucido, y es que no hay nada mejor que tocar un metal agresivo de pedigrí y dotarlo de tus raíces. A mí sólo me dolió que hubiera voces principales pregrabadas y guitarras importantes que no estaban sonando en su directo. Pero que Alien Weaponry poseen algo especial y que están destinados a crecer es algo palpable. Su haka metal es tan bueno que no os sorprenda que les salgan imitadores…

 

 

Avatar en su mejor momento…

Y lo de Avatar… fue sencillamente espectacular. Estamos hablando de un show ambicioso, de sonido pulcro y sin casi pregrabados. Los focos y la batería se abrieron y dejaron que un barco surcara el escenario hasta adelante con el grupo encapuchado y con Johannes sujetando una farola con luz, algo que hacían Moonspell años ha, pero no lo hacían de esta forma… Eso fue de show de arena y “Captain Goat” te avisa que este disco nuevo es gloria y que el quinteto estaba entonado. Se quitaron las capas y sonó “Silent in the Age of the Apes” para luego llegar a ese momento que toda la escena se mueve, lo único que quedaba fijo eran esos cortinajes rojos.

 

Iban a por algo enorme que es el “The Eagle Has Landed”, cantada a pleno pulmón y tema que les situó en el mapa. Es melódica, pegadiza y maravillosa. La sala rugió para luego disfrutar de “In the Airwaves” en la que pudimos ver a asistentes con unos globos rojos, muy de Winnie the Pooh. Bien en “Bloody Angel” con un invitado con un casco y un splash de batería en la cabeza para que terminaran con un final dándole al plato. En “Death and Glitz” vimos que la banda lleva micros abatibles. Pequeños gadgets que dan mucho dinamismo a un gran directo.

 

 

Obviamente hubo largos parlamentos por parte de su líder haciendo que la gente gritara a sus órdenes para brindarnos luego “Blod” y la genial “The Dirt We Are Buried in”. Johannes siempre bebe agua de ese bidón de gasolina, pero uno de los grandes momentos de la noche fue, y de largo, “Colossus”. Aquí tocó John Alfredsson en una batería reducida en el flanco izquierdo del escenario. “Torn Apart” fue otro buen momento bajo luces violetas y el inicio de “Howling at the Waves llevó al grupo a hacer algo en pequeño comité. Había entrado un piano de cola con la batería abriéndose para la algarabía de los presentes.

 

Y mi disco favorito fue representado por esa maravilla que fue “Legend of the King”, con una intro que les dio cancha para cambiarse de ropa. El trono hizo acto de presencia y Jonas “Kungen” pudo tocar sentado con Johannes de rodillas. Si las luces no me engañan, pareció que flanqueado por banderas de Finlandia y de la esfinge del rey-guitarrista. De verdad que me sorprende que ese disco no tenga mayor representación, pero tampoco nos quejaremos cuando luego van a por el “Let It Burn”, que terminó con agudos metaleros por parte de ese gran vocalista que es Eckerström.

 

 

Redoble de batería para empezar esa genial “Tonight We Must Be Warriors” con el respetable entregado y con un solazo de guitarra por parte de Tim Ohrström y en otra demostración del balance perfecto de lo que es su nuevo disco con su pasado de siempre. Llegamos a los bises con un globo rojo flotando para anteceder a “Don’t Go in the Forest”, que, de verdad, fue de lo mejor de la noche. TEMAZO… Parlamentos largos para hundirnos luego en “Smells like Freak Show” y confeti para recibir al “Hail the Apocalyopse”. No creo que sea su mejor tema, pero por la bienvenida que tuvo… era de las más esperadas.

 

Y de verdad que vivimos algo mágico. Para un servidor fue la constatación de que Avatar están en la recta de salida para conseguir algo muy grande. Lo vivido fue un gran show en pequeña sala, pero está claro que lo que pretenden está lejos de lo que es España para ellos. Y siempre nos tocará ir al remolque de todo… Avatar están a un nivel excelso, y, además, tienen ese poder y gracia de poder llevar como teloneros a francotiradores que poco o nada tienen que ver con ellos. Alien Weaponry y Witch Club Satan molan, pero están a años luz de lo que son Avatar a día de hoy. Punto…

 

 

 


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